Menos marca personal y más Warren Beatty
Warren Beatty es, en su descripción más formal, un actor, productor, guionista y director de cine estadounidense; sin embargo, es probable que el protagonista de “Esplendor en la hierba” pase a la historia por su faceta de infalible, infatigable y para muchos -me incluyo- envidiable conquistador. Brigitte Bardot, Maria Callas, Vivien Leigh, Natalie Wood o Madonna han sido algunas (¡dicen que miles!) de las mujeres que han pasado por su cama. “Me gustaría reencarnarme en las yemas de los dedos de Warren Beatty”, dijo Woody Allen. Desde luego, no sería una mala elección.
A menudo pienso en Beatty. No lo hago por sus películas ni porque sea el hombre de mis sueños, ya que fui, soy y seré siempre de Newman (Paul, allá donde estés, te mando un beso); sino porque fue capaz de ligarse a lo mejorcito del momento sin necesidad de un manual de marca personal. Dios, Warren, ¿¡cómo pudiste conseguirlo!?
Esto de la marca personal -personal branding para quienes quieren cobrarte más- se ha puesto de moda y, como todo lo que se pone de moda, se nos ha ido de las manos. Es una cualidad inherente al ser humano, no culpen al marketing. En el caso de las redes sociales, parece que contar todo el rato -debes hacerlo de manera perseverante- tus éxitos y proyectos profesionales y personales será tu mejor carta de presentación. Y, de nuevo, pienso en Beatty.
¿Se imaginan a Dick Tracy subiendo cada mañana a Facebook una foto de la chica con la que se ha despertado? No. Más bien me imagino a los locales de moda y a las mujeres, las que acabaran en su cama y las que no, deseando tener una foto con él. Le etiquetarían y tú, desde tu casa mirando la pantalla del móvil o del ordenador, pensarías “¡Buah!, vaya tela este tipo. Lo suyo es un no parar”. Mientras, él, paseando su elegancia sin decir (publicar) ni mu. Dudo que Beatty se ligara a la modelo Elle Macpherson haciendo alarde de sus artes amatorias; más bien las propias amantes y las habladurías ayudaron a que un ligón se acabara convirtiendo en un auténtico mito sexual. Esto es lo que se conoce, de toda la vida, como el boca a boca.
Marca personal es la promoción propia a través de la percepción que los demás tienen de ti y creo que, efectivamente, funciona. Lo que puede que no tenga mucho sentido es que tu marca seas tú hablando de manera constante de ti mismo. Querer aparentar una imagen exitosa es totalmente lícito, pero no olvidemos que cuando buscas el éxito una parte tuya se convierte en esclava; ser esclavo de tu imagen y además “pelín pesado” puede acabar volviéndose en tu contra. Porque tu marca personal también es lo que dicen de ti cuando tú no estás.
Mi conclusión es que o eres Beatty o no lo eres. C’est la vie. Y, si no lo eres, jamás lo compensarás con la continua publicación de tus logros. Ser ostentoso convierte el juego en demasiado evidente; rara vez lo evidente podrá ser compatible con lo elegante.
¿Marca personal? Vale, pero tengamos presente a Beatty. Además de por lo que contamos, también podremos pasar a la historia por lo que hacemos bien y callamos.





















