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Opinión |
Jueves, 27 de Noviembre de 2014

Preguntas ¿sin respuesta?

Yo no sé ustedes, pero a mí me surgen cada día más interrogantes para los que no tengo respuesta. Será tal vez que o no existe tal respuesta, o que yo no la veo, o que soy algo obtuso para verla, o que es tal la telaraña tejida por los problemas en los que la sociedad española se ve envuelta un día sí y otro también que el árbol de cada mañana no me deja ver el bosque que tengo delante.


Por eso dejo aquí estas preguntas. Por si alguien me pudiera dar una respuesta:


1.- ¿No les parece a ustedes que el asunto del pequeño Nicolás –y perdonen que comience mi interrogatorio con un tema tan trivial- tiene todo el tufo de un montaje urdido para, como nueva obra de misericordia, desviar nuestro torturado olfato de tanto tufo a cloaca como surge un día sí y otro también de los oscuros laberintos de este país?


2.- ¿Alguien cree de verdad que con el nivel de precariedad que se está instalando en las relaciones laborales en España vamos a salir alguna vez del pozo en el que estamos metidos? Si un gran porcentaje de españoles tiene más problemas cada vez para llegar a finales de mes, y algunos ni siquiera para comida o medicinas, ¿quién va a consumir lo que se produce?


3.- Pero ¿es que producimos algo más allá de la hostelería? Ya, ya sé que algunos me estarán tildando de exagerado y pesimista. Ya sé que existen, por fortuna, empresas que están produciendo bienes industriales más sólidos que el turismo o la hostelería –ambos sectores muy dignos y necesarios-, pero ¿son suficientes esos bienes industriales que ahora producimos para dar solidez a la economía española de cara al futuro? Yo me temo que no.


4.- El otro día me hice muchas preguntas viendo en televisión un reportaje acerca de la proliferación de las tiendas de productos baratos en España. ¿Cómo es posible que se puedan vender prendas de ropa a 3 euros o zapatos de mediana calidad  a 15? Aquí sí hay una respuesta que se me antoja clara: mediante la producción que utiliza a personas en régimen de semiesclavitud. ¿No es este un camino para cargarnos definitivamente el mínimo estado de bienestar que nos queda?


5- ¿No es uno de los problemas más graves que tenemos en España el de la no existencia de una base empresarial que, más allá del beneficio inmediato o del pelotazo, mire al futuro y se convenza de que las empresas más sólidas son aquellas que saben comprometer a sus trabajadores en el futuro y que ese compromiso pasa por un trato digno, salarios incluidos? ¿O es que piensan que el principal problema de las empresas en España son los trabajadores?


Por hoy ya está bien de preguntas, pero no me quiero despedir sin una última reflexión: me cuesta entender que uno de los mantras que repiten sin cesar los dirigentes de la CEOE sea el de que hay que seguir profundizando en la reforma laboral. Una reforma laboral que, convendrán conmigo, a estas alturas de la partida hasta el menos inteligente sabe que ha sido un fracaso en el punto que nos vendieron como la panacea, en el de crear empleo estable y de calidad. ¿No tendrán los dirigentes empresariales que cambiar de una vez el chip mental y empezar a hablar de dignidad y futuro y no de más bajadas de sueldos?


España tiene muchos problemas en estos momentos, que no voy a enumerar  porque todos ustedes los conocen. Pero uno de ellos creo yo que es la necesidad de tener más empresarios que miren a largo plazo y que interioricen que una empresa ganará dinero si también trata con dignidad a quienes trabajan en ella.
O tenemos cada vez más empresas y más sólidas o tendremos un pobre futuro como país y como sociedad. Pero esas empresas o cambian de mentalidad respecto al trabajo, o mala cara tiene el perro.

 

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