ELECCIONES 20-N
El PP, en defensa de los agricultores
El origen de la Política Agraria Común se remonta a los años 50, en una Europa occidental marcada por la guerra donde la agricultura había quedado paralizada y no se podía garantizar la distribución de los alimentos. Acabamos de conocer el borrador de la futura política agraria europea que no es beneficioso para España porque el gobierno socialista no ha sabido estar presente en las negociaciones para velar por los intereses de uno de los sectores más importantes de nuestra economía, la agricultura.
Un sector que está sufriendo una grave crisis en nuestra Comunidad, debido a la falta de regulación, por parte de Europa, del mercado y al grave diferencial de precios. La agricultura desempeña en nuestra Región un papel fundamental para salir de la crisis por los puestos de trabajo que supone, directos e indirectos.
Desde la Región de Murcia el presidente Valcárcel ha impulsado un grupo para mejorar las condiciones recogidas en el actual borrador ya que desde el Gobierno de España no se han hecho las alegaciones necesarias. Corremos el riesgo de volver a ser los grandes perdedores en estas negociaciones como ya ocurrió cuando se perdieron el 90% de los fondos europeos porque ni Zapatero ni su Gobierno supieron luchar por ellos.
El Partido Popular ha velado siempre por los intereses de nuestros agricultores y ganaderos, por mantener la unión y la colaboración entre Comunidades Autónomas y evitar la discriminación que siempre ha provocado el Partido Socialista en materia de agua e infraestructuras.
Desde el Senado el Partido Popular ha propuesto iniciativas que defienden la necesidad de una Política Agraria Común que contribuya a mantener una producción alimentaria propia y que palíe la excesiva dependencia de países de terceros a los que hay que aplicar los mismos controles que a España. Por eso siempre se ha pedido al Gobierno que defienda en Europa la necesidad de poner fin a las distorsiones de la competencia, que provoca diferencias entre los productos importados y los comunitarios, en detrimento de estos últimos.
Es momento de comprometernos con los agricultores, productores y exportadores. Es momento de escuchar las necesidades y problemas que plantean tantas y tantas familias que viven de la agricultura y que se ven obligados a abandonarla, simplemente porque no les sale rentable recolectar las cosechas. Es el momento de hacer políticas que de verdad reaviven el sector y contribuyan a regenerarlo recuperando un ministerio de Agricultura fuerte que luche en Europa por conseguir una Política Agraria Común que también mire hacía nuestra Región.




















