Una reflexión sobre nuestra realidad (I)
Hasta cuándo puede aguantar la Región de Murcia
En los próximos tres artículos, el autor reflexiona sobre la importancia de las infraestructuras en el desarrollo de la Región y los condicionantes que el retraso en su realización supuso para su crecimiento en el pasado. Ahora que la recuperación parece confirmarse el inicio de la recuperación se hace imprescindible un compromiso con el Gobierno central, para planificar las inversiones de los próximos años, para que en el horizonte del 2018-2020 coincidiendo con la puesta en marcha del nuevo puerto del Gorguel estén plenamente en funcionamiento, lo que permitirá la Región poner en valor todo su potencial y cuando menos alcanzar la media nacional en renta y PIB per capita, y situar su aportación al total nacional al porcentaje de su población entorno al 3,15%, para ello habrá igualmente que resolver la financiación para cuadrar el Presupuesto y reducir la presión fiscal en la Región.
Ahora que la recuperación de la economía española parece tomar fuerza, es el momento de llevar a cabo las actuaciones necesarias para que la Región y sus empresas participen activamente en este nuevo ciclo de crecimiento, y se recupere la creación de empleo, pero la Región se enfrenta a problemas de financiación y de debilidades en las infraestructuras de comunicaciones que hacen necesario un compromiso cierto para la realización de las mismas de manera que el horizonte de 2018-2020 fechas de la apertura del nuevo puerto del Gorguel estén completamente realizadas, como hemos reiterado desde FERRMED.
Dada la trascendencia de las obras a realizar, en tres artículos vamos a rememorar la evolución en la realización de las infraestructuras en carreteras, ferrocarril de alta velocidad y de mercancías, aeropuerto y puerto, desde la perspectiva de su transcendencia en un entorno como el Arco Mediterráneo en el que la Región se encuentra estratégicamente situada.
La Región de Murcia en los años de crecimiento ha llevado a cabo una profunda transformación y modernización en su accesibilidad interior, a la vez que mantenía altas tasas de crecimiento, y liderado muchos años el crecimiento del PIB a nivel nacional. Por el contrario, durante la etapa de crisis la Región se ha visto mucho mas afectada que la media nacional, y ello tiene mucho que ver con su tardía incorporación al desarrollo del Arco Mediterráneo, en sectores clave como el turismo, la logística, y los servicios avanzados, ante el retraso en disponer de las infraestructuras y los equipamientos que otros territorios disfrutaron.
El olvido de la Región de Murcia es histórico y patente, no solo y gravemente en la injusta financiación con que cuenta, muy por debajo de la media nacional por habitante, cuando su situación de menor desarrollo debería llevar al Estado a transferir mayores recursos, para acercarla a la media nacional, sino que también en los tiempos de realización de las infraestructuras de comunicaciones.
La difícil situación económico-financiera en que se encuentra la Región es patente en el Presupuesto de 2014, que después de haberlo reducido a 3.950 millones de euros, y de haber eliminado prácticamente todas las inversiones, con lo que ello supone de condicionamiento para el futuro, se estima que cerrará 2014 con un déficit de 500 millones de euros, que se sumarán a los 5.500 millones de euros de deuda de finales de 2013, lo que supone, además, un coste de intereses de más de 300 millones de euros para este año.
Confirmando una situación que se hace insostenible, que no se resuelve con anticipos, ni con la refinanciación de la deuda, NO MAS PLACEBOS, solo cabe que el Estado transfiera los recursos necesarios para el desarrollo social y económico de la Región, comenzado por el reconocimiento y el pago de la DEUDA que se ha generado para con la Región, lo que supondría una importante reducción en su endeudamiento, estableciendo, en tanto no se resuelve la nueva financiación, un sistema de compensación que le permita recibir por habitante, al menos, el importe de la media de las Comunidades Autónomas.
Negar hoy que la Región de Murcia dada su estratégica situación en el Mediterráneo, se encuentra conectada por autovía con los dos grandes ejes, seria irreal e injusto, y que su potencialidad y capacidad de crecimiento es de las mas importantes de España, en Logística, Turismo-Comercio, Servicios avanzados, Energía y en Agroindustria, también lo seria, pero para ello precisa acabar con los cuellos de botella estableciendo una programación y un compromiso inversor real.
Es un hecho, que el continuado retraso en la realización de las infraestructuras de comunicaciones fundamentales, han y siguen condicionando su capacidad de desarrollo. Hay, además, hechos inexplicables, que no solo es cuestión de inversiones, como en la clasificación de los ejes de comunicaciones, un eje fundamental para la Región, como es la conexión ferroviaria del centro de España con el puerto de Cartagena, Albacete-Murcia-Cartagena no este incluido en el PITVI, el Plan Nacional de Infraestructuras, como corredor Principal, como si se hace en el tramo Albacete-Valencia. La nacional 301 Madrid-Cartagena era un eje principal, ahora al identificar las autovías la conexión con la A-3 no se identifica con la A-30 (a Murcia) que ahora comienza en Albacete, sino con la A-31 (a Alicante).
El corredor de alta velocidad Albacete-Murcia no se incluye en el PITVI dentro del Corredor Madrid-Levante del que es parte fundamental, sino que se recoge en el apartado Otras actuaciones, igualmente ocurre con el corredor ferroviario Lorca-Baza-Granada que tampoco se incluye en el corredor Mediterráneo, sino que lo hace en el apartado Otras Actuaciones.
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