Gran expectativa, grandes transformaciones
El fin de abril y el principio de mayo han sido básicamente tranquilos, en línea con lo que esperábamos en nuestro último comentario, tranquilidad que, como habíamos anticipado, se ha debido en gran parte a la Fed y a unos resultados empresariales en general buenos. La elevadísima liquidez sigue siendo el factor esencial, una liquidez abundante que busca alternativas de inversión ante la rentabilidad cero o incluso negativa que ofrecen los llamados activos "seguros".
Frente a esa liquidez y frente a la gran expectativa alimentada por la Fed de que el crecimiento está próximo a llegar, no hay nada que pueda perturbar a los mercados. Ni el raquítico crecimiento de la economía norteamericana en el primer trimestre, que ha sido tan solo del 0,1%, ni la persistente inestabilidad en Ucrania, con amenaza de guerra civil, ni el estancamiento de la eurozona, cuya inflación, pese a repuntar en abril, sigue en un muy bajo 0,7% y cuya tasa de paro sigue anclada en el 11,8%.
En este ambiente tranquilo, tanto las Bolsas americanas como el Eurostoxx 50 como el índice MSCI de Bolsas emergentes han subido en torno al 1% en la última semana. En la zona euro ha flojeado esta vez la Bolsa francesa, con una mínima subida del Cac del 0,3%, mientras el Dax, el Ibex 35 y el Mib subían un 1,6% en la semana. Entre los grandes índices el más débil ha sido el Nikkei que hubo de conformarse con una subida semanal del 0,2%.
Como decíamos, aunque han influido en este buen comportamiento de las Bolsas los buenos beneficios empresariales que se han ido publicando y algunos buenos datos económicos como el de creación de empleo en abril en la economía norteamericana, que se conoció el viernes, la realidad es que la Fed ha vuelto a ser decisiva. El comunicado que publicó el miércoles tras su reunión de dos días contribuyó enormemente a tranquilizar a los inversores, ya que, aunque la Fed optó por reducir nuevamente las inyecciones de liquidez en otros diez mil millones de euros, por cuarto mes consecutivo, esa reducción se justificó en la convicción de la Fed de que la economía norteamericana está realmente más fuerte de lo que indican los datos del primer trimestre y podría estar a punto, siempre según la Fed, de empezar a dar de verdad buenas noticias de crecimiento. Estas palabras de Yellen han vuelto a alimentar la "gran expectativa" de los inversores de que veamos, por fin, una vuelta a un crecimiento vigoroso, liderado, en su primera fase, por la economía norteamericana, en la que se cumpliría antes que en las demás el famoso "beautiful deleverage" (reducción no traumática de la deuda) al que aludió Ray Dalio en el 2011.
Sin embargo, esta expectativa se ve algo ensombrecida por lo que está pasando en los mercados de bonos, que no parecen descontar, por el momento, un escenario de crecimiento económico potente. El tipo de interés del bono del Tesoro americano a diez años (T bond) está ya en el 2,58%, es decir bastante por debajo de los niveles del 3% del pasado septiembre cuando sí se descontaba de verdad una vuelta rápida al crecimiento. En la zona euro el tipo del bund alemán está de nuevo en el 1,45% siendo así que el pasado septiembre llego a superar el 2%, el bono del Tesoro francés está por debajo del 2%, en concreto en el 1,92% y el bono del Tesoro español ha bajado el pasado viernes del 3% por primera vez en su historia. Estos tipos indican que los mercados no descuentan crecimiento económico, más bien lo contrario, salvo que pensemos que los inversores creen que habrá crecimiento económico fuerte sin repunte de la inflación, algo que no parece posible.
Tal vez los mercados, las Bolsas con su rango lateral y los bonos con sus bajos tipos de interés, están empezando a descontar algo a lo que la propia Fed también aludía en su ultimo comunicado, a saber, un escenario prolongado de crecimiento positivo, pero suave, no intenso, que conviviría con una inflación moderada y con una prolongación de un escenario de tipos de intervención próximos a cero por arte de los Bancos Centrales. En el comunicado de la Fed de la semana pasada hay un sutil giro desde posiciones anteriores en las que la Fed apostaba por crecimientos elevados hacia una previsión de crecimiento más moderada. La Fed alude varias veces a los efectos duraderos que puede tener la crisis de deuda excesiva sobre la demanda económica lo cual es una forma de decir que el perfil de crecimiento puede ser menor del esperado como consecuencia del persistente techo que pone el desapalancamiento de la economía.
En esta economía de bajo crecimiento, pero de abundante liquidez y de condiciones financieras muy benévolas, prolongadas durante un periodo largo en el tiempo, las operaciones corporativas cobran todo su sentido ya que la gran baza a jugar por las empresas es la de un posicionamiento correcto y la de la competitividad y la eficiencia. En otras palabras, el movimiento corporativo está asegurado, y así estamos asistiendo a operaciones como la de Pfizer sobre AstraZeneca o la de General Electric y Siemens sobre Alstom. Operaciones que, en el escenario al que aludíamos, serian tan solo un preludio de otras muchas por venir.
La idea que va asomando poco a poco, y que incluso aparece, como decíamos, de forma un tanto críptica, en el último comunicado de la Fed, es la de una economía en profunda transformación. Una economía sujeta a cambios de fondo, en parte porque la "sociedad digital" es ya una realidad, en parte porque ya no estamos en la "globalización" sino directamente en el "mundo global" y en parte porque el perfil de empleo y el perfil de los procesos productivos y de los procesos de consumo están cambiando enormemente. La tasa de participación laboral de la población baja de forma permanente y ya incluso la tasa de paro pierde parte de su valor como indicador de la fortaleza económica.
Nadie sabemos a ciencia cierta a donde conducen estas grandes transformaciones, pero parece cierto que en cualquier caso conducirán a una revisión general de los precios de los activos, lo que podríamos llamar un "repricing" general de los activos para adaptar su precio a ese nuevo escenario. Y pace también claro que en un escenario de grandes transformaciones habrá ganadores y perdedores por lo que la selección es clave para obtener buenas rendimientos.
Las Bolsas siguen, básicamente, en su banda lateral, y aunque el pasado miércoles el Dow alcanzo un máximo histórico de todos los tiempos, y el viernes el S&P lo rozó durante la sesión, sin embargo al final hubo una flexión a la baja en el cierre semanal, un cierre que dejo mal sabor de boca, al estar muy afectado por la violencia desatada en Ucrania.
La primera semana de mayo viene de nuevo muy cargada de resultados empresariales y de datos relevantes como el ISM de servicios de la economía americana o los PMI chinos. Pero la dirección de las Bolsas la seguirán marcando los banqueros centrales. En este sentido, además de las reuniones del BCE y del Banco de Inglaterra, en las que no se esperan novedades, Janet Yellen tiene su comparecencia semestral ante el Congreso y el Senado, en la que tendrá ocasión de ratificar la optimista visión sobre la economía norteamericana que traslucía el ultimo comunicado de la Fed y además podrá elaborar un poco más los apuntes de ese comunicado sobre las transformaciones de fondo que ha experimentado al economía americana en los años recientes.
Hay un deseo generalizado de que nada se mueva, y, dado el compás de espera que se han auto impuesto los inversores para comprobar si llega o no el crecimiento, seguiríamos apostando una semana más por unas Bolsas moviéndose en un rango estrecho, a la espera de ideas más claras.





















