Ni PAC ni Poc
En nuestro campo se viven tiempos de
incerteza; a falta de agua, abunda la ambigüedad, una ambigüedad calculada por
unos y por otros, no siempre con mucho atino. Y de nada sirve pedir mayor
concreción; de momento, impera la retórica de las frases hechas, al menos hasta
finales de noviembre. Hasta ahora, el único que ha hablado claro -y mejor que
hubiera permanecido en silencio- es Bono, cuya celebérrima sentencia: «Vayan
cerrando las huertas de Murcia, porque el Tajo no da para más», ha quedado para
la antología universal del disparate.
Todo este embrollo del agua se resume en un constante ir y venir... en un sí pero no, aunque tal vez... y ‘si lo hubiere’. Mas, ésa es otra historia, dulce y delicuescente historia electoral perdida entre programas enrevesados, que dicen sin decir y viven sin vivir y mueren porque no mueren. Mientras tanto, los agricultores contemplan atónitos un espectáculo de inefable oratoria, y de consecuencias aún más inefables.
Pero, por si no les hiciera daño bastante la evanescente problemática del agua, la nueva Política Agraria Común, la eufónica PAC, levanta nuevos y sanguinolentos sarpullidos en sus sufridos cuerpos. La reforma de la PAC, que se presentó hace ya semanas en sociedad, ha provocado un estado de alarma generalizado en nuestro campo, que teme por su presente y mucho más por su futuro. El comisario de Agricultura, Dacian Ciolos, considera necesario definir de forma clara la figura del “agricultor activo”, no vaya ser que se cuele algún pasivo por ahí. Dice que tiene el objetivo de que dejen de percibir fondos agrícolas quienes no tienen en el sector su actividad principal, con lo que quiere evitar que sigan recibiendo ayudas “aeropuertos y campos de golf”. ¿En quién estaría pensando el bien amado Ciolos, rumano de altas esferas? Este señor, de tan aviesa mirada, se hizo célebre con el inmortal’ pepinazo’, del que fue una de sus estrellas rutilantes...
Diga lo que diga Ciolos, los agricultores murcianos se juegan demasiado en el envite y lo saben. Según estiman los representantes de las principales organizaciones agrarias, la reforma de la PAC supondría que aproximadamente la mitad de las 15.000 familias que en la actualidad dependen de la agricultura y la ganadería en la Región no puedan mantener sus explotaciones. “De la PAC no nos gusta nada”, apunta el consejero Cerdá que, en líneas generales, piensa que añade más burocracia al trabajo del agricultor y a las administraciones, y que centra la atención sobre los territorios y no sobre los agricultores. ¿Más burocracia aún...?, ¿es éste el camino? Si se sigue por él, el sector ganadero también sufriría una auténtica hecatombe: las 2.000 granjas de ovino y caprino se verían obligadas a cerrar. Ante la gravedad de la situación, el propio Ramón Luis Valcárcel se ha comprometido a liderar personalmente la oposición en Bruselas, desde la presidencia del Comité de las Regiones. La semana pasada Valcárcel anunciaba que la Región albergaría en el primer trimestre de 2012 una “macro reunión” con regiones productoras y asociaciones agrarias para manifestar a la Unión Europea su rechazo a la propuesta de la Política Agraria Común. La meta no es otra sino crear un lobby de presión contra la PAC, para conseguir su retirada; de hecho, dentro de la red de contactos que se están estableciendo con altos cargos de la UE, el presidente murciano ya ha mantenido una reunión con el presidente de la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo, Paolo de Castro.
Sin embargo, la fría determinación del irredento Ciolos sigue creando inquietud por doquier, y sus palabras suenan siempre irritantes: “La PAC no tiene la vocación de pagar a agricultores de sofá” ¿Acaso en nuestra Región abundan los agricultores de sofá...? El presidente de COAG Murcia, Pedro Lencina, lo considera un insulto, y peca de benévolo.
Si tenemos en cuenta que un empleo en el campo genera cuatro en otros sectores, podemos valorar hasta qué punto pone en peligro la recuperación económica de nuestra Región la reforma auspiciada por Ciolos. Al margen del daño -irreparable en muchos casos- que se haría a nuestra agricultura, podría tener un efecto rebote devastador. Así que, tal y como sostenía Valcárcel en la clausura de la Asamblea General de PROEXPORT, "pese a quien le pese, hay razones sobradas para luchar contra la propuesta en Bruselas o en Sebastopol".
No obstante, en esa misma asamblea, minutos antes, el presidente de los productores y exportadores murcianos apreciaba que no todo era “malo”. Aducía Juan Marín que la entrada del sector de frutas y hortalizas en el sistema de pago único se podía considerar una medida positiva; y apostaba por evaluar el impacto económico de la PAC, y prepararse para defender los intereses de nuestra Comunidad en el reparto. Todo ello no fue óbice para que se manifestara, al mismo tiempo, favorable a la creación de este lobby de presión. Valcárcel no tardaría en recalcar que la PAC, a su juicio, era “mayoritariamente nefasta para los intereses de la agricultura española, mediterránea y, de forma específica, de la murciana”.
Al calor de una campaña, cada vez más extenuante, la joven candidata socialista, María González Veracruz, no desaprovechó tampoco la oportunidad de echar más leña al fuego de la confusión. Sin la más mínima cortesía parlamentaria, calificó de "hipócrita" al presidente regional por “encargarse de lo que no le toca” e “ir de salvador del mundo”. Si de sus palabras debemos deducir que sólo hay que confiar la suerte de nuestros agricultores a la formidable influencia internacional de Rosa Aguilar, todavía titular del poético ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, aviados estamos; mejor sería invocar al generoso espíritu de la Navidad... y que Dios nos ampare. Y eso lo saben en Bruselas, en Sebastopol y hasta en Nivni-Novgorod.
