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Opinión | El arca
Martes, 21 de Octubre de 2014
ALBERTO CASTILLO

El jaleo de la jalea del tío Blas y la tía Andrea (O el caso Umbra paralizado)

Me permitirá el desconocido lector que copie el titulo de este cuento editado y publicado por Rafael García Velasco en sus cuadernos murcianos allá por la segunda mitad del pasado siglo XX, para dar título a estas consideraciones sobre la Justicia y más concretamente sobre el tristemente  célebre  caso Umbra.

 

O lo que es lo mismo "El jaleo de la jalea del tio Blas y la tía Andrea".
 

Seis años, seis, como aquello de los viejos carteles taurinos, ya saben "seis toros, seis", lleva el llamado caso Umbra por los despachos de los juzgados murcianos y más concretamente en el  número Ocho de Instrucción. Y lo que te rondaré morena que diría el castizo.


Y es que ahora, como muchos saben, resulta que el Consejo General del Poder Judicial ha decidido realizar una inspección en dicho juzgado, del que es titular Su Señoría David Castillejos, y paralizar todo trámite que se estuviera llevando a cabo en dicha sede judicial. "Como tengo prisa vísteme despacico" que se decía en la huerta. O sea, en ‘roman paladino’, que de la Umbra ni se habla. Por ahora. Y todo ello, incomprensible, con el beneplácito del Tribunal Superior de Justicia de Murcia.


No es de recibo que un tema que ha creado tal alarma social quede paralizado, otra vez, mes tras mes sin saber sus consecuencias políticas, si es que las tiene claro. Las personas que hay en ese sumario "imputadas" tienen una total y completa indefensión pues a día de la fecha van pasando los meses y los años sin que nadie les "acuse" de nada. Son imputados únicamente. Pero el calificativo no es, por supuesto, sinónimo de culpabilidad. Para nada.

 

Ya saben lo que dice nuestra Carta Magna "Nadie es culpable hasta que no se demuestre lo contrario" y la presunción de inocencia es sagrada en este país nuestro por tanto, a día de hoy, los imputados deben seguir esperando que se pueda esclarecer todo lo que concierne a sus imputaciones, conocer el sumario en toda su extensión y que, de una vez por todas, se levante el secreto que pesa sobre una de las partes más importantes del mismo.

 

Me cuenta, quien de ello sabe, que la "célebre" investigación sobre el patrimonio del alcalde de Murcia sobrepasa los cien folios. Vamos ni que fuera el patrimonio del Vaticano, dicho con todo respeto, por supuesto.


La Justicia, desde siempre, se la ha representado como esa hermosa dama que muestra sus ojos tapados de cara a la sociedad. Creo, sinceramente, que va perdiendo puntos en esa representación iconográfica y que más debería representarse en tres figuras, como los celebérrimos monos con ojos, boca y orejas tapados. En algunos casos ni ve, ni escucha, ni habla.

 

Líbreme Dios, nuestro Señor, de pedir que se saque a la luz pública el tomo que está bajo secreto sumarial. No, no se trata de eso. Que la Justicia investigue todo lo que tenga que investigar, ¡faltaría más!. Pero que los imputados, ya condenados por una sociedad que es amiga de imponer las llamadas "penas de telediario", sepan de una vez por todas que se les reclama, de que se tienen que defender llegado el caso, y cuál es el delito cometido por el que se verán sentados en un banquillo, esa es otra, si el caso Umbra llega alguna vez a una sala de vistas. Al paso que lleva es posible que, nuestros nietos, puedan conocer el resultado de este caso que tiene a toda Murcia pendiente. Esto es inadmisible. La rapidez no existe y esto solo perjudica a los que están bajo sospecha. Están indefensos se mire como se mire.


Tampoco entiendo que el muy ilustre Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia haya dado el visto bueno a la citada inspección del CGPJ. ¿No saben en el alto tribunal murciano que el Ocho de instrucción lleva el caso Umbra? ¿No saben, sobradamente, que una inspección de este tipo paraliza por meses todos los trámites que se llevan en ese juzgado? ¿Para qué seguir dilatando este grave asunto? ¿A quién o a que beneficia este freno? ¿Deben los imputados, en derecho, seguir en el punto de mira de la sociedad que les ha condenado sin defensa posible? ¿Por qué habiendo muchos juzgados de instrucción se ha "elegido" el Ocho precisamente?

 

Como ven son muchas dudas las que se han creado al respecto ante una decisión que, al común de los mortales, les parece incomprensible.


Otra cosa, muy grave a mi parecer, es que el tema investigado puede prescribir y, con ello, jamás nos enteraremos que ha pasado ahí y, lo que es peor, no serán inocentes ni culpables los imputados y la sombra de la sospecha convivirá con ellos el resto de sus días. ¿Por qué se ha paralizado este juzgado? Ahí está la clave de todo.


Por cierto que a nadie ni jueces ni fiscales, con los que he hablado estos últimos días, les gusta esta decisión del TSJ que, conociendo como conoce, lo que se cuece en esas dependencias haya dado el visto bueno a una inspección que durará al menos tres meses con el retraso consiguiente y la "alarma social" que esta postura ha podido despertar en la ciudadanía.


Últimamente, y lo saben perfectamente los que administran Justicia, el ciudadano está perdiendo la fe en ella. Lo peor que le puede pasar a esta sociedad es que se deje de confiar en la Justicia. Pero con estos hechos y con estas decisiones se añade mas "leña al fuego" y la sociedad no entiende, no entendemos, como se da lugar a esto. Seis años de instrucción son muchos años, demasiados, para que todavía pese sobre una buena parte, la más importante, el llamado secreto de sumario. La indefensión es total para los imputados desde luego.


Dice el viejo refrán castellano que "más vale un mal acuerdo que un buen pleito" Algo parecido someto a la consideración del lector que ha tenido la paciencia de llegar hasta aquí en mi comentario. Es desde todo punto inadmisible que la maquinaria, siempre lenta, de la Justicia se paralice una vez más en un caso que ha creado la alarma social, que se ha politizado hasta el extremo, que ha condenado a imputados sin defensa alguna por parte de la propia sociedad y que ha causado, imagino, graves perjuicios personales en todos ellos. Si son culpables por supuesto que paguen su delito, pero cuanto antes. Si son inocentes mi pregunta hoy es ¿quién restituye el honor mancillado? ¿Y si llega la prescripción y los presuntos delitos se quedan sin juzgar?  


Terminando por donde comencé. El pueblo huertano, siempre respetuoso pero socarrón hasta decir basta, calificaría el tristemente célebre "Caso Umbra" como el Jaleo de la jalea del tio Blas y la tía Andrea.....

 

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