Los actores económicos inician la semana con expectación ante la reunión que el Consejo del Banco Central Europeo (BCE) celebrará el próximo jueves, de la que se espera una bajada de los tipos de interés.
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Los actores económicos inician la semana con expectación ante la reunión que el Consejo del Banco Central Europeo (BCE) celebrará el próximo jueves, de la que se espera una bajada de los tipos de interés.
En la conferencia de prensa posterior a la reunión que el BCE celebró en el mes de mayo, el presidente de la institución, Mario Draghi, advirtió de que no le causaría ningún problema -el banco se siente "cómodo" fue la expresión que utilizó- tomar medidas para combatir la baja inflación.
La medida más probable entre las que maneja el Banco Central Europeo es la disminución del tipo oficial de interés, aunque el margen es muy estrecho, pues está en el 0,25 %, advierten los analistas.
No obstante, estos expertos barajan otro tipo de actuaciones, como la imposición de tipos de interés negativos a los depósitos que los bancos tienen en el BCE o una inyección de liquidez a las entidades financieras.
No parece muy probable, sin embargo, la compra de deuda, fundamentalmente del sector privado.
El jueves, cuando se reúna, el consejo del banco ya tendrá sobre la mesa la inflación de mayo en la zona del euro, pues Eurostat la dará a conocer dos días antes. Es más, en algunos países las cifras se conocen con más antelación, como es el caso de Alemania, que las publica el lunes, o España, que las difundió ayer.
Los datos hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística dicen que los precios no levantan cabeza en España. En mayo, la tasa de inflación ha disminuido dos décimas, hasta el 0,2 %. Pero lo peor es que algunos expertos vaticinan que seguirá haciéndolo.
Una situación de baja inflación beneficia a los consumidores, máxime en un momento de recorte de salarios y alto desempleo, al tiempo que favorece la competitividad de las empresas, que pueden exportar más fácilmente.
Por el contrario, perjudica a quienes tienen deudas y es muestra de un bajo consumo, lo que a su vez limita los beneficios empresariales, que en muchos casos no alcanzan el nivel suficiente para reinvertir y crear empleo.
Precisamente, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha anunciado hoy mismo ante el Círculo de Economía que el Consejo de Ministros aprobará la semana que viene un plan de medidas para favorecer el crecimiento, la competitividad y la eficiencia de la economía española.
Además, ha anunciado que el tipo del Impuesto de Sociedades bajará del 30 % al 25 %, que se renovará el Plan Pive y que antes del verano se aprobará un plan que modernizará los servicios públicos de empleo y reformará el sistema de formación.
La mejora del empleo ha sido uno de los puntos en los que ha hecho hincapié esta semana el Fondo Monetario Internacional, al analizar la economía española.
La misión de técnicos que ha visitado España afirma en su informe que la moderación de los salarios ha servido para que se destruyera menos empleo durante los últimos años y que es un camino a seguir.
El FMI pide que las empresas tengan más capacidad para adaptar las remuneraciones de sus trabajadores a sus condiciones específicas para ayudar a las compañías con dificultades.
El presidente de CEOE, Juan Rosell, sin embargo, apuesta por aflojar un poco el cinturón a los trabajadores al mostrarse partidario de empezar a subir los sueldos en aquellos sectores que hayan dejado atrás la crisis y hayan vuelto a ver los números negros en sus cuentas de resultados.
Habrá que ver si esas empresas opinan lo mismo.




