La planta de lubricantes comienza las pruebas en una de las unidades
El presidente ejecutivo de Repsol, Antonio Brufau, ha asegurado hoy que la nueva planta de lubricantes de última generación de SKSol en Cartagena "será una realidad al final del tercer trimestre" de este año, y ha adelantado que hoy mismo ha comenzado una nueva unidad de pruebas de la planta.
El empresario ha hecho esas declaraciones en Cartagena, donde ha participado el foro Nueva Murcia, en el que ha defendido que la nueva planta de lubricantes tendrá una importancia que va más allá de la inversión de 250 millones de euros que ha supuesto.
Así, ha recordado que dará empleo estable a unas 80 personas una vez que entre en funcionamiento y servirá para fabricar lubricantes de última generación para automoción que cubrirán entre el 20 y 25 por ciento de la demanda europea, por lo que supondrá un importante foco de exportación.
En cuanto a la refinería de la petrolera ubicada en el valle cartagenero de Escombreras y cuya ampliación supuso la mayor inversión industrial de la historia de España (3.200 millones de euros), ha asegurado que "no puede funcionar mejor" y está actualmente entre las tres mejores de Europa.
La petrolera invierte anualmente una media de 50 millones de euros en el mantenimiento de esa planta, ha subrayado.
Además, ha señalado que esa planta es un gran centro de almacenamiento para el resto de Europa, con capacidad para almacenar unos 3,5 millones de metros cúbicos, un "auténtico activo" para la refinería.
"Cartagena es un sitio en donde nos hemos encontrado en el mundo ideal en la relación público-privada perfecta", tanto desde el Gobierno autonómico con en el local, ha señalado, tras lo que ha insistido en que esa sinergia debe ser un exponente de "cómo una empresa y su sociedad deben trabajar".
Antes de la conferencia, Brufau ha visitado las excavaciones del barrio del foro romano del Molinete, un proyecto financiado por la fundación Repsol con más de 4 millones de euros, ante el que ha mostrado su satisfacción por los avances en la excavación del yacimiento, del que ha destacado su gran calidad y concentración de restos, que hacen "único" el lugar.
Actualmente, los arqueólogos que trabajan en el área han excavado casi en su totalidad la mitad oriental del edificio del atrio y las calles que delimitan la manzana del siglo I después de nuestra era donde se ubica, que han permitido recuperar una habitación de casi 82 metros cuadrados arruinada tras un incendio a finales del siglo III.
También han sido recuperadas parte de las pinturas que decoraban los tabiques y muros, entre las que destaca una con el dios Apolo acompañado por las musas Terpsícore, Calíope y Melpómene.
La sala de banquetes conecta con otra de similares dimensiones que cierra el edificio por su lado norte, donde hasta el momento se han retirado los niveles arqueológicos asociados al derrumbe de la planta superior.
Con esa intervención se han recuperado las pinturas murales que decoran los tabiques y muros perimetrales del primer piso y que están aún en fase de estudio en un excelente estado de conservación.
Desde la pasarela perimetral al sur del barrio pueden contemplarse ya diversas habitaciones del siglo V que ocuparon el área de servicio del viejo edificio de banquetes.
Todas esas actuaciones forman parte de la primera fase de excavación de los restos, que se extienden a lo largo de más de 4.000 metros cuadrados.
Esta primera intervención ha contado con un presupuesto de 574.720 euros y comenzó a ser ejecutada el pasado enero.







