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Opinión |
Martes, 04 de Noviembre de 2014

Nada ocurre por casualidad

Sí, Efectivamente nada ocurre por casualidad. Cualquier cosa que sucede tiene una explicación. Cuando un volcán entra en erupción, cuando se produce un terremoto, lluvias torrenciales acompañadas de grandes catástrofes, etc, etc, todo tiene una explicación. Generalmente todos estos acontecimientos se saben o se puede predecir con antelación, incluso no digamos si un meteorito se dirige a al planeta Tierra.

 

Dicho esto, me pregunto, ¿Cómo es posible que tanto organismo, tantas entidades financieras, tantas personas organizando y controlando diariamente las finanzas a nivel internacional, no fueran capaces de predecir la que se nos venía encima en 2007?  

 

Pues muy sencillo. (“Amigo Sancho” –decía D. Quijote. Según pienso y entiendo yo, que no quiere decir que tenga razón), todo lo que se nos ha venido encima desde 2007, nada tiene que ver con la casualidad. Estas crisis son provocadas  por personas, instituciones y demás interesadas en ello. Como base principal a esto, me pregunto, que cómo es posible que un día nos acostásemos creyéndonos (Gobierno, entidades financieras, entidades públicas y ciudadanos), que somos ricos y que vivimos en la abundancia. Los ciudadanos podíamos decidir en qué entidad financiera  solicitábamos una hipoteca, financiábamos nuestras necesidades, etc. y que nos levantáramos a la mañana siguiente con el resultado que: a) los bancos han cerrado  el crédito, b) la vivienda que íbamos a comprar ya no tenemos hipoteca, c) ese préstamo personal ya no podemos pagarlo…

 

Antes de los inicios de esta crisis, las empresas recibíamos visitas de las entidades financieras ofreciendo financiación, tanto para circulante como para inversiones, daba igual. En términos generales las empresas disponíamos de todo lo necesario financieramente para crecer con nuevos proyectos en inversiones y para la expansión de nuestras actividades.

 

Por lo tanto, y desde el punto de vista de los que tenemos la responsabilidad de seguir al frente de las empresas, debemos ser optimistas. Dejar de lamentarnos de esta crisis y de quién o quiénes la han provocado, de porqué la han provocado, de cómo individualmente a cada uno de nosotros nos ha ido y fundirnos todos en un esfuerzo para salir adelante.

 

El problema es que desde el punto de vista empresarial no podemos esperar a ver si esto pasa, no podemos esperar ayudas de nadie. Al Gobierno central, autonómico, municipal, etc, no  le importamos nada los empresarios -que somos los que generamos empleo- y podríamos generar más.  Pienso que los empresarios no pedimos ayudas económicas ni subvenciones, no, lo que sí pedimos es que se legisle con sentido común, especialmente en el tema de la contratación, que sea todo más flexible. Cierto y verdad es que cuando desciende la tasa de paro, lo celebran efusivamente y, eso es gracias a los empresarios, naturalmente.

 

Es el Gobierno regional, en nuestro caso, el que debe de sentarse con la representación empresarial, oír sus inquietudes, sus ideas, trabajar juntos, porque son los autónomos, la pequeña y mediana empresa, junto con las instituciones, los que tenemos que salir adelante.

 

Muchas veces me pregunto si realmente a la Administración le preocupa todo esto. Personalmente pienso que no. Con ellos es como si no fuera este tema. Actualmente están muy ocupados en desplazarse entre las madrigueras, huyendo de la justicia y de la UCO, que lógicamente no tienen tiempo para otra cosa.

 

Por lo tanto somos nosotros, y además estamos solos, los que tenemos que salir adelante, subir a la atalaya de nuestra empresa, divisar el horizonte, marcar el punto hacia dónde queremos ir, fijar el rumbo a corto y largo plazo, a corta y larga distancia y dejarlo fijo. Bajar de nuevo al control de mando de la dirección de la empresa y emprender la singladura.

 

Navegamos solos. No contamos con nadie. Adelante.

 

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