El ex presidente francés declara ante la policía en calidad de "detenido preventivo" ya que ya no dispone de inmunidad de la que disfrutaba como jefe del Estado
El ex presidente de la República Francesa Nicolas Sarkozy ha tenido que declarar ante la policía gala en la comisaría de Nanterre (París) en relación con un supuesto caso de tráfico de influencias. La policía del país vecino lo ha llevado a dependencias policiales en calidad de "detenido preventivo" para investigar su supuesta relación con una red de tráfico de influencias relacionado con la presunta financiación ilegal de la campaña electoral de 2007, por la que accedió a la jefatura del Estado.
La policía lo ha tratado como a un ciudadano más porque desde que dejó la presidencia no cuenta con ninguna clase de privilegio ni inmunidad. Sarkozy está bajo la jurisdicción de la Policía judicial y con asistencia letrada, lo que permite interrogarle hasta 48 horas en caso de que sea necesario. Un período que podría ser prolongado si los magistrados lo consideran necesario, según señalan algunos medios.
Está siendo interrogado por un caso abierto el pasado 26 de febrero de tráfico de influencias y violación del secreto del sumario.






