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Lo de ETA es humo

[Img #12538]Ahora parece que se acabaron todos nuestros males, que la vida empieza hoy, que se han resuelto de golpe todos los problemas de nuestra sociedad y caminamos, firmes y decididos, por la senda de la paz, el progreso, el crecimiento, el desarrollo, la felicidad… la caraba en bicicleta.

Porque tres miserables, encapuchados como siempre (¿qué necesidad, si iban a anunciar la paz?), dicen que ETA ha decidido dejar de matar. Humo, brindis al sol, pólvora en salvas. Eso sólo acaba –si es que lo hace- con un (serio) problema de nuestro país, que ya hacía tiempo que los españoles no percibíamos  como el más importante, el más grave, ni el más acuciante.

Y no se percibía como tal porque años de golpes policiales, de actuaciones judiciales y de unión de las fuerzas democráticas, contra los terroristas y sus acólitos vestidos de cordero –de oveja latxa, eso sí-, han dejado a la organización terrorista inane, agotada, vacía. Dicen que son apenas cincuenta, jóvenes, mal formados, torpes para lo suyo. Que sí, pueden matar, volver a traer dolor y muerte –porque no hay nadie más capaz que el que tiene la firme decisión de hacerlo-, pero menos, mucho menos que cuando nos golpeaban casi cada semana, los años de hierro.

Por eso, ETA puede decir misa en gregoriano con la casulla por capuchón, pero no “cesa en la actividad armada”, sino que se rinde. Si ha habido una buena noticia a raíz de este comunicado, es la constatación de que hemos vencido a los terroristas; que 857 muertos después, tanta angustia, tanto miedo, tanta rabia, los hemos derrotado.

Hemos, digo, porque ha sido un esfuerzo conjunto de la sociedad española: de todos los que han llorado un muerto, un inválido, una extorsión, una amenaza; de todos los que desde las Fuerzas de Seguridad del Estado y los tribunales los han combatido activamente; de todos los que con nuestra actitud, nuestra opinión, nuestros gestos en la calle y en privado, hemos hecho imposible que alcanzaran ni uno solo de sus objetivos.

Pero no nos confiemos. En la situación actual de España, el anuncio de ETA no es sino humo, que oscurecerá levemente –y por poco tiempo- los problemas reales, los que siguen atacándonos desde las portadas de los periódicos: la pérdida de calificación de la deuda de nuestras Comunidades Autónomas, la espada de Damocles sobre el sistema financiero, el hundimiento sin fondo de las Bolsas, el drama cotidiano de los desalojos por falta de pago, del paro aún creciente.

No, Zapatero no pasará a la historia por ser el presidente que acabo con ETA, sino por ser el que acabó con la economía y el empleo en nuestro país, dejando un Estado asolado de deudas que habrán de seguir pagando nuestros nietos, con administraciones de todo nivel prácticamente en suspensión de pagos.

¿Y Rubalcaba? Pues nada, a aprovechar el (escaso) tirón favorable que el anuncio de ETA le pueda proporcionar en las encuestas electorales, que no en las urnas. ¡Qué suerte, el tío! Cuando no le hacen un comunicado, le acercan unos trenes…

Pos Scriptum: El veintiuno de noviembre comenzará a abrirse el melón de la sucesión de Ramón Luis Valcárcel al frente del gobierno de la Región, a siete meses de las elecciones europeas que serían su objetivo, de no mediar una más que improbable cartera ministerial. Y, oiga, no ha sido nada la que han liado en el PSRM con la lista del Congreso, para lo que ocurrirá en la filas populares, donde los “barones” esperan de uñas la aparente designación de Juan Bernal.

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