La soledad de Juan Bernal
Posiblemente la de hoy ha sido la última comparecencia pública de Juan Bernal como responsable de Economía de la Comunidad. En su haber deja, me consta, un trabajo eficiente, pero no siempre eficaz no tanto por su quehacer, sino porque torres más altas han puesto sus galones sobre la mesa. Y ahí estuvo el coronel cuadrándose ante el general respondiendo "a las órdenes de vuecencia" porque las estrellas de cuatro puntas, ya sabemos, imperan sobre las de ocho.
Bernal ha sido, y esta es mi opinión, que no tiene por qué coincidir con la del consejo editorial de MurciaEconomía, uno de los mejores consejeros que ha podido tener nunca los gobiernos-Valcárcel, un presidente al que le han sobrado unos años en San Esteban para dejar la presidencia en todo lo alto.
Sospecho, aún así, que Bernal se va. Y lo hace harto de tener que cuadrarse aceptando órdenes que no compartía; de someterse a que el interés más populista imperaba sobre la política; de comprobar que su mandato -poner orden en las cuentas públicas- pasaba a un segundo lugar si contravenía intereses lobistas o, dejémoslo, en grupos de presión.
Desconozco si a Garre le gustaría contar con Bernal en su Gabinete -mal haría si no fuera así-, pero Alberto Garre es un hombre de partido y el partido -no lo olvidemos-, lo seguirá controlando Valcárcel desde González Adalid o donde se encuentre en Bruselas o Estrasburgo.
Sea como fuere, y las obligaciones mandan, Bernal ha hecho su última tarea: señalar dónde debe clavarse la tijera para recortar los 300 millones que aún debe rebajar de su presupuesto esta Comunidad… No le hacen falta consejos, pues hasta el último necio sabe de dónde: sanidad, educación y administración pública.
O ¿no es cierto que el Estado del Bienestar nos ha llevado a engordar la nómina sanitaria? ¿No es cierto que en la actual situación es inadmisible un ratio de un docente por once alumnos? ¿No es cierto que dos, tres o cuatro 'moscosos' no nos lo podemos permitir? Y, si quieren, podemos seguir.
En cualquier caso, ya verán, o mucho me equivoco, que de esto 'ná de ná'.
Bernal ha sido, y esta es mi opinión, que no tiene por qué coincidir con la del consejo editorial de MurciaEconomía, uno de los mejores consejeros que ha podido tener nunca los gobiernos-Valcárcel, un presidente al que le han sobrado unos años en San Esteban para dejar la presidencia en todo lo alto.
Sospecho, aún así, que Bernal se va. Y lo hace harto de tener que cuadrarse aceptando órdenes que no compartía; de someterse a que el interés más populista imperaba sobre la política; de comprobar que su mandato -poner orden en las cuentas públicas- pasaba a un segundo lugar si contravenía intereses lobistas o, dejémoslo, en grupos de presión.
Desconozco si a Garre le gustaría contar con Bernal en su Gabinete -mal haría si no fuera así-, pero Alberto Garre es un hombre de partido y el partido -no lo olvidemos-, lo seguirá controlando Valcárcel desde González Adalid o donde se encuentre en Bruselas o Estrasburgo.
Sea como fuere, y las obligaciones mandan, Bernal ha hecho su última tarea: señalar dónde debe clavarse la tijera para recortar los 300 millones que aún debe rebajar de su presupuesto esta Comunidad… No le hacen falta consejos, pues hasta el último necio sabe de dónde: sanidad, educación y administración pública.
O ¿no es cierto que el Estado del Bienestar nos ha llevado a engordar la nómina sanitaria? ¿No es cierto que en la actual situación es inadmisible un ratio de un docente por once alumnos? ¿No es cierto que dos, tres o cuatro 'moscosos' no nos lo podemos permitir? Y, si quieren, podemos seguir.
En cualquier caso, ya verán, o mucho me equivoco, que de esto 'ná de ná'.





















