Historias de nuestra polis contenta
Llevo cuatro años dirigiendo la versión murciana de El gato al Agua, cuatro años intentando ver luces entre las sombras, y haciendo de tripas corazón. En junio de 2011, cuando concluía la primera temporada, muchos de los asuntos que nos ocupan y preocupan actualmente ya estaban en candelero e incluso parecían resueltos o en vías de solución. Era el momento de seguir apoyándose en grandes proyectos -o en grandes ilusiones-, pese a que estábamos viviendo los peores embates de la crisis. Paradójicamente, algún que otro proyecto emblemático, que entonces se codeaba con Paramounts y Gorgueles, al poco tiempo se diluiría en el éter; como la célebre ciudad de los Contenidos digitales, Contentpolis, de la que ya no se acuerdan ni los camachuelos trompeteros.
Pero por aquel entonces al megaproyecto de la Ciudad de los Contenidos Digitales (Contentpolis), se decía que comenzaban a salirle novias. Se llegó a publicar que al menos seis empresas del sector multimedia, entre ellas varias multinacionales, se habían mostrado dispuestas a invertir en lo que pretendía ser un referente mundial en la producción de contenidos audiovisuales. La Consejería de Universidades, Empresa e Investigación de la Comunidad no cejaba en su empeño, y seguía manteniendo continuos contactos con más compañías, buscando cuadrar el círculo. Sin embargo, esa cuadratura nunca se consumaría.
Asimismo, en 2011, se hablaba y se escribía incansablemente de Portmán, de El Gorguel, del Ave, de Corvera, de Paramount... en fin, como ahora. En cuanto al parque temático, en nuestros diarios regionales, se recogía una noticia realmente deslumbrante: se aseguraba que un inversor ruso, incluido por la revista Forbes entre las 500 mayores fortunas del mundo, quería invertir en el parque temático de la Paramount. Se decía que el magnate había viajado a la Región en su avión privado y que había visitado personalmente Alhama. Para hilaridad de propios y extraños, del archimillonario se llegó a afirmar que su presencia se hizo muy llamativa debido al espectacular Rolls Royce que utilizaba en sus desplazamientos.
Y, por supuesto, también se hablaba sin cesar de déficit- cómo no se iba a hablar de déficit- y de objetivos que no se cumplirían. El Gobierno regional gastaría ese año 1.200 millones más de lo que acabaría por ingresar. En consecuencia, el déficit de 2011 escalaría hasta el 4,3%, con lo que Murcia, como hoy, seguía estando entre las regiones más incumplidoras al ser incapaz de corregir el desfase de sus cuentas. Muy parecido a lo que tenemos años después, aunque ahora hemos avanzado en el escalafón, somos los líderes del incumplimiento. Las medidas que se habían estado aplicando -a través de la 'ley del tijeretazo' y del plan de reequilibrio financiero- habían fracasado. Y entonces sólo nos quedaba el consuelo de que el descalabro era un 0,5% inferior al de 2010. Todo demasiado similar al panorama que podemos apreciar en este presente continuo, si se asoman a la ventana de cualquier periódico.
Este año, una vez más, el déficit nos ha vuelto a poner en la diana; pero también ha hecho que nos envidien. Sí, como lo oyen; después de haber incumplido brillantemente el objetivo de déficit, hay quien nos señala con el dedo… Y cuando el dedo señala a la luna, el necio sólo ve el dedo. Claro que un proverbio chino en nuestra huerta murciana no sé si cuadra muy bien. Pero, por si acaso, miremos hacia la luna (hacia el objetivo fallido de déficit) y no nos quedemos en la uña del índice acusador. Aunque no es un índice cualquiera, pertenece al todopoderoso presidente de la Comunidad de Madrid, que parece querer hurgar en el ojo ajeno en busca de motas de polvo, cuando bien podría encontrar vigas en los suyos. Ignacio González reprocha al ministerio de Hacienda que "trate mejor a quienes están incumpliendo".
Resulta frustrante que La Región de Murcia haya cerrado 2013 con un déficit del 2,30%, el más alto de España, y muy superior al objetivo del 1,59%. Pero de ahí a creer que nos van a tratar mejor por ello, dista un abismo. En realidad, de poco nos ha servido que el déficit, que había establecido Hacienda en el 1,30% para todas las comunidades, se ajustara 'a la carta' en función del déficit previo que tuviera cada una; aun así hemos vuelto a tropezar en la misma piedra deficitaria. Y es que no podemos aspirar a ser los campeones del déficit, cuando no todos jugamos con las mismas reglas. González, IGNACIO -no Felipe, no se confundan- sostiene que “el que no haya hecho los deberes antes, los tendrá que hacer ahora... Nosotros empezamos hace mucho tiempo y hemos cumplido más que nadie”. Olé con el saleroso presidente madrileño, sólo le faltan los coros y danzas de Extremadura, para completar el cuadro flamenco de la solidaridad bien entendida
Evidentemente, no se puede discutir nuestro fracaso en la desigual pelea contra el déficit; mas sería de ingenuos creer que Murcia esté beneficiada en nada. Ni antes, ni ahora se trata a nuestra Región como se merece; sobre todo, cuando sufrimos una injusticia reiterada, santificada en nuestro nefasto sistema de financiación autonómica, que penaliza nuestras cuentas con unos 250 millones menos al año con respecto a la media del país. Ahora bien, les ruego que no nos miremos sólo al ombligo de la financiación. Hay otros agujeros negros; debe haberlos.
