Califican de “decepcionante” la reunión mantenida con Cerdá, en la que se confirmó que la CARM no aportaría fondos
Un día después de que la consejería de Agricultura asegurara que se mantendrían las ayudas para el sector regional de frutos secos; el especial el de almendra, los representantes del Sector de las asociaciones profesionales ASAJA, COAG, UPA, FECOAM, FECAMUR Y AEOFRUSE consideran que la reunión que mantuvieron con el consejero Cerdá fue “decepcionante” y que en ella se confirmó que la Comunidad Autónoma no concedería ninguna ayuda regional al sector.
Estas organizaciones agrarias recuerdan que el ministerio de Agricultura alcanzó un acuerdo con el sector el 22 de diciembre de 2004 en el que se comprometía a aportar, en cofinanciación con las comunidades, la ayuda por superficie máxima permitida por la legislación comunitaria y que en el caso de los agricultores profesionales sería de 60,375 €/Ha, de lo que ahora se desentiende la Comunidad Autónoma.
Desde el sector productor señalan que el mantenimiento de una ayuda específica a los frutos de cáscara es imprescindible para la supervivencia de las más de 70.000 hectáreas de cultivo en Murcia, que, entre otros múltiples aspectos, contribuyen a la lucha contra la erosión y la desertización, favorecen la actividad y el empleo rural, especialmente en zonas desfavorecidas, y favorece la biodiversidad y la conservación de un patrimonio genético único.
Estas organizaciones agrarias recuerdan que el ministerio de Agricultura alcanzó un acuerdo con el sector el 22 de diciembre de 2004 en el que se comprometía a aportar, en cofinanciación con las comunidades, la ayuda por superficie máxima permitida por la legislación comunitaria y que en el caso de los agricultores profesionales sería de 60,375 €/Ha, de lo que ahora se desentiende la Comunidad Autónoma.
Desde el sector productor señalan que el mantenimiento de una ayuda específica a los frutos de cáscara es imprescindible para la supervivencia de las más de 70.000 hectáreas de cultivo en Murcia, que, entre otros múltiples aspectos, contribuyen a la lucha contra la erosión y la desertización, favorecen la actividad y el empleo rural, especialmente en zonas desfavorecidas, y favorece la biodiversidad y la conservación de un patrimonio genético único.

