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Opinión |
Jueves, 10 de Abril de 2014

El Stradivarius y la abeja

Hace tiempo, la policía se puso en contacto conmigo porque habían hallado una gran cantidad de objetos robados y entre ellos había un violín. Éste se encontraba en un lugar muy recóndito, oculto con sumo cuidado y envuelto con enorme esmero, lo que les hizo sospechar que pudiera tratarse de una pieza de gran valor, a ser posible, un Stradivarius. No lo era y, como no lo era, poco importaba ya si el chisme sonaba bien o mal.

Unos investigadores franceses han puesto a prueba la famosa calidad del sonido de los Stradivarius enfrentándola a instrumentos modernos. Para llevar a cabo la experiencia, realizaron un “test ciego” a una selección de prestigiosos violinistas, los cuales debían elegir entre doce violines, la mitad eran Stradivarius y la otra mitad eran de fabricación actual. Seis de los diez solistas se decantaron por un violín moderno.

Los investigadores consideran que han puesto en entredicho la reputación de los Stradivarius, servidora opina que seis de diez no es como para ponerse a tirar los Stradivarius a la basura.

Otro investigador, en este caso estadounidense, se ha dedicado a averiguar cuál es el lugar del cuerpo que, cuando es picado por una abeja, siente más dolor. Lo primero que observó es que la gente no estaba muy dispuesta a colaborarle con el experimento, por lo que acabó sometiéndose a sí mismo a las picaduras sin poder comparar con nadie más. En su defensa hay que aclarar que se las repitió varias veces en los mismos sitios para observar si la reacción era siempre la misma.

Lejos de lo que él y la mayoría imaginaba, no es en los genitales donde más duele sino en la punta de la nariz. Aprovecha, mientras transmite el conocimiento de su análisis, para explicar que, si nos ronda una abeja, lo mejor es ignorarla porque no son agresivas y que “además, la mayoría de abejas con las que te vas a encontrar son en realidad avispas”.  Servidora opina que uno de uno es una estadística un poco pilla, pero, sobre todo, que este hombre está desaprovechado, alguien tan “avispado” como él debería dedicarse a otra cosa, por ejemplo, a la política.

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