Hasta final de año 973 trabajadores habrán abandonado Caja Mediterráneo
A dos escasos días de que el Banco de España decida si otorga la CAM, o los retales de la caja a precio de saldo, al Banco Sabadel;o si trocea las oficinas como trofeos a los grandes bancos que no han entrado en la subasta, expertos de mercadotecnia ya han lanzado a los aires el "globo sonda" de que sobran en la entidad alicantina más de 800 empleados.Los expertos financieros estiman que el Banco Sabadell podría haber detectado un excedente de 800 empleados, correspondientes a los servicios centrales de la entidad. Hasta hace unos meses, en los servicios centrales han estado ocupados entre 600 y 800 empleados, según las varas de medir del complejo mando central de la CAM (antes y después de su intervención por la Autoridad Monetaria el 22 de julio), sus órbitas zonales y los seguidores del primer y segundo escalón bajo el criterio del "tu, calla si quieres seguir".
Estos 800 trabajadores se unirían a los 973 trabajadores afectados por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que la caja puso en marcha el pasado mes de mayo y que finaliza en diciembre. Aunque en principio se hablaba del interés de Santander, BBVA, La Caixa, Barclays o el fondo JC Flowers, el único que ha quedado en la puja ha sido Banco Sabadell, que podría finalmente hacerse con la caja.
La CAM llevará a cabo, antes del 15 de diciembre, un total de 371 prejubilaciones, que se añaden a las 482 ya realizadas y aprobadas por el ERE aceptado por Trabajo. Caja Mediterráneo ha cerrado ya hasta el momento un total de 93 oficinas y tiene previsto dar el cerrojazo a otras 14.
Los técnicos financieros ya venían avisando, antes de la intervención del banco de España, de que la concentración de los servicios centrales de la entidad alicantina era desmesurada mientras se descargaba el personal de oficinas. Ahora ya no hay tiempo, los que dirigen son los hombres del Frob, que tienen un papel escrito para este viernes y que no se andarán con contemplaciones dada la vigilancia de Bruselas sobre la solvencia de las entidades financieras.
Lo que nadie ya sabe es qué pasará el viernes, con los especuladores atizando los mercados y una entidad, que pese a tener unos activos de cerca de 70.000 millones acumula una morosidad superior al 20%, más de 6.000 empleados y una red excesivamente concentrada en Valencia y Murcia, las dos zonas más castigadas por la especulación inmobiliaria y los impagados del sector del ladrillo.
CaixaBank no ha formalizado una oferta por la entidad, aunque sí muestra su disposición ante el banco de España a estudiar la compra de determinados activos de la caja, una opción en la que se están frotando las manos el resto de bancos sistemáticos, que podrían quedarse con oficinas en zonas neurálgicas y aplicar EREs muy por debajo de las condiciones de prejubilación en las que se han ido la mayoría de empleados de la entidad en las dos últimas décadas.
En el mercado financiero se considera que esta postura abre la posibilidad de su “venta parcial y, además, encaja con las necesidades del nuevo Gobierno del PP de tener que crear una especie de “banco malo” o vehículo especial para agrupar activos inmobiliarios dañados. En estos mismos mercados se estima que el reclutamiento de la caja podría tener un coste superior a los 20.000 millones de euros.