Todo este embrollo del agua se resume en un constante ir y venir... en un sí pero no, aunque tal vez... y ‘si lo hubiere’. Mas, ésa es otra historia, dulce y delicuescente historia electoral perdida entre programas enrevesados, que dicen sin decir y viven sin vivir y mueren porque no mueren. Mientras tanto, los agricultores contemplan atónitos un espectáculo de inefable oratoria, y de consecuencias aún más inefables.
Pero, por si no les hiciera daño bastante la evanescente problemática del agua, la nueva Política Agraria Común, la eufónica PAC, levanta nuevos y sanguinolentos sarpullidos en sus sufridos cuerpos. La reforma de la PAC, que se presentó hace ya semanas en sociedad, ha provocado un estado de alarma generalizado en nuestro campo, que teme por su presente y mucho más por su futuro. El comisario de Agricultura, Dacian Ciolos, considera necesario definir de forma clara la figura del “agricultor activo”, no vaya ser que se cuele algún pasivo por ahí. Dice que tiene el objetivo de que dejen de percibir fondos agrícolas quienes no tienen en el sector su actividad principal, con lo que quiere evitar que sigan recibiendo ayudas “aeropuertos y campos de golf”. ¿En quién estaría pensando el bien amado Ciolos, rumano de altas esferas? Este señor, de tan aviesa mirada, se hizo célebre con el inmortal’ pepinazo’, del que fue una de sus estrellas rutilantes...
Diga lo que diga Ciolos, los agricultores murcianos se juegan demasiado en el envite y lo saben. Según estiman los representantes de las principales organizaciones agrarias, la reforma de la PAC supondría que aproximadamente la mitad de las 15.000 familias que en la actualidad dependen de la agricultura y la ganadería en la Región no puedan mantener sus explotaciones. “De la PAC no nos gusta nada”, apunta el consejero Cerdá que, en líneas generales, piensa que añade más burocracia al trabajo del agricultor y a las administraciones, y que centra la atención sobre los territorios y no sobre los agricultores. ¿Más burocracia aún...?, ¿es éste el camino? Si se sigue por él, el sector ganadero también sufriría una auténtica hecatombe: las 2.000 granjas de ovino y caprino se verían obligadas a cerrar. Ante la gravedad de la situación, el propio Ramón Luis Valcárcel se ha comprometido a liderar personalmente la oposición en Bruselas, desde la presidencia del Comité de las Regiones. La semana pasada Valcárcel anunciaba que la Región albergaría en el primer trimestre de 2012 una “macro reunión” con regiones productoras y asociaciones agrarias para manifestar a la Unión Europea su rechazo a la propuesta de la Política Agraria Común. La meta no es otra sino crear un lobby de presión contra la PAC, para conseguir su retirada; de hecho, dentro de la red de contactos que se están estableciendo con altos cargos de la UE, el presidente murciano ya ha mantenido una reunión con el presidente de la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo, Paolo de Castro.
Sin embargo, la fría determinación del irredento Ciolos sigue creando inquietud por doquier, y sus palabras suenan siempre irritantes: “La PAC no tiene la vocación de pagar a agricultores de sofá” ¿Acaso en nuestra Región abundan los agricultores de sofá...? El presidente de COAG Murcia, Pedro Lencina, lo considera un insulto, y peca de benévolo.
Si tenemos en cuenta que un empleo en el campo genera cuatro en otros sectores, podemos valorar hasta qué punto pone en peligro la recuperación económica de nuestra Región la reforma auspiciada por Ciolos. Al margen del daño -irreparable en muchos casos- que se haría a nuestra agricultura, podría tener un efecto rebote devastador. Así que, tal y como sostenía Valcárcel en la clausura de la Asamblea General de PROEXPORT, "pese a quien le pese, hay razones sobradas para luchar contra la propuesta en Bruselas o en Sebastopol".
No obstante, en esa misma asamblea, minutos antes, el presidente de los productores y exportadores murcianos apreciaba que no todo era “malo”. Aducía Juan Marín que la entrada del sector de frutas y hortalizas en el sistema de pago único se podía considerar una medida positiva; y apostaba por evaluar el impacto económico de la PAC, y prepararse para defender los intereses de nuestra Comunidad en el reparto. Todo ello no fue óbice para que se manifestara, al mismo tiempo, favorable a la creación de este lobby de presión. Valcárcel no tardaría en recalcar que la PAC, a su juicio, era “mayoritariamente nefasta para los intereses de la agricultura española, mediterránea y, de forma específica, de la murciana”.
Al calor de una campaña, cada vez más extenuante, la joven candidata socialista, María González Veracruz, no desaprovechó tampoco la oportunidad de echar más leña al fuego de la confusión. Sin la más mínima cortesía parlamentaria, calificó de "hipócrita" al presidente regional por “encargarse de lo que no le toca” e “ir de salvador del mundo”. Si de sus palabras debemos deducir que sólo hay que confiar la suerte de nuestros agricultores a la formidable influencia internacional de Rosa Aguilar, todavía titular del poético ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, aviados estamos; mejor sería invocar al generoso espíritu de la Navidad... y que Dios nos ampare. Y eso lo saben en Bruselas, en Sebastopol y hasta en Nivni-Novgorod.





















