El círculo virtuoso de los mercados
La evolución de las Bolsas en esta tercera semana de noviembre ha sido bastante parecida a la de los dos últimos meses. Malos datos de la economía real, sobre todo en China y en la zona euro, que hacen caer a las Bolsas, y actuaciones de los Bancos Centrales que las hacen subir justo a continuación. La única novedad es que una semana en la que en principio el protagonista iba ser la Fed con la publicación de las actas de su última reunión, al final ha tenido como protagonistas muy destacados a otros dos Bancos Centrales, el Banco Central chino y el BCE.
La bajada de tipos por el People´s Bank of China en la noche asiática del viernes y las muy explosivas declaraciones de Mario Draghi en una conferencia pronunciada el viernes por la mañana, han sido al final los factores más decisivos en el resultado semanal positivo de las Bolsas. Las Bolsas europeas han sido las mejores, con el Eurostoxx subiendo un 4,4% en la semana, el Dax y el Mib italiano un 5,2%, y nuestro Ibex un 3,7%. Las Bolsas americanas subieron menos, como es lógico, ya que llevan muchas ganancias acumuladas en el año. El S&P y el Dow subieron en torno al 1% y el Russell cayó ligeramente en la semana. También cayó ligeramente en la semana el Nikkei, afectado por la caída del PIB japonés en el tercer trimestre, que hace entrar a Japón en su cuarta recesión desde el 2008.
Pero una vez más el balance semanal no refleja de forma exacta lo sucedido a lo largo de las cinco sesiones últimas. La volatilidad provocada por la ya mencionada tensión entre los malos datos económicos y la respuesta de los banqueros centrales ha vuelto a ser, de nuevo, la nota dominante, y al final la balanza se ha inclinado, como viene siendo habitual, del lado de los Bancos Centrales. Los inversores siguen valorando sobre todo y ante todo el apoyo de los Bancos Centrales y de ello hemos tenido buena muestra estos días.
El lunes vimos como una pésimo dato del PIB japonés del tercer trimestre, que como ya hemos dicho sitúa a Japón en su cuarta recesión desde el año 2008, hacía bajar a todas las Bolsas por la mañana, hasta que por la tarde unas palabras de Draghi anunciando que el BCE podría comprar bonos soberanos hicieron recuperarse a los principales índices. Tras unas sesiones con poco movimiento el martes y el miércoles, en las que ni siquiera la publicación de las actas de la Fed movió a los mercados, el jueves vimos un movimiento similar al del lunes. Un mal PMI de manufacturas chino y unos malos PMIs de noviembre en la zona euro, especialmente malos en el caso de Francia y Alemania, provocaron recortes de cierta consideración en las Bolsas, pero ya por la tarde varios datos buenos de EE.UU. animaron a las Bolsas americanas y europeas, que en el caso de las americanas pasaron de signo negativo a positivo.
La inesperada bajada de tipos por el Banco Central chino, el jueves por la noche, como respuesta al mal PMI del jueves, y las palabras de Draghi el viernes por la mañana en un simposio, afirmando que el BCE va a subir la inflación de la zona euro utilizando todos los métodos a su alcance y va a revivir la economía, impulsaron de forma espectacular a las Bolsas, sobre todo a las europeas, en la sesión de cierre semanal del viernes.
El mercado valora de esta forma, por encima de cualquier otra consideración, la abundancia de dinero y los tipos de interés cero, y da por sentado que el BCE va a poner en marcha un programa completo de QE incluida la compra de bonos soberanos a gran escala. Hace un mes, con motivo del mini crack del 15 y 16 de octubre decíamos que el modelo según el cual las inyecciones de liquidez mueven a las Bolsas podía estar agotado, pero a la vista de lo sucedido desde entonces parece que estábamos equivocados y que al modelo todavía le queda recorrido.
Si nos fijamos en los efectos de las políticas monetarias no convencionales, por el momento la compra de activos con cargo a los balances de los Bancos centrales (QE) se ha mostrado bastante poco eficaz a la hora de generar crecimiento, con la única excepción de Estados Unidos. En Japón, que cada vez más es el modelo para la zona euro, la QE ha sido muy eficaz a la hora de devaluar el yen e incluso de crear cierta inflación, pero no a la hora de generar crecimiento, como se vio el pasado lunes con la cuarta recesión. Esto debería hacer reflexionar sobre la capacidad de Draghi, aunque ponga en marcha la una QE completa, para hacer milagros en lo que al crecimiento económico de la zona euro se refiere.
Pero los mercados lo ven de otra forma, envueltos en su círculo virtuoso. La idea de los mercados es que los Bancos Centrales seguirán con tipos cero y suministrando dinero hasta que la economía despegue de verdad y solo subirán los tipos cuando la economía despegue de verdad. Por tanto, no hay problema, estamos en un "win-win" y hay que comprar lo que sea al precio que sea.
Frente a esta visión cabría formular también un posible círculo vicioso, que no está hoy en la mente de los mercados. Lo podemos formular así: si llega el crecimiento económico la política monetaria tendrá que normalizarse, habrá menos liquidez y los tipos subirán, lo cual hará caer el precio de los activos. Y si no llega el crecimiento, aunque no suban los tipos y aunque se siga inyectando liquidez, tendríamos un mercado de activos artificialmente inflado y totalmente alejado de la economía real, lo cual es el anticipo de una gran turbulencia financiera. Turbulencia que sería mayor si al final acaba subiendo la inflación (si se sigue metiendo dinero al final aparecerá) en un entorno de estancamiento (estanflación). Entonces la subida de tipos debería ser mayor y más rápida, dando lugar a espirales muy negativas.
Conviene no perder de vista estos escenarios adversos en un momento de gran euforia como el actual pero lo cierto es que hablar hoy de estos problemas potenciales es hablar de otro planeta, porque simplemente los inversores no quieren verlos.
Esta semana tenemos datos importantes como la revisión del PIB americano del tercer trimestre, el PMI de servicios y el sentimiento del consumidor en EE.UU., índice de Chicago y datos de ingresos y gastos personales. En Europa se publican la encuesta IFO y algunos otros datos de interés.
Decíamos la semana pasada que a nivel bursátil el indicador a seguir es, sobre todo, el S&P, y lo cierto es que el S&P ha seguido subiendo, aunque sea solo el 1% en la semana, es decir, por ahora, a nivel técnico sigue su tendencia alcista. Aunque el testigo de las alzas parece haber pasado a las Bolsas europeas, pensamos que, al final, si el S&P flojea las plazas europeas le seguirán y por tanto nuestra atención va a seguir muy puesta al otro lado del Atlántico, si bien es una semana corta dada la festividad de Acción de Gracias.
Tras cinco semanas consecutivas de subidas en las Bolsas americanas, y tras la impresionante subida desde el 16 de octubre, que es ya de un 15% en el Dax y del 10% en el S&P, sería realmente asombroso que no hubiese un respiro, pero la predisposición de los banqueros centrales a seguir inyectando dinero y la fascinación que sus palabras ejercen sobre los mercados hacen posible cualquier cosa.





















