Yellen y el 'decouple'
Aunque la situación de Ucrania ha seguido generando cierta tensión y aunque las cifras de la economía china siguen mostrando debilidad, la semana pasada el protagonismo ha correspondido a la Fed y a su nueva presidenta, Janet Yellen. Tal y como esperábamos, las palabras de Yellen sirvieron para devolver el "enfoque positivo" a los mercados, y la tercera semana de marzo no solo ha sido tranquila, como preveíamos en nuestro anterior comentario, sino que, además, ha sido alcista en casi todas las Bolsas. Y ello pese a que la Fed decidió un nuevo recorte de diez mil millones de dólares en las inyecciones mensuales y pese a que Yellen dijo que los tipos podrían subir antes de lo previsto por los inversores.
Es verdad que la primera reacción de las Bolsas a las palabras de Yellen fue negativa, pero esa reacción duró poco tiempo y, el jueves y viernes, volvieron las alzas, terminando la semana en positivo en las plazas americanas (S&P 500 +1,4% en la semana, Nasdaq +0,7%) y europeas (Eurostoxx 50, Mib y Dax +3% en la semana, Ibex 35 +2,4%). Solo el Nikkei retrocedió un 0,7% en la semana, pero lo interesante es que ni siquiera los emergentes se vieron afectados esta vez por el recorte de las inyecciones de liquidez de la Fed. El ShanghaI Composite subió un 2% en la semana y el MSCI Emerging Markets subió un 0,8% en dólares.
Esta sintonía en la dirección de las Bolsas pone de nuevo sobre la mesa la cuestión del "decouple", de la disociación o desacoplamiento entre las economías y las Bolsas, tema al que dedicábamos buena parte de nuestro anterior comentario. Hay una tesis desde que empezó el 2014 según la cual este año, tal y como ya sucedió en 2013, las economías y las Bolsas desarrolladas van a funcionar bien, pero en las emergentes va a suceder justo lo contrario. Esta tesis no se está cumpliendo del todo en 2014, ya que tanto la crisis de los emergentes de enero como las turbulencias de Ucrania en febrero y los malos datos de China en marzo han repercutido de forma puntual en varios índices globales, el principal de ellos el Dax alemán. La realidad es que a fecha hoy el Dax acumula una pérdida del 2,2% en el año, el Dow cae un 1,65%, el Nikkei un 12,7% y el S&P 500 sube solo un 1% desde que empezó el año.
Es decir, la tesis del "desacoplamiento" no está funcionando tan bien como lo hizo en 2013, y ello nos obliga a preguntarnos si la tesis sigue siendo válida.
Una de las formas de ver el "desacoplamiento" de las economías desarrolladas y emergentes es pensar que si las cosas van mal en las emergentes, el dinero vendrá a las desarrolladas, lo cual nos favorecerá. Además caerán las materias primas y eso también nos favorece.
Esta es una forma muy "financiera" de analizar el "decouple" pero es la forma en la que los mercados tienden a mirarlo. Sin embargo, si pensamos en la economía real, parece difícil que a las economías desarrolladas les pueda ir bien a la larga si a las emergentes les va mal. Menos aún si a China también le va mal. El impacto a la baja en las materias primas puede ser bueno en el corto plazo para las economías desarrolladas que deben importar esas materias primas, pero a la larga es nefasta para el crecimiento global y pone un techo claro también a las economías maduras.
Los flujos de dinero tienen que moverse buscando oportunidades de retorno, y lo hacen. Una de las características permanentes de esta crisis es que la nube tóxica de la crisis se ha ido posando sucesivamente sobre diversos activos (primero las "subprime" americanas, luego los bonos periféricos europeos, luego la banca de un país o de otro país, luego los recursos básicos y las mineras...) pero curiosamente el dinero también ha ido buscando sucesivamente activos con los que librarse de esa nube tóxica y que le diesen una atractiva rentabilidad. En esa búsqueda incesante los activos elegidos se van recalentando y terminan sobrevaluados, lo cual mueve a la corrección. Un ejemplo muy claro es el oro, que tras la quiebra de Lehman en 2008 subió hasta más de 1.900 dólares la onza en agosto de 2011 y luego ha experimentado el pasado año 2013 la mayor caída en sus últimas tres décadas, más de un 30%,
Es importante no confundir ese flujo de dinero con el "decouple" y no pensar que el hecho de que el dinero se mueva hacia un activo elimina los riesgos de ese activo. Al revés, lo que debemos pensar es, como decíamos la semana pasada, que en un mundo interconectado o salimos todos o no se saldrá. Es decir, puede haber desacoplamiento financiero, porque el dinero se mueve a corto plazo de un activo a otro, pero no habrá desacoplamiento económico duradero.
