Sí, la recuperación del sector inmobiliario también pasa por la innovación
Las noticias del mercado de la vivienda y la promoción inmobiliaria siguen girado en torno al precio y al crédito; desde luego, factores importantes para la recuperación. Pero no son los únicos. A ver si volvemos a cometer el error de pensar solo en el aquí y el ahora y nos olvidamos de que, le pese a quien le pese, a medio y largo plazo seguimos sin un modelo trazado.
La opinión de la Asociación de Promotores es que nos encontramos en la última fase de la primera parte de la recuperación del sector. La frase puede parecer complicada, al estilo parte contratante de los hermanos Marx, pero es sin embargo una realidad que ya estamos constatando. Aún queda mucho para que el sector se recupere –que no quiere decir volver a lo de antes; no queremos ni debemos aspirar a ello-, pero estamos muy cerca de poder dar por completada una primera fase, la del ajuste del precio y la de la fluidez del crédito al comprador. Hay un aumento de ventas (un 5,6% respecto al año pasado y un 30% más de compradores extranjeros) y la demanda se va movilizando.
Esto nos lleva a pensar, ¿y después qué? ¿Hacia dónde debemos ir? En el ámbito empresarial en general se habla mucho de la innovación, y sin embargo parece que es un concepto que sorprende si se ubica junto a la –denostada- palabra “ladrillo”. Pues bien, creemos y defendemos, y así se lo trasladamos hace unos días al presidente de la Comunidad Autónoma, Alberto Garre, que sí: la recuperación del sector inmobiliario también pasa por la innovación.
Por ejemplo, el famoso stock. ¿Lo tenemos geolocalizado? No. ¿Podemos por lo tanto definir dónde, estratégicamente, se necesitan nuevas promociones y dónde se necesita liquidar lo construido? Tampoco. ¿Es una información valiosa y, desde luego, necesaria para tomar y avalar decisiones inteligentes de cara a bancos e inversores? Desde luego. Necesitamos herramientas que, gracias a la tecnología, nos ayuden a ser un sector transparente y seguro, imagen que no es precisamente la que nos ha acompañado en las últimas décadas.
Por supuesto, también avanzar en el camino de las ciudades inteligentes y sostenibles, en la recuperación de espacios urbanos, en la eficiencia energética y en un largo etcétera. Resumiendo: vayamos de la mano de Europa y no a la cola. Y, por supuesto, seamos también pragmáticos: la captación de fondos europeos y la colaboración público-privada nos van a ayudar en la recuperación, por lo tanto la solución no pasa por pedir, sino por aportar a Europa y a posibles socios internacionales proyectos con valor añadido.
Sin embargo, en el caso de la Región de Murcia, nos encontramos con una piedra en el camino; un obstáculo que debemos solventar si no queremos que los esfuerzos por innovar y avanzar hacia un modelo sostenible se queden en buenas intenciones; una barrera que cada día que pasa se hace más grande: la inseguridad jurídica.
No hay leyes claras, no existen directrices de litoral, no hay modificaciones de la Ley del Suelo (hay promesas, pero a día de hoy nada más), la Administración no cumple los plazos… no tenemos un marco legislativo a la altura. ¿Cómo dar la cara por un proyecto diferenciador, con valor añadido y atractivo para potenciales inversores, si no sé si a mitad del partido me van a cambiar las reglas?
El sector inmobiliario debe asumir el reto de innovar, de mejorar, de reciclarse y de saber que las prioridades han evolucionado. Debemos estar a la altura de un nuevo y mejorado modelo, pero no podremos hacerlo bajo premisas burocráticas del siglo pasado.





















