Cuando los empleados llegaron este viernes a cumplir su jornada laboral se encontraron un cartel en la puerta anunciando el cierre
La larga historia del Casino de Cartagena, en Parque Mediterráneo, ha tocado este viernes a su fin. Tras unos meses de lenta agonía, el establecimiento ha echado este viernes definitivamente la persiana.
Y, aunque su fin estaba cantado, ha cerrado sin previo aviso a sus trabajadores, que este viernes han acudido a cumplir su jornada laboral a las 18.00 horas (el casino abría al público a las 19.00 horas) y se lo han encontrado cerrado a cal y canto. Solamente en la puerta un cartel avisaba de que el Casino había cerrado las puertas por orden de la empresa propietaria.
La empresa es el Grupo Gran Madrid, que cuenta con otras casas de juego en Torrelodones (Madrid) y Benalmádena (Málaga), y es propiedad de la familia Escolano. El Gran Casino de Cartagena en el Parque Mediterráneo se inauguró hace ocho años después de haber explotado en los ocho anteriores otra licencia en el hotel Hyatt en La Manga.
Los promotores del establecimiento aducen una merma continua de ingresos por el descenso de visitantes, si bien el resto de sus casinos sí que son plenamente solventes y de hecho recientemente inauguró un nuevo local en la Gran Vía madrileña. Lo cierto es que 2009 fue un año de buenos ingresos para el casino de Cartagena, cuando alcanzó un volumen de negocio de 6,3 millones de euros; desde entonces, su facturación no ha dejado de descender hasta los 2,3 millones registrados en 2011, último año conocido.
La plantilla ha llegado a superar el centenar de trabajadores en los años de 'vacas gordas', pero en los últimos tiempos apenas llegaba a la treintena. Tras el cierre definitivo del casino, queda por ver la situación en la que quedan los empleados.







