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Opinión | Emprendedor global
Miércoles, 20 de Agosto de 2014
Pablo Cantero y Paco Méndez

Un emprendedor global nunca debe…

Hay que tener agallas para convertirse en un emprendedor global. Debes enfrentarte a lo desconocido y hacer que parezca sencillo cuando no lo es. Todo puede salir bien, sí, pero también necesitarás adaptarte a todo tipo de nuevas ideas y comportamientos comerciales.

Es fundamental que todo quede por escrito: puede ser la diferencia entre el éxito o el fracaso. A continuación exponemos los problemas más comunes a los que se enfrentan los emprendedores globales. ¿Has cometido alguno de ellos?

 

Error nº 1: Enviar el producto nada más llegar a un acuerdo.

Antes de enviar cualquier producto, hazte la siguiente pregunta ¿Qué tipo de pago has pensado entablar con el cliente?

 

El acuerdo debe estar estructurado de tal forma que se garantice la venta del producto y que tú recibas el pago. Siempre puedes pedir ayuda a tu banco.

 

Una buena opción puede ser cambiar las letras de crédito u otros sistemas similares por transferencias bancarias, incluso podemos ofrecer descuentos a aquellos clientes que paguen de esta forma.

 

Error nº 2: Solo ofrecer un producto barato.

En general, nuestros clientes extranjeros se fijan primero en el embalaje, luego en la calidad y por último, en el precio.

 

Establece tus prioridades según este orden. Crea un diseño de embalaje o un concepto de servicios que hable por sí solo y utiliza una calidad que la competencia no pueda ensombrecer.

 

Si cumples todos estos requisitos, ya solo queda perfilar pequeños detalles para garantizar la venta. Aunque es cierto que todos los clientes exigen precios bajos (sobre todo en Asia), al final acabarán optando por tu producto si demuestras superioridad en la calidad y  en la eficacia de la productividad.

 

Error nº 3: Lograr tu primera venta y lanzarte a otros mercados.

Cuando logres tu primera venta internacional, no te precipites a vender en un puñado de mercados extranjeros. Elige un producto y elige un mercado. Una vez elegido, mantente fiel a este y evita distracciones, concentra tus energías y define tu territorio de juego hasta que se te dé de maravilla. Cuando por fin lo controles, expándete.
No puedes ser todo para todo el mundo: tienes que decidirte por algo y, cuando lo tengas, seguir siempre con eso. No aceptes nunca un “no” por respuesta; la persistencia es lo más importante.

 

Error nº 4: Pensar que cambiar los productos afectará a su exportación.

Debes adecuar tu producto a las necesidades del cliente. Cuando intentas que el cliente compre solo lo que tienes disponible, sin ninguna intención de mejorar por tu parte, te muestras bastante hostil.

 

Error nº 5: Enviar el pedido y, cuando creamos que puedan querer más pedidos, nos ponemos en contacto con ellos.

Tienes que ponerte en la piel del cliente. ¿Te gustaría que te trataran así? Un buen servicio conlleva una gran satisfacción, y una gran satisfacción significa más pedidos.

 

Mantente constantemente en contacto con tus clientes y asegúrate de que el avión o el barco entrega los productos a tiempo y en buen estado. Muchos emprendedores globales pasan por alto la logística al distribuir en un mercado internacional.

 

Error nº 6: Creer que porque tu producto se vende bien en España, se va a vender bien en el extranjero.

Que tu producto tenga demanda en tu país no significa que en otro sea bien recibido.

 

Habla siempre con tu cliente o con el consulado del país para que te ayuden a determinar las posibilidades de ventas que te ofrece el país. En algunos casos, no serás capaz de vender como lo hacías en el otro país o también de cumplir con la demanda.

 

Error nº 7: No visitar a tus clientes porque el viaje es muy caro.

 

Un emprendedor global no puede permitirse no ir a ver a su primer cliente, ya que si no hay contacto personal cara a cara no habrá más negocios en el futuro.

 

Debes tratar a tu primer cliente como a la realeza, ya que este será quien establezca las normas para tus futuros clientes. Para hacer negocios en el extranjero tienes que invertir mentalmente.

 

Si quieres que tu negocio crezca internacionalmente tienes que estar dispuesto a gastar dinero, acercarte y conocer de primera mano cómo funciona el mercado y hablar con los clientes, sobre todo con el primero.
Esta experiencia te puede servir como una oportunidad de ampliar y mejorar tu red de contactos. Las visitas internacionales son una aventura y una posibilidad para aprender que no puedes dejar escapar.

 

Error nº 8: Contratar a un agente exclusivo y no conseguir ventas.

Cuando vayas a exportar un producto, pregunta a los distribuidores cuánto anticipan que venderán en ese primer año. Después observa y controla adecuadamente las compras del distribuidor.

 

Descubre qué productos vende cada distribuidor para asegurarte de que no venden otras marcas que compitan con las tuyas. Mantén una cláusula del contrato que te permita abandonar al distribuidor si las cosas no salen según lo esperado.

 

Error nº 9: Darse por vencido al creer que nuestro producto no puede competir en el extranjero por el coste de los aranceles.

Antes de entrar en un mercado, infórmate sobre los aranceles y los impuestos para tus productos en el país en el que te interese vender. No queremos que nuestros beneficios se vean afectados o, aún peor, que nos impida ser competentes.

 

Error nº 10: No registrar tu marca.

La propiedad intelectual debe estar siempre protegida antes de lanzarse a vender en el extranjero para evitar perder la propiedad y sus consiguientes beneficios.

 

Error nº 11: No externalizar tu producto, ni en el extranjero ni en casa, porque lo que haces es tan único que ninguna empresa puede duplicarlo y, por supuesto, no a un precio más bajo.

Fíjate bien en qué produces y qué vendes. ¿Seguro que nadie en el mundo puede hacer lo mismo más barato? Es hora de ver las cosas de forma diferente (el libro de Thomas Friedman La Tierra es plana puede ser de gran ayuda).

 

Es posible que en un año te des cuenta de que otros producen lo mismo que tú más barato y entonces ¿qué? Hay que estar preparado. Es esencial que tu plan de acción internacional esté en marcha.

 

Llegar a ser un emprendedor global requiere dedicación a largo plazo. Se trata de invertir en el futuro de tu empresa, un futuro que requiere constantemente tu atención para alcanzar el éxito.

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