La empresa constructora presentaba unas deudas cercanas a los 30 millones de euros
El juzgado de lo Mercantil número Dos de Murcia ha ordenado la liquidación de la empresa constructora Tressa, después de que no haber podido renegociar la deuda con la banca y no poder presentar convenio a los acreedores, cuya junta estaba prevista para el 5 de marzo.
En su informe, la propia administración concursal había calificado a Tressa de una firma ‘potente’, y auguraba que podría superar la suspensión pagos –presentada en abril de 2012- al presentar un volumen de deuda -29,3 millones de euros- inferior a los 33,8 millones de euros activos de la empresa, bienes y propiedades libres de carga. El problema se presentaba en la continuidad de la actividad, supeditada a la recuperación del sector de la construcción.
La sociedad, que ya se ha acordado su disolución, propiedad de los empresarios Evaristo Correas y Frutos Ramírez, y se acogió primero al artículo 5.3 de la Ley Concursal, el conocido como preconcurso de acreedores, para darse tiempo mientras trataba de renegociar la deuda, aunque finalmente presentó concurso en dos meses después.
Tressa nació en el año 1984 y desde entonces se había convertido en una de las constructoras con mayor prestigio y solvencia de la Región. La empresa presentó en 2009 un volumen de negocio de 22,8 millones de euros; y en 2010 de 26,5 millones. Ese año contaba con una plantilla superior a los 80 trabajadores. Tras sucesivos EREs, cuando presentó el concurso contaba con menos de 20 empleados que continuaron trabajando en las obras que tenían en marcha.
La constructora contaba con delegaciones en Murcia, Cartagena y Córdoba, y realizó obras singulares tanto en la capital -Iberdrola, Dimóvil, hospital Mesa del Castillo, los edificios en la antigua sede de Renault (plaza de Castilla), Atalayas…- como en el resto de la provincia y en Córdoba, donde ha realizado varios centros educativos.







