¿Es un insulto decirle a otro maricón?
…” Esa España inferior que ora y bosteza,
Vieja y tahúr, zaragatera y triste;
Esa España inferior que ora y embiste,
Cuando se digna usar de la cabeza,
Aun tendrá luengo parto de varones
Amantes de sagradas tradiciones
Y de sagradas formas y maneras;
Florecerán las barbas apostólicas
Y otras calvas en otras calaveras
Brillaran venerables y católicas……”
Antonio Machado “España de Charanga.”
Le ha ocurrido a Sergio Martínez Manzanera. Guardia Civil, miembro del Benemérito Instituto fundado por el Duque de Ahumada, natural de Cieza y vecino de Archena. Se va a pasar cuatro meses en el talego, prisión militar por supuesto, por tener la tremenda osadía de llamar ‘maricón’ a todo un señor sargento. Gran error el de este ciezano que dirigió, al mando, el peor insulto que permitirse pueda en esta España machista y homófoba. Llamarle ‘maricón’ ¿Dónde se ha visto por favor?
Pero que esto ocurra en pleno siglo XXI, con la que tenemos encima, es para recordar, cómo me he permitido hacerlo, los versos del inmortal Antonio Machado cuando, de manera magistral, diseccionaba esta España nuestra de charanga y pandereta. Parece que no ha pasado el tiempo, ante semejante atropello, y que la foto del invicto Caudillo sigue presidiendo los estamentos militares en algunas dependencias. ¿Castiga el Código de Honor Militar a un subordinado por llamar a otro ‘maricón’? ¿Le manda a la cárcel por ello? Pues parece ser que sí.
Se contaba un viejo cuento por la huerta de Murcia, en aquellos días de mi infancia, que viene al pelo en este lamentable caso.
Un vecino pregunta a otro porque le había dado una paliza a su cuñado y éste, le contesta: “Se metió con mi madre y se lo perdoné. Dijo que mi mujer me estaba poniendo los cuernos, y no reaccioné ni le hice caso. Mandó mierda a todos mis muertos y no dije nada pero… me llamó maricón y me volé. Le partí la boca. Vamos hombre decirme maricón a mi” Esa España machista que no perdona, ni perdonó jamás, que la hombría del varón se pusiera en entredicho. Faltaría más. Hasta ahí podíamos llegar. La sexualidad del macho ibérico ni se cuestiona.
El citado señor sargento del Benemérito Instituto se vio ofendido en su honor, pero ojo que fue en el año 2006, y denunció al subordinado ante un Tribunal Militar de Burgos, faltaría más, los togados archivaron la causa, imagino que con muy buen criterio y, el susodicho sargento, apeló a un tribunal gallego que ahora ocho años después cuando el guardia civil está casado, tiene una hija pequeña, vive tranquilo en este paraíso murciano, pues antes estuvo destinado al País Vasco, le condena a cuatro meses de cárcel y le impide seguir con su vida de esposo y padre. Aparte lo que supondrá en su expediente tamaña mancha de haber estado en el trullo. ¿Alguien lo entiende? Yo, desde luego, en absoluto.
No voy a caer en la fácil demagogia de comparar al desventurado Sergio Martínez Manzanera con los chorizos, presuntos o no, que se pasean por las calles de este país después de habernos robado hasta el ‘habla’ a las personas de bien. No voy a comparar a este guardia civil con aquellos que puestos de traje y corbata, como debe ser, utilizaban las célebres tarjetas con las que adquirían hasta coches de alta gama mientras desahuciaban de sus pisos a los pobres que no podían pagar doscientos euros de hipoteca. No. No voy a caer en la tentación de la fácil demagogia pero si me voy a permitir recordarles algo: Sergio Martínez Manzanera estuvo destinado en el hormiguero mortal del País Vasco precisamente en aquellos años cuando, los asesinos de ETA, campaban por sus respetos y asesinaban donde, como y en el sitio que les venía en gana. Este joven guardia civil luchó, como tantos otros, contra el odio de un terrorismo ciego y cruel. Con lo que eso conlleva de desgaste psicológico y personal. Este ciezano puso en riesgo su vida, como lo hicieron tantos y tantos que visten el honroso uniforme verde, y era un número más que jugaba a la triste lotería de la vida día sí y día también. Una bala en la nuca, una bomba lapa, un coche con explosivos… Ahí estaba la Guardia Civil, como siempre, entregando su sangre y su vida para que los demás viviéramos en paz. Pero, horror, Sergio llamó maricón a su sargento. Castigo ejemplar.