O, al menos, abundan las preguntas sin respuesta. ¿Qué fue del magnate ruso y de su formidable rolls?, ¿y de Contentpolis, ese referente mundial de los contenidos digitales?, ¿y de las multinacionales que iban a invertir en ella? ¿Y qué será del Paramount de nuestros deseos? ¿Y de nuestro sistema de financiación autonómica, que nos hace perder hasta la memoria? Sólo el tiempo lo sabe; pero el tiempo no suele hablar antes de tiempo. No como otros.
Más artículos de Hipólito Martínez
Pero por aquel entonces al megaproyecto de la Ciudad de los Contenidos Digitales (Contentpolis), se decía que comenzaban a salirle novias. Se llegó a publicar que al menos seis empresas del sector multimedia, entre ellas varias multinacionales, se habían mostrado dispuestas a invertir en lo que pretendía ser un referente mundial en la producción de contenidos audiovisuales. La Consejería de Universidades, Empresa e Investigación de la Comunidad no cejaba en su empeño, y seguía manteniendo continuos contactos con más compañías, buscando cuadrar el círculo. Sin embargo, esa cuadratura nunca se consumaría.
Asimismo, en 2011, se hablaba y se escribía incansablemente de Portmán, de El Gorguel, del Ave, de Corvera, de Paramount... en fin, como ahora. En cuanto al parque temático, en nuestros diarios regionales, se recogía una noticia realmente deslumbrante: se aseguraba que un inversor ruso, incluido por la revista Forbes entre las 500 mayores fortunas del mundo, quería invertir en el parque temático de la Paramount. Se decía que el magnate había viajado a la Región en su avión privado y que había visitado personalmente Alhama. Para hilaridad de propios y extraños, del archimillonario se llegó a afirmar que su presencia se hizo muy llamativa debido al espectacular Rolls Royce que utilizaba en sus desplazamientos.
Y, por supuesto, también se hablaba sin cesar de déficit- cómo no se iba a hablar de déficit- y de objetivos que no se cumplirían. El Gobierno regional gastaría ese año 1.200 millones más de lo que acabaría por ingresar. En consecuencia, el déficit de 2011 escalaría hasta el 4,3%, con lo que Murcia, como hoy, seguía estando entre las regiones más incumplidoras al ser incapaz de corregir el desfase de sus cuentas. Muy parecido a lo que tenemos años después, aunque ahora hemos avanzado en el escalafón, somos los líderes del incumplimiento. Las medidas que se habían estado aplicando -a través de la 'ley del tijeretazo' y del plan de reequilibrio financiero- habían fracasado. Y entonces sólo nos quedaba el consuelo de que el descalabro era un 0,5% inferior al de 2010. Todo demasiado similar al panorama que podemos apreciar en este presente continuo, si se asoman a la ventana de cualquier periódico.
Este año, una vez más, el déficit nos ha vuelto a poner en la diana; pero también ha hecho que nos envidien. Sí, como lo oyen; después de haber incumplido brillantemente el objetivo de déficit, hay quien nos señala con el dedo… Y cuando el dedo señala a la luna, el necio sólo ve el dedo. Claro que un proverbio chino en nuestra huerta murciana no sé si cuadra muy bien. Pero, por si acaso, miremos hacia la luna (hacia el objetivo fallido de déficit) y no nos quedemos en la uña del índice acusador. Aunque no es un índice cualquiera, pertenece al todopoderoso presidente de la Comunidad de Madrid, que parece querer hurgar en el ojo ajeno en busca de motas de polvo, cuando bien podría encontrar vigas en los suyos. Ignacio González reprocha al ministerio de Hacienda que "trate mejor a quienes están incumpliendo".
Resulta frustrante que La Región de Murcia haya cerrado 2013 con un déficit del 2,30%, el más alto de España, y muy superior al objetivo del 1,59%. Pero de ahí a creer que nos van a tratar mejor por ello, dista un abismo. En realidad, de poco nos ha servido que el déficit, que había establecido Hacienda en el 1,30% para todas las comunidades, se ajustara 'a la carta' en función del déficit previo que tuviera cada una; aun así hemos vuelto a tropezar en la misma piedra deficitaria. Y es que no podemos aspirar a ser los campeones del déficit, cuando no todos jugamos con las mismas reglas. González, IGNACIO -no Felipe, no se confundan- sostiene que “el que no haya hecho los deberes antes, los tendrá que hacer ahora... Nosotros empezamos hace mucho tiempo y hemos cumplido más que nadie”. Olé con el saleroso presidente madrileño, sólo le faltan los coros y danzas de Extremadura, para completar el cuadro flamenco de la solidaridad bien entendida
Evidentemente, no se puede discutir nuestro fracaso en la desigual pelea contra el déficit; mas sería de ingenuos creer que Murcia esté beneficiada en nada. Ni antes, ni ahora se trata a nuestra Región como se merece; sobre todo, cuando sufrimos una injusticia reiterada, santificada en nuestro nefasto sistema de financiación autonómica, que penaliza nuestras cuentas con unos 250 millones menos al año con respecto a la media del país. Ahora bien, les ruego que no nos miremos sólo al ombligo de la financiación. Hay otros agujeros negros; debe haberlos.
O, al menos, abundan las preguntas sin respuesta. ¿Qué fue del magnate ruso y de su formidable rolls?, ¿y de Contentpolis, ese referente mundial de los contenidos digitales?, ¿y de las multinacionales que iban a invertir en ella? ¿Y qué será del Paramount de nuestros deseos? ¿Y de nuestro sistema de financiación autonómica, que nos hace perder hasta la memoria? Sólo el tiempo lo sabe; pero el tiempo no suele hablar antes de tiempo. No como otros.
Más artículos de Hipólito Martínez





















