Nadie te envidia, Mariano. No te arriendo la ganancia
Permíteme que ya te llame presidente:
Estoy siguiendo aún el escrutinio y es evidente que has ganado. Enhorabuena, pero no te arriendo la ganancia. No sé cómo te llevas con el Altísimo, pero yo en tu lugar buscaría maitines y después vísperas desde hoy hasta tu toma de posesión. ¡Vaya un ‘fregao’ que te ha caído!
Seguro que lo sabes, pero déjame que te recuerde que tomas un testigo envenenado. Perdiste en 2008 unas elecciones con ‘niña’ y ahora las ganas con ‘prima’, que es como la tonta (con perdón) ‘jodelotodo’ que descuadrará las cuentas para muchos, muchos años.
En el testigo también te van cinco millones de desempleados que desde hoy mismo te reclaman respuestas y un puesto de trabajo, y millares de pymes y no tan pequeñas que quieren cobrar 'ya' los servicios que le han prestado a las administraciones y, oye, que no hay manera de que se los paguen.
Y esas mismas pymes, o muchas de ellas, también te lo recuerdo, llaman a la puerta de los bancos para abrir una línea de crédito, o un préstamo para invertir o refinanciarse. Y no me olvido de los autónomos, a los que hace unos años les ponía la alfombra roja el director de la sucursal para ofrecerles dinero con el que comprar el Cayenne y ahora ni siquiera se lo dan para la Berlingo.
Te veo en televisión y dices que tendrás temple. Sin duda que lo necesitarás, al igual que la
pata de conejo para atraer un poco de suerte; porque la tuya será la nuestra.
En fin Mariano, que no quiero hoy en tu gran día amargarte la alegría, aunque estoy seguro de que esta noche, tras el pijama y el Padrenuestro, y después de botar (con 'b') en Génova, la cabeza no dejará de darte vueltas. Sobre todo si eres consciente de que sólo has logrado medio millón de votos nuevos. ¡Ojo!, que los otros han perdido más de cuatro millones.
Sin otro particular que reiterarte mi felicitación, recibe un cordial saludo y mis mejores deseos para el futuro.
Estoy siguiendo aún el escrutinio y es evidente que has ganado. Enhorabuena, pero no te arriendo la ganancia. No sé cómo te llevas con el Altísimo, pero yo en tu lugar buscaría maitines y después vísperas desde hoy hasta tu toma de posesión. ¡Vaya un ‘fregao’ que te ha caído!
Seguro que lo sabes, pero déjame que te recuerde que tomas un testigo envenenado. Perdiste en 2008 unas elecciones con ‘niña’ y ahora las ganas con ‘prima’, que es como la tonta (con perdón) ‘jodelotodo’ que descuadrará las cuentas para muchos, muchos años.
En el testigo también te van cinco millones de desempleados que desde hoy mismo te reclaman respuestas y un puesto de trabajo, y millares de pymes y no tan pequeñas que quieren cobrar 'ya' los servicios que le han prestado a las administraciones y, oye, que no hay manera de que se los paguen.
Y esas mismas pymes, o muchas de ellas, también te lo recuerdo, llaman a la puerta de los bancos para abrir una línea de crédito, o un préstamo para invertir o refinanciarse. Y no me olvido de los autónomos, a los que hace unos años les ponía la alfombra roja el director de la sucursal para ofrecerles dinero con el que comprar el Cayenne y ahora ni siquiera se lo dan para la Berlingo.
Te veo en televisión y dices que tendrás temple. Sin duda que lo necesitarás, al igual que la
pata de conejo para atraer un poco de suerte; porque la tuya será la nuestra.
En fin Mariano, que no quiero hoy en tu gran día amargarte la alegría, aunque estoy seguro de que esta noche, tras el pijama y el Padrenuestro, y después de botar (con 'b') en Génova, la cabeza no dejará de darte vueltas. Sobre todo si eres consciente de que sólo has logrado medio millón de votos nuevos. ¡Ojo!, que los otros han perdido más de cuatro millones.
Sin otro particular que reiterarte mi felicitación, recibe un cordial saludo y mis mejores deseos para el futuro.





















