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Opinión | El arca
Martes, 30 de Diciembre de 2014
ALBERTO CASTILLO

Todo pasa y todo queda

Pues, señores, hemos vivido un año mas. El inolvidable Dionisio Peñafiel, ilustre murciano, escritor y mejor crítico taurino, llegadas las fechas de Nochevieja y Año Nuevo cuando alguien le felicitaba con tal motivo y le hacía referencia a que era “un año mas” el siempre contestaba lo mismo: Ten en cuenta, decía, que ya hemos vivido muchos y el que empieza es un año menos… a ver si Dios quiere y lo vemos terminar.


Esto que, a priori, puede resultar un pensamiento pesimista no lo es en absoluto pues tiene una carga filosófica tremenda. Pero bueno no es de esto precisamente lo que yo quería comentar en la columna semanal ya que el verdadero motivo de la misma es decirle adiós a este dos mil catorce que nos ha dejado mas sombras que luces en sus trescientos sesenta y cinco jornadas de existencia.

 

Un año para olvidar en el terreno personal aunque no entraré en detalles pero, quien me conoce, sabe el terrible revés que la vida me tenía reservado en las ya lejanas calendas de abril cuando, sin esperarlo ni saberlo, me sacaron tarjeta roja directa, sin amarilla previa, para que abandonara el terreno de juego. El “arbitro” así lo decidió y como todo jugador que se precie, caballero hasta la muerte, abandoné el campo por la puerta que me abrieron invitándome a abandonar el estadio. Lo dejamos ahí pues tampoco quiero entrar en detalles que, de hacerlo, llamarían la atención del desconocido lector.

 

Este dos mil catorce, de nuestros pecados, ha sido un año de crispación continua entre los partidos políticos, especialmente entre los dos mayoritarios que, precisamente por eso, son los que tendrían que dar ejemplo de cordura y sensatez. No parecen ir por ese camino precisamente. Todo empezó a calentarse de cara a las Elecciones Europeas y por aquí vamos. Lo triste es que de cara a lo que se nos viene encima, autonómicas y municipales en este dos mil quince y generales en el dieciséis, el panorama me temo va a ir “in crescendo” como las buenas sinfonías que empiezan mas o menos fuertes y van, compás a compás, subiendo el tono hasta conseguir un final apoteósico.


Con estos músicos tocando, cada vez mas alto el diapasón, aparecieron como por ensalmo un grupo no “controlado” que se llama Podemos y que ha irrumpido con  fuerza en el panorama musical de esta España nuestra.

 

 La formula, vieja formula, es bien sencilla: “Populismo elevado a la máxima potencia” Decirle al publico lo que quiere oír en según que momentos. Y estos señores, ahora mismo, están lanzado el mensaje que la gente quiere escuchar. Otra cosa bien distinta es que, Podemos, pueda llevar a la práctica, caso de gobernar, las promesas que viene haciendo. La mayoría son irrealizables desde luego. Y mas las económicas. Pues prometen dar mucho y sin embargo no dejan claro de donde sacaran los ingresos. ¿Acaso tendrán una maquina de hacer euricos?
Es un país de “jauja”con viejas formulas comunistas y de la izquierda radical que han fracasado en todos los países del mundo a excepción de Venezuela donde, el señor Maduro y sus mariachis, se nutren de este populismo de opereta. Por cierto que es un populismo que ha desembocado en dictadura pues ya me dirán que eso de ir a comprar al supermercado con la “huella dactilar” tiene toda la guasa del mundo.


¿Se ven ustedes en el Corte Ingles comprando una bolsa de macarrones y fichando con la huella dactilar? De locos.

 

Aparte de que, estos señores, llevados por un laicismo exagerado y revanchista, pretenden acabar con Navidad, Saturnales de invierno quieren llamarlas, la Semana Santa y cuantas referencias cristianas tiene el calendario.
Llegaron a decir por ahí que “prohibirían las procesiones” por ser manifestaciones religiosas. ¡Con un par!  
Ahora que Cuba ya hace tiempo que se abrió a la Iglesia Católica, los chicos de Podemos, quieren que volvamos a las catacumbas.


En fin, de locos.

 

Pues con todo este panorama en el horizonte vamos directos a una campaña electoral que, en el mismo momento en que los Magos de Oriente vuelvan a sus Palacios de la Fantasía,  se pondrá en marcha, o subirá el tono, para llevarnos directos a ese mayo que será solo “florido y hermoso” para algunos que se verán apoyados por las urnas. Para otros será el “crujir y rechinar de dientes” como señalan los textos bíblicos para lo que sean condenados a las penas del infierno.

 

¿Qué va a ocurrir en esta Murcia nuestra? Hay, desconocido lector, si yo lo supiera seguro que también jugaría el número que resultará agraciado con el primer premio del Niño. Eso nadie lo sabe por mucho que se hagan sesudos análisis y encuestas al respecto.


En Murcia tal como está el panorama y teniendo en cuenta que tenemos cinco circunscripciones, algo totalmente ilógico desde luego, puede ocurrir de todo. La que manda es, sin duda, la circunscripción  numero tres la más grande y la que más votos aporta al cómputo general. Por tanto, la batalla, se planteará en la capital y de ella dependerá en gran medida el resto de la Región.


 Ya me dirán ustedes que sentido tiene, o como se justifica, que cuesten mas caros los escaños del Altiplano que los de la Vega del Segura por ejemplo. ¿Acaso no son todos los votos iguales? Pues en esta Comunidad nuestra no es así. Lo malo es que esta situación la venimos manteniendo desde las primeras elecciones democráticas y por aquí vamos a estas alturas de la película. Ninguno de los dos grandes partidos, ninguno de ellos, ha querido cambiar la situación cuando ha tenido posibilidad de hacerlo. A los dos les favorece.


Cuando gobernaban los socialistas, los populares, lo pedían y aquellos les decían que “nones”. Se cambiaron las tornas y los señores del PSOE, desde la oposición, pedían el cambio y el PP les respondía con la negativa de siempre. O sea que estamos como estamos por muy ilógico que pueda parecer hoy en día semejante reparto de votos y escaños.

 

[Img #31484]En fin, no le aburriré mas, desconocido lector, si ha tenido usted la paciencia de llegar hasta este punto del artículo. El dos mil catorce es historia y por delante tenemos un nuevo año que nos traerá muchas noticias. Esperemos que todas buenas para nuestra Región por supuesto. En cuanto a las elecciones que les he comentado, el pueblo siempre soberano, decidirá quien ocupa el sillón presidencial de San Esteban y los correspondientes a cada uno de nuestros ayuntamientos.

 

Como escribió en su momento el inolvidable Pablo Neruda “Podrán cortar todas las flores pero nunca detendrán la primavera”... Y la primavera, en este caso, nos trae el recuento de votos que decidirá el futuro de la Región de Murcia.


Que sea para bien, desde luego.

 

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