La cadena despidió a una mujer que había pedido unos zapatos para evitar resbalones
La empresa propietaria de McDonalds en Nueva Condomina ha sido obligada a readmitir a una trabajadora que fue despedida tras solicitar un calzado de trabajo adecuado para evitar los resbalones. Ante la negativa por parte de la cadena, la empleada decidió denunciar a la empresa ante la Inspección de Trabajo que la plantilla no disponía del calzado protector necesario para trabajar. En represalia a esta denuncia, McDonalds, envió a la trabajadora una carta de despido disciplinario alegando que en tres días (del 7 al 9 de marzo) se le habían impuesto más de 70 faltas. Antes de que la empleada realizara la denuncia nunca había recibido ni una sola falta disciplinaria durante los 6 años que llevaba en plantilla.
En estos días se le habían impuesto una serie de faltas entre las que destacan no haber hecho un dobladillo al cierre de las bolsas del pedido, colocar en las bandejas de pedidos la bebidas frías antes que las patatas fritas o no batir correctamente los helados.
La empleada acudió a la Confederación General del Trabajo (CGT) para exigir sus derechos como trabajadora y conseguir la desestimación de las faltas imputadas y denunciar el despido improcedente.
Hoy, el Juzgado de lo Social Nº1 de Murcia ha dictado una sentencia a favor de la empleada a la que McDonalds tendrá que readmitir, pagar el salario de los meses en los que estuvo despedida y pagar una indemnización de 6.000 euros en concepto de daños morales. El Juzgado admite que las faltas imputadas a la trabajadora no eran más que una excusa para echarla. Asimismo, resalta las causas que tuvo su denuncia ante la Inspección de Trabajo con el despido improcedente realizado por la cadena.







