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Opinión |
Viernes, 07 de Noviembre de 2014

El Ferrari rojo de Podemos

El que cada vez se estén abriendo más comercios de lujo y establecimientos hosteleros presuntamente refinados y garantizadamente caros en Murcia no significa que la economía española vaya mucho mejor o que la gente que perdió su dinero con la crisis haya vuelto a tenerlo. Al contrario, significa que los que tienen dinero y nunca lo perdieron han vuelto a ser los relativamente pocos de siempre. Ahora hay más sitios dirigidos a ricos que funcionan muy bien no porque haya más ricos (bueno, algunos ricos más sí que hay con respecto a cuando no había crisis, según cifras oficiales), sino porque los ricos han vuelto a ser los menos, y esos menos quieren que se sepa, y sobre todo se vea. Que se vea, por supuesto, por los que no tienen dinero, los cuales miran la ostentación como el pequeño Nicolás pegado al cristal de una pastelería.

 

Es ahora, entre toda una población deprimida, cuando los ricos pueden volver a hacer de ricos, sin intromisiones de la antigua y en vías de extinción clase media, que durante un tiempo también pasó por adinerada. Es ahora cuando los signos llamados "exteriores de riqueza" lucen más, por comparación al entorno, que es de lo que siempre se ha tratado. Si todo el mundo vive bien, no se ve tanto que eres rico. Se trata de sacar la panza.

 

El "sacarpancismo", con poco disimulo, empieza a vivir otra edad de oro en Murcia. "Porque podemos", decían las señoronas antes ante sus amigas cuando el señorón compraba la tercera residencia. Ese "porque podemos" tenía un sentido muy diferente al que le da el tío de la coleta...

 

Ayer contemplé como un Ferrari Testarossa rojo acelaraba de cero a trescientos de un semáforo a otro en la Gran Vía de la capital murciana, con una escandalera de motores sensacional, y con la que está cayendo. Un señor que tenía al lado, viendo mi cara, comprensivo, me dijo: "es que ese coche como tiene tanta potencia no puede correr menos". A los multimillonarios ahora les ocurre igual: como tienen tanta potencia no pueden dejar de notarse mucho más que antes, entre un escenario en ruinas. Sin mucho cargo de conciencia, todo hay que decirlo. Yo pensé que ese Ferrari Testarossa era el coche oficial del "Podemos" de Pablo Iglesias, al que sólo faltaban los altavoces y las pegatinas convocando al voto. Cada paseo por Murcia del Ferrari rojo eran unos miles de votos más para esta organización de neocomunistas altermundistas.

 

Porque al mismo tiempo que el deseo de exhibir ha aumentado entre los que tienen, la pulsión por apropiarse de la riqueza ha crecido hasta la exasperación durante estos últimos años entre los que ya no tienen pero tuvieron o incluso entre los que nunca tuvieron. No es "podemos". Es "queremos". Y no fiado al impredecible futuro de una
recuperación débil y progresiva, sino ahora, ya.

 

Esta es la verdadera razón del auge de "Podemos", el ansia de dinero a todos los bolsillos, y no el justicierismo con los "corruptos". En España no había corruptos, no era una preocupación pública, cuando la corrupción era
transversal y todo el buen Pueblo español participaba en alguna medida de ella. A los políticos y banqueros corruptos sólo se les ha señalado cuando la corrupción ha dejado de ser transversal y "democrática". Cuando unos han seguido disfrutando de ella y muchísimos otros no. "Podemos" puede ganar unas elecciones porque la gente está cansada, tras ocho años, no de corrupción sino de no acceder a los signos de riqueza a la vez que los ve a su alrededor. España no se acostumbra a volver a ser generalizadamente pobre. Aquí nunca seremos China, como pedían el encarcelado ex presidente de los empresarios españoles o el dueño de Mercadona, o sea, sueldos de hambre y vida dedicada al trabajo, por lo que decía Arcadi Espada con total precisión: porque venimos de ahí y ya sabemos lo que es, porque nosotros ya fuimos China, esa mierda, en la postguerra.

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