Y esto es lo que a nuestro juicio conecta con las palabras de Yellen del pasado miércoles. La Fed sigue siendo muy sensible, como no podía ser de otra manera, a lo que pasa en las economías emergentes, y sobre todo a lo que pasa en China. Por eso sus mensajes, más allá de la nueva reducción de diez mil millones de dólares en las inyecciones mensuales, reflejan un compromiso total con el apoyo a la economía, a una economía que la Fed sabe que sigue débil. La eliminación del nivel de paro al 6,5% como referencia para subir los tipos de interés y la tolerancia con mayores niveles de inflación que subyace en todo el mensaje de Yellen suponen un mensaje de apoyo para todas las economías, incluidas las emergentes, y les permiten abordar con tiempo la corrección de sus desequilibrios, como está haciendo India.
Precisamente porque estamos en un mundo global, lo que a nuestro juicio está pasando en las Bolsas en este inicio de 2014 no tiene que ver con las economías emergentes, sino con el crecimiento de EEUU, Japón y Europa. Hay dudas sobre si ese crecimiento va a estar o no a la altura de las muy elevadas expectativas que se han creado, y esas dudas son las que hacen que a fecha hoy varios índices sigan en negativo y otros suban solo muy ligeramente.
En los próximos días y semanas vamos a seguir viendo datos que nos indicarán si la fortaleza real de las economías americana, europea y japonesa es tan grande como los mercados han descontado en el final de 2013. Veremos también, en abril, si los beneficios empresariales del primer trimestre están a la altura.
De momento, la semana entrante se publican un gran número de datos, entre otros en EEUUel dato final del PIB 4T 13 (jueves), del que se espera una leve revisión al alza, así como datos de confianza de los consumidores de la Conference Board y Universidad de Michigan el martes y viernes, respectivamente. También conoceremos los índices Case Shiller del mercado inmobiliario. En Europa lo más relevante serán los PMIs preliminaresde marzo (lunes). También destacaríamos los datos deconfianza de marzo de la Eurozona (viernes) y en Alemania el IFO de marzo (martes). En China, el lunes antes de la apertura europea, se publica el PMI manufacturero HSBC de marzo.
Estos y otros datos nos darán pistas sobre la fortaleza de las economías desarrolladas, que es, a nuestro juicio, el verdadero tema de las Bolsas este año 2014. Seguiríamos apostando por unos mercados tranquilos para terminar el mes y el trimestre.
Otros artículos de Juan Carlos Ureta
Es verdad que la primera reacción de las Bolsas a las palabras de Yellen fue negativa, pero esa reacción duró poco tiempo y, el jueves y viernes, volvieron las alzas, terminando la semana en positivo en las plazas americanas (S&P 500 +1,4% en la semana, Nasdaq +0,7%) y europeas (Eurostoxx 50, Mib y Dax +3% en la semana, Ibex 35 +2,4%). Solo el Nikkei retrocedió un 0,7% en la semana, pero lo interesante es que ni siquiera los emergentes se vieron afectados esta vez por el recorte de las inyecciones de liquidez de la Fed. El ShanghaI Composite subió un 2% en la semana y el MSCI Emerging Markets subió un 0,8% en dólares.
Esta sintonía en la dirección de las Bolsas pone de nuevo sobre la mesa la cuestión del "decouple", de la disociación o desacoplamiento entre las economías y las Bolsas, tema al que dedicábamos buena parte de nuestro anterior comentario. Hay una tesis desde que empezó el 2014 según la cual este año, tal y como ya sucedió en 2013, las economías y las Bolsas desarrolladas van a funcionar bien, pero en las emergentes va a suceder justo lo contrario. Esta tesis no se está cumpliendo del todo en 2014, ya que tanto la crisis de los emergentes de enero como las turbulencias de Ucrania en febrero y los malos datos de China en marzo han repercutido de forma puntual en varios índices globales, el principal de ellos el Dax alemán. La realidad es que a fecha hoy el Dax acumula una pérdida del 2,2% en el año, el Dow cae un 1,65%, el Nikkei un 12,7% y el S&P 500 sube solo un 1% desde que empezó el año.
Es decir, la tesis del "desacoplamiento" no está funcionando tan bien como lo hizo en 2013, y ello nos obliga a preguntarnos si la tesis sigue siendo válida.
