La relación entre rentabilidad y coste es atractiva en España para animar la inversión empresarial y compensar con más empleo los menores salarios e impuestos con que se ha pagado el aumento en la rentabilidad
La caída de los salarios y el descenso en la imposición de los beneficios han contribuido a mejorar las rentabilidades. La vuelta al crecimiento sostenido de la actividad y el empleo para la economía española pasa por recuperar la inversión empresarial, según los datos publicados por el Departamento de Captación de Inversiones del Instituto de Fomento de la Región de Murcia, conocido como Invest in Murcia.
La primera condición para invertir es que la rentabilidad de los nuevos proyectos sea suficiente para compensar el coste de oportunidad del capital. Los beneficios de operaciones en España (diferencia entre valor añadido bruto y la suma de gastos de personal más amortizaciones, principalmente), agregado para el conjunto de SNF, ascendieron a 112.039 millones de euros en 2013, un 38% más que en 2007. En 2013, de cada 100 euros de valor añadido bruto, 57 se destinaban a retribuir al trabajo, 20 a amortizaciones y 23 eran beneficios. En 2007, los porcentajes fueron 65, 17 y 18 euros, respectivamente. En otras palabras, España es ahora un destino más rentable que hace 5 años.
El descenso en la remuneración de los asalariados sobre el valor añadido y el descenso en la imposición efectiva sobre los beneficios han contribuido a una mejora sustancial del atractivo de invertir en España en términos de rentabilidad del capital. En otras palabras, la relación entre rentabilidad y coste es lo suficientemente atractiva en nuestro país como para animar la inversión empresarial y compensar con más empleo los menores salarios e impuestos con que se ha pagado el aumento en la rentabilidad.



