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Opinión |
Lunes, 17 de Marzo de 2014

China y la revisión del 'caso positivo'

Si la semana pasada las turbulencias de los mercados tuvieron su origen en Ucrania, esta semana, aunque ha seguido estando presente la situación de Ucrania, lo que de verdad ha generado movimiento en los mercados ha sido China.

Al default de la empresa china Shaolin que mencionábamos en nuestro comentario anterior, default que pone de manifiesto el inquietante mar de fondo del sistema crediticio chino, hay que añadir las malas cifras que se han ido publicando a lo largo de esta semana sobre diversos indicadores de la economía china.

El primero es el descenso del 18% en las exportaciones en enero y febrero, descenso que también se ha producido, pero en menor medida, en las importaciones. El segundo es el mal dato de ISM de manufacturas que se publicó en la madrugada asiática del miércoles y que tuvo impacto no solo en las Bolsas de esa zona sino también en la apertura de las europeas.

El tercer mal dato se conoció en la madrugada del jueves, al registrar la producción industrial de enero y febrero un incremento interanual del 8,6%, por debajo del 9,5% previsto por el mercado. El dato, que impactó de forma ligeramente negativa en las Bolsas asiáticas, apenas tuvo influencia en la apertura de las Bolsas europeas, ni tampoco en la apertura de las americanas, que iniciaron la sesión con subidas. Pero curiosamente al final de la sesión de las Bolsas europeas el ambiente cambió de forma súbita y hubo una auténtica oleada de ventas, que afectó más a las Bolsas europeas que a las americanas pero que afectÓ a todas las plazas, cerrando todas con caídas importantes en la sesión y en la semana. Caídas que fueron del entorno del 2% en las plazas americanas, del 3% o superiores en las europeas, y de más del 6% en el Nikkei japonés.

No es la primera vez en lo que va de año en la que vemos un cambio de sentimiento brusco en los inversores. Ya lo pudimos ver en enero con la crisis de los emergentes y luego en febrero con la situación de Ucrania. En ambos casos la causa de las turbulencias bursátiles ha estado aparentemente muy localizada (emergentes, Ucrania) pero la duda es si realmente la causa última está más allá y conecta con el crecimiento económico global.

Como venimos diciendo desde principios de enero, el gran tema del 2014 es el crecimiento económico global.

El "caso positivo" de los inversores, muy alimentado por la inercia de lo que pasó en la segunda mitad de 2013, se basa en que la economía norteamericana va a crecer a velocidad de escape (escape velocity), que el abenomics va a funcionar en Japón, y que en la zona euro el BCE va a hacer expansión monetaria y compra de activos. Ese "caso positivo" tiene a la vez otras dos premisas: que los emergentes no son un riesgo sistémico y que China va a seguir creciendo aunque sea algo menos, al 7% de forma que ni los emergentes ni China suponen una amenaza para las Bolsas.

Ese era el planteamiento dominante de las Bolsas cuando empezó el año, pero de alguna manera lo sucedido en enero con la mini crisis de emergentes, en febrero con Ucrania y ahora en marzo con China nos mueve a otro tipo de análisis, nos mueve a considerar que en un mundo interconectado la debilidad de una zona, sea cual sea, afecta a las demás zonas. No hay decouple, no hay disociación, ni en la economía real ni en los mercados financieros. Hay reacciones, a veces curiosas, como la que se produjo a partir de mayo de 2013 cuando al salir el dinero de los emergentes tras el anuncio de Bernanke de que la Fed podía empezar a inyectar menos liquidez, ese dinero vino a los bonos y a las Bolsas periféricas europeas, dando lugar al rally de la segunda parte de 2013. Pero esas reacciones no suponen un decouple de fondo, sino solo un trasvase transitorio de dinero de un sitio a otro.

En suma las economías están muy interconectadas y las Bolsas también lo están. Por eso, lo mismo que la semana pasada nos sorprendía la fortaleza comparativa del Dax, que recorta ahora de forma muy agresiva, esta semana lo que nos ha sorprendido es la reiterada fortaleza del S&P y de las Bolsas americanas, que siguen muy cerca de sus máximos históricos de todos los tiempos. Aunque la economía norteamericana sea la más sólida con diferencia, la verdad es que no es ni puede ser una isla.

El problema está en el crecimiento económico, y hay algunos indicadores que parecen ratificarlo. El precio del cobre se ha desplomado, y suele considerarse al cobre como un indicador adelantado del crecimiento económico. Otro factor que indicaría debilidad son los muy bajos tipos de interés de los bonos periféricos de la zona euro (como pequeño botón de muestra recordemos que el tipo de interés del bono irlandés a diez años alcanzó un récord low del 3,019% el pasado jueves) lo que tal vez nos estaría diciendo que los inversores siguen temiendo la deflación en la zona euro pese a las palabras de Draghi en sentido contrario. Otra cosa es que, dando un paso más, si no hay crecimiento tampoco se pueden pagar las deudas, y esto afectaría a los bonos periféricos, pero esto hoy por hoy no preocupa.

Al empezar el 2014 estamos viendo un mercado más volátil, como corresponde a unos inversores más exigentes y más vigilantes con los riesgos, que ponen en revisión el "caso positivo". Esa exigencia de los inversores va afectando de forma sucesiva a todas las categorías de activos que están sobrevalorados y va provocando a lo largo del tiempo correcciones en todos ellos, hoy más en las Bolsas, pero en un futuro tal vez también en los bonos. Lo que hace buena la política de mantener elevados niveles de liquidez para aprovechar las oportunidades que puedan venir.

En la tercera semana de marzo la Fed va a ser protagonista de nuevo, con su reunión seguida de la rueda de prensa en la que se estrena su nueva presidenta, Janet Yellen. Si tuviésemos que apostar por algo lo haríamos porque la Fed intentará calmar las recientes turbulencias y hará todo lo posible para devolver el enfoque "positivo" a las Bolsas, lo cual llevaría, de ser correcta la previsión, a una tercera semana de marzo tranquila, después de las caídas de la semana pasada. Esta idea se refuerza por el hecho de ser el próximo viernes la fecha de vencimiento de los futuros y opciones trimestrales.

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