Hoy, triste, por no sé qué doctrina Parot, Europa, o la leche que le dieron a muchos, los asesinos con decenas de muertos en las muescas de sus pistolas, están en la calle gozando de una libertad que no les corresponde. Hombres, mujeres y niños están enterrados en los cementerios de España víctimas inocentes de un odio asesino y cruel. Pero están en la calle sin haberse despeinado siquiera en las celdas de las cárceles. Sin embargo, Sergio, fiel defensor de la paz y la libertad, como todos sus compañeros, está en la cárcel por haber llamado ‘maricón’ a su sargento con el terrible agravante que fue por querer dar un menú mejor, que no el triste menú cuartelero, a sus compañeros una Nochevieja. Mayor pecado imposible por supuesto. ¿Cómo se le ocurrió a este guardia insultar tan gravemente a todo un sargento? ¿Cómo tuvo la osadía de llamarle maricón? Si se lo hubiera dicho a un capitán, pongo por caso, le meten veinte años de cárcel… ¡Como está el patio del insulto!
Pero mi pregunta, desconocido lector, sigue ahí encabezando esta columna y no tiene respuesta. ¿Es delito hoy llamar a una persona maricón? ¿Está tipificado todavía en el Código Penal Militar como un insulto grave? En la justicia civil, de haber sido admitido y ‘castigado’ se le hubiera impuesto una multa de unos seis euros diarios durante diez días y a otra cosa mariposa. (Perdón por lo de mariposa no se vaya a sentir ofendida la hombría de alguno) Pero, en esta España de libertades castigar, con la cárcel, a una persona por llamar a otra ‘maricón’ me parece de un surrealismo intolerable. Machista y retrogrado. Les juro, por mi honor, que no me sentiría ofendido, para nada, si alguien me llamara maricón. ¿Por qué habría de sentirme?
Esto únicamente lo que hace es sacar a la luz reacciones atávicas que creíamos estaban olvidadas. Pone de manifiesto que el machismo sigue imperando por ahí y que la condición sexual, menospreciada, se considera un grave insulto. Que no hemos avanzado absolutamente nada, y menos en los códigos de honor militares, y que los señores togados de los altos tribunales de justicia en los cuarteles, no se han puesto al día ni han actualizado según que penas en los códigos de honor. ¡Maricón! ¿Habrase visto insulto mayor? De la sexualidad del macho ni se duda.
Archena, estos días, es un clamor pidiendo justicia e indulto para Sergio Martínez Manzanera. La gente se ha echado a la calle, especialmente las mujeres, que ven impotentes como un padre de familia honrado y trabajador, guardia civil entregado por completo al servicio a los demás, se va a perder cuatro meses de la vida de su hija que acaba de venir al mundo, de su esposa y su familia. De los hermosos atardeceres cuando “El Ope” juega con el sol que va cayendo o la luna se refleja en las cristalinas aguas del viejo Segura que riega y da vida a este vergel murciano.
No, Sergio Martínez Manzanera, durante cuatro meses se lo va a perder y no podrá disfrutar del estallido primaveral de una huerta siempre agradecida.
Y todo por llamar maricón a un sargento… Bendito sea Dios.
“España de charanga y pandereta...” Que escribió Antonio Machado.





















