Monedero: En todas partes cuecen habas
En el refranero popular de la huerta escrito y recopilado por Pedro Díaz Cassou (edición impresa en la Paz de Murcia en 1893) leemos este viejo dicho, o refrán, que seguramente habrán escuchado de sus mayores en más de una ocasión: En todas partes cuecen habas y en mi casa a ‘calderás’…
¡Hay señor Monedero!… de nuestros pecados, amigo mío, es usted igualito que el resto. Predica usted mucho pero no da trigo (que también se decía en la huerta) Ahora resulta que es usted tan ‘casta’ o más todavía que los que persigue y fustiga con el látigo de su lengua populista y de opereta. Me he quedado muerto, matao decimos por estos pagos, cuando me he enterado que tiene usted setecientos mil euricos de nada guardados en la cuenta. ¡Setecientos mil euros! Pero señor mío si eso es cosa de la casta casposa que diría su amigo don Iglesias.
¿Setecientos mil euros? Vamos si hasta don Lara, el Señor Cayo, ha dicho que eso no lo ha visto el jamás junto en la vida. Por cierto, que me ha hecho gracia cuando le he oído decir al coordinador de Izquierda Unida que, ustedes, le han hecho una OPA hostil a su formación política. Pero bueno de eso de la cosa de la OPA no quería
yo decirle nada, aunque tengo mi opinión al respecto, y si del tema de los euros esos que usted posee, faltaría más, como cualquiera de nosotros. Todos los españoles tenemos setecientos mil euros guardados. Todos a los que pretende convencer de su ‘revolución bolivariana’ Por cierto y al respecto de esto: como usted y los suyos se dirigen a un sector de población, mayoritariamente, que no saben quién fue el ‘Libertador’ eso de Simón Bolívar hasta les gusta oírselo decir a ustedes pero claro, todavía quedamos otros en este viejo mundo que usted quiere cambiar, que hemos leído un poco, solo un poco, y sabemos algo sobre este gran personaje de la historia de América Latina que fue Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Ponte Palacios y Blanco, popularmente llamado Simón Bolívar, que en nada se parece a la imagen que usted y los suyos pretenden transmitir. Ni por supuesto es el contexto histórico, ni estamos en el siglo XVIII, ni ahora hay que pelear contra colonia alguna ni andamos con ‘taparrabos’ como la mayoría de indios vestían en las colonias emancipadas por este militar de origen vasco aunque nacido en Venezuela. Vamos, para concretar, que si es verdad que existe la otra vida y el Libertador les escucha algunas de sus intervenciones, el pobre, estará removiéndose en la tumba y un día se escapa ‘del otro mundo’ y con la fusta la emprende con ustedes a zurriagazos.
Eso de Bolívar está muy bien, en su discurso, allende los mares cuando como hemos visto en videos (benditas videotecas y archivos) usted andaba metido en revoluciones junto al señor Chaves, ese caballero que ahora se manifiesta a través de los pajaritos del cielo. Ese discurso, sobre Bolívar, está muy bien para el señor Maduro, su otro amigo del alma, pero en España amigo mío de los setecientos mil euros, hablar de Bolívar y su archifamosa ‘república Bolivariana’ es como hacerlo en Burkina Faso hablando y ensalzando a Manolete. Aunque a su señoría no le gusten los toros. Le pido perdón por la comparación.
Tampoco me parece de recibo que, ahora, usted y sus chicos vayan de mártires porque el Señor Montoro quiera saber de dónde ha sacado los euros, cuanto ha cotizado al fisco, que ha pagado usted de impuestos en fin amigo mío esas cosas que hacemos todos o casi todos en este país llamado España. ¿Sabe usted que si yo, por ejemplo, dejo de ingresar cien euros a Hacienda me embargan? ¿Digo entonces que Montoro la tiene tomada conmigo? ¿Es así, como usted hace, que pretende arreglar España? ¿Guardando sus euros, sin cotizar, debajo del colchón donde por cierto se ve que pare las ideas de la República Bolivariana de Madrid? Señor Monedero menos cuentos por favor. Menos cuentos.
A usted, como a mí, le gustan los euros como también a cualquier hijo de vecino y no por eso debemos de sentirnos perseguidos por tener que cumplir con las obligaciones impuestas por el Estado y para que, con nuestro dinero, se construyan carreteras, colegios, hospitales…. En fin usted me entiende y no me voy a extender más en explicarle el destino de los impuestos. Pero claro, usted amigo mío, predica el populismo que tanto rédito les está dando. Usted se dirige a una población que, por desgracia, quiere oír ese discurso. Los desahuciados, los parados de larga duración, los pobres y los que nada tienen. ¡Qué fácil es convencerlos! Lo han perdido todo y en el momento que usted, y los suyos, les prometen pagas extras, techos y bajada de impuestos junto a creación de puestos de trabajo se lo creen y ya se entregan a ustedes sin pararse a analizar nada más. Ahora, por favor, explique también que usted guarda setecientos mil euros debajo del colchón. Que predica pero no da trigo. Que su dinero es suyo, faltaría más, pero que usted no es de la casta. Ah, sí, por favor que no se le olvide seguir diciendo que Montoro le está persiguiendo. Eso queda muy bien en los discursos electoralistas.
Que cosas así las dijera don Chaves o don Maduro en esa Venezuela que usted tanto asesora y ama, me parece muy bien. Aquel es un pueblo soberano, faltaría más, y allá ellos si un día escuchan almas convertidas en pajaritos y al otro tienen que poner el pulgar para comprar un rollo de papel higiénico. Y es que, ya se sabe, que la cosa de limpieza de las partes pudendas es de ricos y burgueses. Los pobres con una piedra lo hacen también muy bien y además, la cosa, se queda muy limpia. Así que a sellar para ir al súper de la esquina. Pero que eso quiera usted, y los suyos, trasladarlo a España me parece inadmisible y más cuando, como es el caso, usted se guarda sus euricos pero predica la pobreza y el robo sistemático de todos los políticos sean del signo que sean a los pobres de este país. Todos son ladrones, para ustedes, todos le roban al pueblo. Aquí no hay más honradez que la suya. Ustedes meten en el mismo saco a toda la clase política, no importan las siglas, y todos roban. Pero claro el que tiene abultada la cuenta corriente es usted. ¡Qué gracia me hace señor Monedero!
Señor Monedero creo que la careta, por aquello de que estamos en carnaval, se le ha aflojado de la goma y se le está viendo a usted su verdadero rostro. Y de los otros ya hablaremos más adelante. Porque al señor Iglesias y al señor Errejón, don Ignacio, tampoco es que la lleven muy ajustada y tanto a uno como a otro se le ve también el plumero (que decía mi abuela) No, yo no comulgo con ruedas de molino. Yo no me creo nada del populismo barato y de ‘opereta bufa’ que andan ustedes vendiendo por las cuatro esquinas de la vieja piel de toro.
Estoy, además, hasta las narices de los salvadores de la Patria. No sé qué tiene España que le salen salvadores cada equis tiempo y me da lo mismo que vistan uniformes militares que ‘monos de trabajo’ Estoy muy cansado que me ‘salven’. Yo me quiero salvar con los votos del pueblo, con la decisión del pueblo, con lo que el pueblo dicte en la urnas y no con discursos que son mentiras descaradas para buscar el apoyo de quien más necesita soluciones y a los que usted, y los de su calaña, engañan con cantos de sirena que, como tales, son siempre mentira porque ¿sabe usted señor Monedero? Las sirenas no existen.





















