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Opinión | Ética empresarial y personal
Viernes, 09 de Mayo de 2014
José Pomares

¿Lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar donde quieres estar mañana?

Si usted tuviera que ir de Madrid a Barcelona seguro que iría por Zaragoza, no por Cádiz. Si está en un lugar de partida y quiere ir a uno de llegada debe conocer cuál es la ruta más lógica para alcanzar su destino de manera eficaz y resolutiva. Pues bien, en ocasiones esto no sucede así en nuestras vidas.

 

En innumerables ocasiones me encuentro, tanto en el aspecto laboral como familiar, con personas que hacen y están justo en el polo opuesto del lugar a donde quieren llegar. Nadie dice que sea fácil conseguirlo, pero al menos no te equivoques de camino. Porque por la ruta equivocada, desde luego no vas a llegar al destino deseado.

 

Eso no quita que haya que hacer un gran esfuerzo. Pero esfuerzo no es lo mismo que sacrificio. El esfuerzo es gratificante si luchas por lo que quieres. Si no es así, se convierte en sacrificio. Para el alpinista que está a punto de coronar un 8000, seguro que los últimos 50 metros le suponen un (gratificante) esfuerzo. El abandonar en ese momento supondría un sacrificio.

 

 

Y el primer esfuerzo consiste en encontrarse a sí mismo, conocerse, y autoayudarse en el refinamiento del carácter, la profundidad del Ser, en un mundo en el que todo sucede fuera del presente, y donde el interior se desconoce, en el que se cree que la felicidad se encuentra en lo que se hace y lo que se tiene y no en el Ser. Pero para eso hay que pensar. Pensar en uno mismo. Y no lo hacemos. Nada tiene esto que ver con el egoísmo. Todo con el crecimiento personal. Con amarse a sí mismo.

 

El egoísta vive por y para sí mismo, para su beneficio y no le interesa lo que pasa fuera, solo piensa en todo aquello de cuanto puede obtener con el mínimo esfuerzo. El que se ama a sí mismo busca su propio bien, busca el desarrollo pleno. Busca desarrollar los dones que uno tiene. Esto es una labor titánica porque supone el ingente esfuerzo por desarrollar sus talentos, es el continuo crecimiento interior, vencer y superar tanto sus debilidades como sus limitaciones. Es el compromiso de uno a ser mejor; cuando una persona es mejor los otros se alimentan de ese bien. El bien, el crecimiento personal nos alimenta y retroalimenta a los demás, lo que hacemos o no hacemos también lo dejamos de hacer con los demás.

 

Escoger la mejor versión de uno mismo. Eso es ser feliz. No ser el mejor de todos, sino el mejor de sí mismo. Sabiduría no viene de saber, sino de sabor. El hombre sabio es aquel que aprendió a saborear, a disfrutar la vida en lo bueno y digerir lo malo que te acontezca.

 

La muerte esta tan segura que te va a ganar que te da toda una vida de ventaja. Aprovéchala. Despreciamos y abandonamos lo que tenemos para correr detrás de lo que no tenemos. Pero la felicidad no es un puerto de llegada. La felicidad es una manera de viajar. El héroe antiguo era el que enfrentaba con coraje la muerte. El actual es el que asume con coraje la vida.

 

Pero lo primero, lo crucial, es saber a dónde quieres llegar y por dónde tienes que ir para conseguirlo. Y para ello, lo primero es hacer ese esfuerzo de pensar. Le aseguro que no duele. Pero en raras ocasiones lo hacemos.

 

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