Podemos, con medicina venezolana
Ya le han entronizado. Pablo Iglesias tiene mando en plaza en Podemos. Y con un sistema de elección con aspectos cuestionables, pero mucho más deseable que el empleado por otros partidos instalados en el pasado. Nada más ser elegido, ante un público entregado a la causa y al líder, Iglesias, un hombre bien formado, con buena cabeza, rodeado de personas también inteligentes, sagaces, astutos y osados, lanzó un mensaje para neutralizar el miedo y captar votos a un lado y otro. Trató de huir del tono mitinero al uso y perfiló con trazó aún grueso lo que podría entenderse como un plan de Gobierno.
A mí Podemos y sus líderes no me dan miedo. Vaya por delante. Pero me preocupa el fenómeno, porque la historia demuestra que a veces los remedios son peores que la enfermedad. A Iglesias, Monedero, Bescansa, Errejón y demás mandarines de Podemos les cabrea que en las discusiones les hables de sus vinculaciones con el chavismo en Venezuela. Pero sucede que a estos académicos de currículo brillante y trabajos teóricos de matrícula sólo se les conoce una experiencia de práctica política directa: su asesoramiento al chavismo. No eran meros escribidores de papeles para lectura e inspiración. Jugaban un papel relevante entre los asesores de la presidencia...
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