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Opinión | Demos, Kratós et Participatio
Miércoles, 10 de Diciembre de 2014
Miguel Á. Rodríguez

Gobierno abierto

En abril de 2012, bajo la coordinación de Access Info Europe se puso en marcha la iniciativa Open Government Standards con el objetivo de definir las características consustanciales a una política, acción o plataforma para poder ser considerada dentro del espectro del Gobierno Abierto (Open Government). Se acordó que para poder calificar de «abierto» a un gobierno (administración, plan, programa...), se deberían cumplir al menos tres condiciones:

 

1.    Emplear los canales de comunicación directa en los que ya participan los ciudadanos y ciudadanas para escuchar activamente y agilizar las respuestas.

 

2.    Publicar en portales web toda la información generada o gestionada con fondos públicos, en formatos que faciliten su reutilización.

 

3. Habilitar instrumentos para la participación directa de los ciudadanos y ciudadanas, y de los profesionales propios y de otras organizaciones en los asuntos públicos.

 

Como conclusiones preliminares, la iniciativa Open Government Standards basó la definición de gobierno abierto en tres pilares básicos: transparencia, participación y rendición de cuentas (Access Info Europe, 2013).

 

Para David Rey Jordán, cofundador de Open-Kratio, la publicación de datos, en relación a la transparencia, puede ser una vía que contribuya a restaurar la confianza de la ciudadanía en las instituciones. Las experiencias desarrolladas en este sentido, ponen de relieve que la accesibilidad a los datos puede ayudar a que los ciudadanos y ciudadanas comprendan situaciones complejas. Por otra parte, desde el punto de vista de la tecnología, la política de datos abiertos permite aprovechar su potencial y ahorrar al externalizar el desarrollo de aplicaciones y la gestión de datos a través de empresas, emprendedores y activistas. Si se enfoca el análisis desde la acción de gobierno, comprobaremos que gracias a los datos abiertos se puede conseguir mayor eficacia, tanto en el trabajo interno de la administración, como en el trato con la ciudadanía, además de la generación de valor y el estímulo de la economía.

 

La transparencia es una cuestión que viene reclamando la sociedad a los gobiernos de todos los niveles. Quizás por ello empieza a ser un tópico frecuentemente utilizado por políticos de todos los signos, pero, sin embargo a veces, vacío de contenido. Es necesario delimitar qué entendemos por transparencia.

 

Según la iniciativa Open Government Standards (op. cit.), transparencia significa que se pone a disposición pública la información sobre las actividades de los órganos públicos, de forma oportuna y adaptada, en formato abierto y sin restricciones de reutilización. Como postula César Nicandro Cruz-Rubio, investigador del GIGAPP, los mecanismos de transparencia tienen que incluir la divulgación de información como respuesta a peticiones provenientes de la ciudadanía y una publicación pro-activa por parte de los órganos públicos.

 

De esa definición podemos extraer varias ideas-fuerza:

• Toda la información de todos los órganos públicos, debe ser pública.
• Reconocimiento del derecho a acceso a la información como norma, siendo el secreto la excepción.
• Publicación pro-activa de información.
• Gratuidad de la información y libertad de reutilización.
• Formatos abiertos.

 

El open government data (datos abiertos de la administración pública) se basa precisamente en las tres últimas ideas.

 

Cada vez son más los gobiernos que se suman a las iniciativas de datos abiertos. Su auténtico potencial y las implicaciones de su puesta en marcha están aún empezando a articularse. Pero hay ya casos en los que tras poner en marcha un portal de datos abiertos no se consiguen los beneficios deseados. Por ese motivo se hace interesante profundizar en las estrategias Open Government Data.

 

En este sentido, una experiencia de referencia es la que encontramos en el Gobierno de Aragón, que además presenta el valor añadido de que conocerla es, quizás, la mejor forma de encontrar el camino. El recorrido de Aragón Open Data, tras haber superado una primera fase de generación del portal de datos abiertos, se encuentra en una segunda fase donde empieza a ofrecer nuevos servicios de valor añadido, segmentando los intereses de ciudadanía e infomediarios. Debemos tener presente que los ciudadanos necesitan que se les explique la información, ya que en muchas ocasiones tratan de materias muy concretas que no pueden ser comprendidas por la generalidad de la población en un primer vistazo.

 

Para Jose Mª Subero Coordinador del proyecto Aragón Open Data, claridad y comprensibilidad son dos características claves que debe cumplir la información en aras de la transparencia. Pero también interoperabilidad, de manera que la información sea tratable por máquinas para realizar análisis o desarrollos propios a partir de los datos. Son dos caras de la misma moneda que requieren esfuerzos desde los órganos públicos.

 

Por otro lado, el sector público no sólo genera datos de interés desde el punto de vista de la transparencia. Los fondos públicos sostienen la actividad de muchas organizaciones con fines específicos que utilizan y generan en la explotación de los servicios prestados gran cantidad de información relevante para la sociedad. Ejemplo de ello son los datos de investigación de las universidades públicas, en las cuales el movimiento open abarca más allá del gobierno abierto y los valores que representa, inundando la gestión y la investigación universitaria.

 

La transparencia real es la base para dar el siguiente paso hacia el gobierno abierto: la participación. Como se decía al principio, es necesario habilitar instrumentos para la participación directa de los ciudadanos y ciudadanas, y de los profesionales propios y de otras organizaciones en los asuntos públicos. Los mecanismos a través de los cuales se puede propiciar la participación son muy diversos. Son destacables las experiencias llevadas a cabo en municipios tan distintos entre sí como Alcobendas (Madrid), Torrelodones (Madrid), Zaragoza, Molina de Segura (Murcia) y Jun (Granada).

 

La experiencia cercana del municipio de Molina de Segura puede servir de referencia, naturalmente adaptada a cada circunstancia, en el sentido amplio de hoja de ruta, para avanzar hacia el gobierno y administración abierta.  En el cuarto municipio de la Región de Murcia, es de destacar que en poco tiempo se ha conseguido abrir la política local y acercarla a la ciudadanía sin necesidad de grandes recursos. “Estamos en el tiempo de la batalla de las ideas”, en palabras del sociólogo y doctor en economía José Molina Molina. Se pone de manifiesto cómo la voluntad y el compromiso político es lo más importante a la hora de abrir el gobierno a la participación.

 

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