El presidente electo pide la confianza del Congreso con la lucha contra el desempleo como principal objetivo
Dentro y fuera del Congreso todo el mundo esperaba que Mariano Rajoy explicara hoy, en su discurso de investidura, el alcance de unos recortes que se huelen inevitables, y aunque el próximo presidente del Gobierno no ha sido tan concreto como quería la oposición, sí ha hecho sonar ya sus tijeras.Con la comodidad que da su holgada mayoría absoluta, el líder del PP ha subido a la tribuna para lanzar unos mensajes económicos de ahorro, austeridad y sacrificio que permiten vislumbrar la dureza de unas medidas que comenzarán a notarse con un nutrido paquete de reformas urgentes a comienzos del próximo año.
La cura pasa por lograr un ahorro de 16.500 millones de euros para 2012, cifra que pesará sobre todas las medidas económicas del nuevo Ejecutivo del PP.
Pero habrá una excepción: las pensiones.
El candidato a La Moncloa ha enfatizado en su discurso matutino, aclamado por el bien nutrido grupo popular, que en enero recuperará el poder adquisitivo de las pensiones perdido por la congelación de Luis Rodríguez Zapatero, quien hoy le escuchaba desde el banco azul.
Ese "único compromiso de gasto", ha enfatizado, quedará como una isla solitaria en un paisaje público sometido al principio universal del ahorro máximo.
Así, no se cubrirán las vacantes de funcionarios que queden en el sector público, se eliminarán duplicidades en la Administración y se reducirá la dimensión de las entidades públicas.
Y habrá menos puentes festivos.
El candidato ha asumido una sugerencia de la patronal para acabar con las semanas salpicadas de festivos de manera que las fiestas se "peguen" a los fines de semana.
Tampoco se permitirán más prejubilaciones, salvo en casos muy excepcionales.
"Afrontamos enormes dificultades, nos esperan esfuerzos muy exigentes, pero también tenemos enormes fortalezas", ha proclamado.
De cualquier modo, Rajoy ha dejado claro que los españoles sabrán siempre la verdad "aunque duela", esto es, "llamar al pan, pan, y al vino, vino".
Todo con la creación de empleo como su mejor bandera, hasta el punto de que ha expuesto, a modo de blasón para esta X Legislatura: "Cuando se crea empleo, crece la libertad".
Tras su exposición, la oposición se ha apresurado a pedirle concreción por lo "ambiguo" de su discurso, e incluso el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, le ha reprochado que se hubiera callado las medidas más duras, pese a haber enseñado ya las tijeras.
Con esta misma demanda de aclaraciones, ya por la tarde, ha abordado su réplica el presidente del grupo socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, que se ha estrenado como jefe de la oposición.
Si en los últimos ocho años lo habitual en Rajoy eran sus preguntas retóricas desde la tribuna hoy no ha hecho ninguna, pero sí Rubalcaba, quien le ha planteado cuestiones directas para exigirle aclaraciones y que desvelara "las malas noticias".
Al portavoz socialista no le salen las cuentas, con las medidas anunciadas por Rajoy, para llegar al número mágico de los 16.500 millones, y por eso le ha preguntado de dónde va a sacar el dinero, sospechando que será de una subida del IVA.
Hasta ha admitido Rubalcaba que él sí es partidario de subir los impuestos, aunque sólo a los que pueden pagarlos.
Este exquisito "cara a cara", con buena predisposición por parte de ambos para llegar a acuerdos en empleo, política exterior, administraciones públicas o sanidad, ha permitido confirmar sin embargo que Rajoy no tiene "intención" de subir impuestos.
Ni tampoco de cambiar la edad de jubilación, que se amplió a los 67 años, para volver al anterior umbral de los 65.
En política energética; ha pedido a Rajoy que "importe" de Merkel su política de cierre de nucleares en vez de los "minijobs", o salarios de 400 euros para trabajos de aprendiz.
Y aunque el voto del PSOE a la investidura de Rajoy mañana será negativo, sí le ha anticipado un "espíritu positivo" en su nueva tarea de oposición.
Las tres grandes líneas de actuación serán, así, disciplina presupuestaria, reforma financiera y reforma laboral. "La disciplina presupuestaria es crucial" dijo en su discurso en el que también anunció una reforma de la administración para optimizar su funcionamiento y reducir costes racionalizando gastos y precios de alquileres.
La reforma de la administración pública, según anunció, requerirá de un pacto de austeridad con las comunidades autónomas que exigirá que las administraciones no asuman compromisos de gasto sin presupuesto. También se congelarán las plantillas y no se cubrirán las bajas, a excepción de la Seguridad Social.
El saneamiento financiero es, en su opinión, fundamental para la recuperación del crédito, indispensable para la recuperación económica, que irá acompañada de una reforma laboral que aún están negociando los agentes sociales y económicos. En este sentido, señaló que no habrá prejubilaciones, a excepción de las que estén plenamente justificadas, e hizo hincapié en que se pretende acercar la edad legal de jubilación a la edad real.
El futuro presidente, que este martes recibirá el apoyo de la mayoría del Congreso, concretó que en los tres primeros meses de 2012 afrontará hace doce reformas legales, entre la que incluirá la supresión de los puentes festivos, salvo de que aquellas fiestras que llamó "tradicionales".
En aspectos fiscales reiteró su compromiso electoral de recuperar la deducción en el IRPF de las aportaciones realizadas para la compra de vivienda habitual y una ayuda fiscal de 3.000 euros para los autónomos que contraten su primer trabajador, así como bonificaciones del 100% de las cotizaciones para la contratación a menores de 30 años que accedan a su primer empleo. También anunció que las empresas no pagarán el IVA hasta que no cobren las facturas de las administraciones públicas y prometió un procedimiento para compensar las deudas de ayuntamientos, comunidades y administración del Estado.
Como medida política, Rajoy dijo que se propone renovar el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo, el Tribunal de Cuentas y el Consejo de RTVE antes de tres meses.
Otra reforma anunciada es la del Impuesto de Sociedades, la recuperación del ministerio de Agricultura y un bachillerato de tres años.




