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Opinión | Ética empresarial y personal
Viernes, 01 de Agosto de 2014
José Pomares

Aprendí a aprender

Lo que más me gustaría y por lo que lucho es por  transmitir a mis cuatro hijos el siguiente legado para cuando ya no me tengan: “papá cayó 70 veces, pero se levantó 71”.

 

Entusiasmo, fe y pasión. Las tres patas para que una mesa nunca caiga ni cojeé. Y no parar de aprender mientras que respire. De todo y de todos. Si uno se pone en disposición de aprender, el mundo se abre a un infinito abanico de posibilidades. Todos nacemos con las mismas posibilidades, no con las mismas oportunidades.


Aprender no es saber más, es observar mejor. Aprender no termina nunca. Sólo tú puedes convertir el error en una gran oportunidad para aprender del mismo. La clave está en tu actitud.


Los conocimientos, cada día duran menos. Entonces, ¿qué es más importante, saber o aprender? Cuando aprender creces, y cuando creces evolucionas. Siempre, lo más importante es no parar de hacerse preguntas nuevas y diferentes.


Estas son algunas de las cosas que he aprendido simplemente por querer aprender (sin ir a Universidades de difícil pronunciación).


En dos años aprendemos a hablar. En toda una vida no aprendemos a escuchar. Y aprendí que nuestro peor problema de comunicación es que no escuchamos para entender, escuchamos para contestar.


Ganar es maravilloso. Pero antes hay que entrenar. Y eso no gusta tanto. Y aprendí que estamos obsesionados por potenciar el coeficiente intelectual pero olvidándonos del coeficiente emocional. Y la inmensa mayoría de las decisiones de nuestra vida se toman en base a nuestras emociones, no de nuestra inteligencia.


Si crees que el dinero hace todo, harás cualquier cosa por dinero. Y aprendí que si con todo lo que tienes no eres feliz, con lo que te falta tampoco lo serás.


La vejez comienza cuando el recuerdo es más fuerte que la esperanza. Y aprendí que joven es aquella persona que está convencida que lo mejor está por llegar. Viejo la que piensa que lo mejor ya paso. No importa la edad
Antes de preguntarte con quien vas, pregúntate adónde vas. Y aprendí que si lo que estás haciendo hoy no te acerca adonde quieres estar mañana, estás perdiendo el tiempo.


La riqueza de un compuesto depende de la pureza de sus componentes (apliquen esto a las relaciones humanas). Y aprendí que de todas las cosas que perdemos, la que más cuesta recuperar es la confianza.
No luches por ser el primero, sé el primero en luchar. Y aprendí que la experiencia no es lo que le pasa a una persona. Es lo que una persona hace con lo que le pasa.


No me digas lo que has conseguido, dime cómo lo has conseguido.  Y aprendí que si el tener lo antepones al ser, no tendrás una vida plena.


Cuando llevas a cabo tu propósito con pasión, con amor, con total convicción, y desde tu más sincera esencia…se lo transmites a los demás. Y aprendí que enseñamos lo que sabemos, pero contagiamos lo que vivimos.


Lo importante no es si pierdes o si ganas, lo importante es que no pierdas las ganas. Y aprendí que sólo tú puedes tener un proyecto para tu vida. Nadie te puede programar a alcanzar tus sueños. Que nadie haga de su vida tu vida.

 

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