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Opinión |
Martes, 27 de Mayo de 2014

PP, primer y último aviso

Hay una buena y una mala noticia para el PP de la Región, tras las Elecciones Europeas. La buena es que los decepcionantes resultados no son en absoluto trasladables a las elecciones autonómicas y municipales del año que viene. La mala es que los decepcionantes resultados pueden ser muy bien trasladables a las elecciones autonómicas y municipales del año que viene, aumentándolos a dramáticos... si los cuadros del PP, europeos, nacionales, regionales, locales y pedáneos siguen emperrados en creerse su propia propaganda.
 
No puede ser, es de no estar en lo que es, por ejemplo, que con lo capacitadísima que es la portavoz Soraya Sáenz de Santamaría se dedique a hacer un "mariantonieta" cada vez que ha abierto la boca en la campaña electoral, con declaraciones insensibles del tipo de que ahora se nota más "alegría" en las calles. Será según lo que se divisa desde la ventana de Génova, 13. Me recordó a un concejal del PP que, con la que estaba cayendo en lo más crudo del crudo invierno de la crisis (ahora, como mucho, en el curso de la crisis, estamos en la segunda mitad de febrero con mal tiempo, y no se sabe si mayo "marceará") llamaba a un par de colegas de prensa y a mí convidando a una comilona obscena e insensata de las de antes, como si nada ocurriera. Porque para él, en realidad, no ocurría absolutamente nada, ya que no lo notaba ni en su casa ni entre sus amigotes: "¿Sabéis? se ha muerto un bogavante, y tenemos que hacerle un digno entierro", decía, ufano, absolutamente anacrónico. Las grandes cifras del ibex y de los bancos pueden ir mejor en España, los bogavantes y las quisquillas pueden haberse empezado a morir otra vez, pero aún falta una inmensidad para que eso se traslade, si es que se traslada, a la vida real, una vida real que no es evidentemente la de Génova, 13 y las reuniones privadas del partido, en Madrid como en provincias. Bajo toda la faramalla motivacional que nos viene desde las instituciones (¡sea usted un emprendedor y cultive el autoempleo!), España sigue siendo hoy un país rígido, desestructurado, descompensado y sin oportunidades más que para los listos de siempre y otros que aspiran a listo.
 
Lo peor es que esa visión palaciega de lo que ocurre en las calles según la joven y optimista María Antonieta Santamaría, con la que tal vez -injustamente porque la chica vale muchísimo-, se va a su tumba política (a la María Antonieta original Chateaubriand la reconoció al exhumar la fosa común donde yacían sus restos porque su calavera aún mantenía su "encantadora sonrisa"), parece peligrosamente extendido en el PP. El PP cambió su visión apocalíptica de la realidad a otra visión de intenso color rosa, en demasiado poco tiempo. Por el simple hecho de que ahora gobernaban ellos y algo en el aire traía un deje a jazmín. La primera visión se demostró más ajustada a lo que ocurría y sigue ocurriendo, aún con matices. La calle no ha seguido una evolución paralela al drástico cambio de opinión del PP sobre la situación socioeconómica. De hecho, sigue tan enfadada como lo estaba antes, pero además, como ha pasado más tiempo, un poco más aburrida que antes. Repetir baratas frases de manuales de autoayuda no va a ayudar al PP ante su electorado natural. La gente espera otras cosas.
 
Pero, como digo, no ha ocurrido nada grave en el PP con estos resultados electorales, siendo inquietantes. Podría, sí, ocurrir. Aunque las frías cifras indiquen aparentemente que en estas elecciones la abstención se ha mantenido más o menos en anteriores baremos, es obvio, a poco que uno tome el pulso a esas calles menos aristocráticas por las que no pasa Soraya, que el electorado del PP sí se ha quedado en casa como protesta (no es un electorado de sentarse en la postura del loto a fumar porros en asambleas), o bien, en menor parte, ha votado a opciones "diletantes" que sabe que, en elecciones serias en las que se juega su cartera, no volverá a votar. El PP recuperará su voto en las próximas, más por la inercia natural que por una recuperación económica que se fía aún larguísima. Aunque tendrán que vencer su desprecio a todo lo que no sea el "Marca" para esforzarse un poquito en "crear opinión" con los pocos efectivos de los que puedan disponer. Les hará falta porque en creación de opinión pierden por goleada, y eso no se arregla con "tuits" de González Pons (ni con "tuits" ni "faces" ni "blogs" ni "memes" de nadie).
 
Lo del PP tendrá arreglo si hacen lo contrario de Felipe González cuando en el 93, tras una severa llamada de atención electoral, dijo aquello de "he entendido el mensaje". Es difícil que los políticos entiendan a tiempo algún mensaje, pero aún queda un año para las autonómicas y en realidad en las Europeas no ha pasado nada irreparable. Eso si no lo estropean todo al final de esta legislatura jugando públicamente al quítate tú que me ponga yo (cualquier conato de personalismo sería muy duramente castigado por los electores, cuya credibilidad en el Sistema hay que recuperar) y, de paso, congratulándose de lo bien que va la vida a costa de la paciencia general.

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