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Opinión | El arca
Martes, 16 de Diciembre de 2014
ALBERTO CASTILLO

@Garre2015

Venimos asistiendo en los últimos días a una ceremonia de desencuentro y confusión en el seno de las filas populares con un ¿intencionado? cruce mediático de declaraciones para dejar claras determinadas posturas. Que no ‘postureo’ como se dice ahora.


La semana pasada el presidente Garre era entrevistado por Carlos Herrera, en Onda Cero, ya que ese día el periodista y todo su equipo realizaba el programa en Hero en Alcantarilla.


Preguntado el presidente por la candidatura a las próximas autonómicas, Garre fue muy claro. Lo dirá Madrid cómo y cuándo tenga que ser. Poco más salió de su boca sobre este particular.


Casi a la misma hora, la misma mañana, el presidente regional del Partido Popular, Ramón Luis Valcárcel, era entrevistado en Radio Murcia -pura casualidad y coincidencia, digo yo-, para pronunciarse abiertamente por su vieja línea sucesoria es decir por Pedro Antonio Sánchez. Alguien podría pensar que ese día asistimos a una contraprogramación en toda regla. Vamos como suelen hacer las cadenas televisivas. Si una programa una película, la otra, busca alguna mejor para subir la audiencia.


Los militantes, las bases, del Partido Popular asisten a esta ceremonia de la confusión como meros espectadores pero, eso sí, tomando partido unos por la continuidad que propone Valcárcel y los otros por el actual presidente Garre.


Lo que parece haber olvidado, todos, es que los candidatos saldrán de lo que diga Madrid y en este caso concreto, en Génova, tienen la última palabra. Una cosa es lo que quiera Valcárcel y otra muy distinta lo que dicten desde la capital de España. Las cosas no son tan fáciles.


En el desarrollo de la entrevista que le hicieron a Valcárcel, éste habló de “imputados e imputados” queriendo hacer una clara diferenciación entre ambos. Estaba más que claro. Había que leer entre líneas, que las referencias eran hacia Cámara y hacia Sánchez, en los tribunales ambos, pero a lo que se ve y bajo su criterio no es la misma imputación la de uno y la del otro. O así quiso dejarlo claro el presidente del partido.

 

Ante todo esto, especialmente el empecinamiento y apuesta por Sánchez, el militante de base y no tan de base anda dividido, como he dicho antes.

 

He hablado con muchos de ellos estos días y la verdad es que cada cual tiene su teoría particular al respecto.

 

El partido, diga lo que diga su presidente, se ha fraccionado en Murcia por una arriesgada apuesta que Valcárcel viene manteniendo desde antes de abandonar el sillón de san Esteban.

 

¿A que obedece? Eso solo lo sabe él. Los demás son meros espectadores de esta representación. Y lo que es peor, no se entiende.


Hasta ahora nunca los trapos sucios de los populares habían salido a la luz. No hay que restarles mérito ya que esa política interna ha sido siempre un gran acierto. Los demás partidos deberían copiar ese modo de actuar pues si bien estos dejan discusiones y desencuentros en el interno, otros por su parte lo airean y cuentan a la prensa dando muestras de un cainismo histórico que desde los primeros tiempos de la Transición les viene destrozando por dentro y por fuera claro. Y todos sabemos de quién estamos hablando.


Los populares, no. Hasta ahora han sido exquisitos en ese aspecto e incluso los ‘depurados’ han guardado silencio, respetuoso silencio, con relación a su salida de la política activa o incluso del mismo Ejecutivo. Ni una palabra más alta que la otra. Siempre han argumentado marcharse por “motivos personales” cuando todos intuimos que no fue así.


Ahí tenemos casos como los de Juan Antonio Megías, Juan Bernal, Gómez Fayrén o Patricio Valverde. Históricos del partido en la Región de Murcia y que un día abandonaron la responsabilidad de Gobierno sin abrir la boca. Sumen a esta lista a mi querido decano del Colegio de Periodistas, Juan Antonio de Heras, que junto al recordado Gil Melgarejo, fue de los consejeros más breves que ha tenido el Gobierno regional. Pero todos, absolutamente todos, guardaron exquisito silencio y solo ellos saben las discrepancias con el presidente que les obligó a abandonar el cargo.

 

Ahora no. Los tiempos cambian. Valcárcel con su posicionamiento y apuesta decidida ha creado un malestar interno, que ya está en la calle, con imprevisibles consecuencias.


Ante todo esto, Alberto Garre calla y aguanta. Guarda exquisito silencio y no entra en confrontación alguna con quien es, hasta hoy, el presidente del partido. Solo sale de su boca la frase de “lo que diga Madrid” y sigue callado y observando. No le esta resultando nada fácil, imagino, ante las continuas declaraciones de Valcárcel apostando, claramente, por la opción del ex alcalde de Puerto Lumbreras y hoy consejero de Educación.


Frente a esto, un grupo de militantes y simpatizantes, han creado en Twitter una cuenta que es la de @Garre2015 por medio de la cual intentan buscar y conseguir el mayor numero posible de personas que se pronuncien a favor de Alberto Garre llegado el caso que fuera candidato a la Presidencia de la Comunidad Autónoma. Una apuesta decidida y valiente pues hoy, me consta, pronunciarse abiertamente por la candidatura de Garre es enfrentarse al poder fáctico de Valcárcel y todo el que se pronuncie a favor de él lo tendrá difícil en un futuro incierto por el que atraviesa la formación liberal conservadora. Pero no es menos cierto que, en este mundo, hay que ser valiente hasta las últimas consecuencias y no está mal, nada mal, que en política las bases se pronuncien libremente y sin miedos a las consecuencias. Todos querrán lo mejor para el partido, eso lo tengo claro, por ello asomarse en las redes sociales para apoyar a unos u otros es una opción libre que cada cual puede ejercer cuanto le plazca. Ya está bien de imposiciones en todos los órdenes de la vida y más en el interno de los partidos.


Por tanto, el PP se enfrenta a una etapa muy interesante desde el punto de vista periodístico y social. A la hora de elaborar sus listas deben ser puras, limpias, inmaculadas. No se pueden presentar ante el electorado con personas que estén bajo sospecha de nada. Esto causaría rechazo sin duda.


Son tiempos muy malos para hacer experimentos y la sociedad podría darles la espalda en un momento determinado.


A partir de ahí, cada cual, que haga lo que estime más oportuno y conveniente. Valcárcel apostando por Sánchez y Garre, prudente y caballero, guardando silencio y esperando que se pronuncie Madrid.  ¿Y las bases? Pues muy bien, gracias a Dios.

 

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