Una de las formas de ver el "desacoplamiento" de las economías desarrolladas y emergentes es pensar que si las cosas van mal en las emergentes, el dinero vendrá a las desarrolladas, lo cual nos favorecerá. Además caerán las materias primas y eso también nos favorece.
Esta es una forma muy "financiera" de analizar el "decouple" pero es la forma en la que los mercados tienden a mirarlo. Sin embargo, si pensamos en la economía real, parece difícil que a las economías desarrolladas les pueda ir bien a la larga si a las emergentes les va mal. Menos aún si a China también le va mal. El impacto a la baja en las materias primas puede ser bueno en el corto plazo para las economías desarrolladas que deben importar esas materias primas, pero a la larga es nefasta para el crecimiento global y pone un techo claro también a las economías maduras.
Los flujos de dinero tienen que moverse buscando oportunidades de retorno, y lo hacen. Una de las características permanentes de esta crisis es que la nube tóxica de la crisis se ha ido posando sucesivamente sobre diversos activos (primero las "subprime" americanas, luego los bonos periféricos europeos, luego la banca de un país o de otro país, luego los recursos básicos y las mineras...) pero curiosamente el dinero también ha ido buscando sucesivamente activos con los que librarse de esa nube tóxica y que le diesen una atractiva rentabilidad. En esa búsqueda incesante los activos elegidos se van recalentando y terminan sobrevaluados, lo cual mueve a la corrección. Un ejemplo muy claro es el oro, que tras la quiebra de Lehman en 2008 subió hasta más de 1.900 dólares la onza en agosto de 2011 y luego ha experimentado el pasado año 2013 la mayor caída en sus últimas tres décadas, más de un 30%,
Es importante no confundir ese flujo de dinero con el "decouple" y no pensar que el hecho de que el dinero se mueva hacia un activo elimina los riesgos de ese activo. Al revés, lo que debemos pensar es, como decíamos la semana pasada, que en un mundo interconectado o salimos todos o no se saldrá. Es decir, puede haber desacoplamiento financiero, porque el dinero se mueve a corto plazo de un activo a otro, pero no habrá desacoplamiento económico duradero.
Y esto es lo que a nuestro juicio conecta con las palabras de Yellen del pasado miércoles. La Fed sigue siendo muy sensible, como no podía ser de otra manera, a lo que pasa en las economías emergentes, y sobre todo a lo que pasa en China. Por eso sus mensajes, más allá de la nueva reducción de diez mil millones de dólares en las inyecciones mensuales, reflejan un compromiso total con el apoyo a la economía, a una economía que la Fed sabe que sigue débil. La eliminación del nivel de paro al 6,5% como referencia para subir los tipos de interés y la tolerancia con mayores niveles de inflación que subyace en todo el mensaje de Yellen suponen un mensaje de apoyo para todas las economías, incluidas las emergentes, y les permiten abordar con tiempo la corrección de sus desequilibrios, como está haciendo India.
Precisamente porque estamos en un mundo global, lo que a nuestro juicio está pasando en las Bolsas en este inicio de 2014 no tiene que ver con las economías emergentes, sino con el crecimiento de EEUU, Japón y Europa. Hay dudas sobre si ese crecimiento va a estar o no a la altura de las muy elevadas expectativas que se han creado, y esas dudas son las que hacen que a fecha hoy varios índices sigan en negativo y otros suban solo muy ligeramente.
En los próximos días y semanas vamos a seguir viendo datos que nos indicarán si la fortaleza real de las economías americana, europea y japonesa es tan grande como los mercados han descontado en el final de 2013. Veremos también, en abril, si los beneficios empresariales del primer trimestre están a la altura.
De momento, la semana entrante se publican un gran número de datos, entre otros en EEUUel dato final del PIB 4T 13 (jueves), del que se espera una leve revisión al alza, así como datos de confianza de los consumidores de la Conference Board y Universidad de Michigan el martes y viernes, respectivamente. También conoceremos los índices Case Shiller del mercado inmobiliario. En Europa lo más relevante serán los PMIs preliminaresde marzo (lunes). También destacaríamos los datos deconfianza de marzo de la Eurozona (viernes) y en Alemania el IFO de marzo (martes). En China, el lunes antes de la apertura europea, se publica el PMI manufacturero HSBC de marzo.
Estos y otros datos nos darán pistas sobre la fortaleza de las economías desarrolladas, que es, a nuestro juicio, el verdadero tema de las Bolsas este año 2014. Seguiríamos apostando por unos mercados tranquilos para terminar el mes y el trimestre.
Otros artículos de Juan Carlos Ureta





















