“El objetivo de las ciudades inteligentes es conseguir una mejora en el nivel de vida del ciudadano al menor coste posible, usando la tecnología como medio”
Mariola Pina (Murcia, 1967) es vicepresidenta de Hitachi y responsable europeo de Energía y Smart Cities. Es miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española de Ejecutivos y Financieros de España y Executive Programme por ESADE. Previamente a su incorporación a Hitachi, trabajó como socio en PricewaterhouseCoopers y en Dresdner Bank en Reino Unido, desde donde asesoró a compañías europeas en operaciones de mercados de capitales y en su expansión internacional.
Como responsable de Ciudades Inteligentes ó Smart Cities está haciendo realidad uno de sus sueños: crear riqueza en las ciudades y mejorar la calidad de vida del ciudadano, a través del desarrollo de programas de innovación tecnológica. Mariola, que estudió Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Murcia, cree que Murcia es un enclave privilegiado para el desarrollo de este tipo de ciudades.
El próximo 26 de febrero participará en el debate ‘Mujeres creando empresa’, junto a otras grandes directivas de la Región (como Ana Cánovas y Marian Cascales, copropietaria de TANA y directora de compras del Grupo Inquivisa y miembro del Consejo Editorial de MurciaEconomía, respectivamente) en un debate moderado por la periodista Marta Robles, donde debatirá el papel y visión de la mujer en puestos de dirección y consejos de administración en las empresas españolas.
¿Cuál es el papel de la mujer en el mundo empresarial español?
Si nos atenemos a los datos publicados, parece que España está situada en la parte baja de los países de la OCDE en integración de la mujer en el mundo laboral. Estudios recientes sitúan a España en la vigésima tercera posición de veintisiete en un ranking liderado por Noruega, Dinamarca y Suecia. Si no recuerdo mal, ese mismo estudio también apunta que, pese a que el número de consejeras en empresas ha crecido, está lejos del 40% que aconsejan las recomendaciones de Bruselas.
No obstante, si pensamos en la evolución que en este país ha tenido no solo la integración de la mujer en el mundo laboral, sino la ocupación de puestos directivos y ocupación de consejos de grandes empresas los datos son más halagüeños. Parece que los cambios promovidos por los últimos gobiernos están impulsando la presencia de la mujer en la esfera política y económica del país, comenzando por el impulso de la participación equilibrada entre mujeres y hombres en el ámbito público.
Respecto al desarrollo de Ciudades Inteligentes y su aportación al sistema energético: ¿Cómo ve el panorama energético español?, ¿es el desarrollo de Ciudades Inteligentes (‘Smart Cities’) importante para el equilibrio del sector?
En España necesitamos desarrollar un modelo integral de sector de energía sostenible; pero también en Europa en general, dada la dependencia energética del exterior. Con eso me refiero a un modelo que contemple una participación equilibrada de todas las fuentes de energía primarias -carbón, gas, renovables, hidráulica, nuclear…-, pero que contemple también el papel que el consumidor puede jugar en el desarrollo óptimo del sector, de modo que no se despilfarre en grandes infraestructuras tanto de generación como de distribución y transporte) aportando con la reducción de su consumo cuando el sistema más lo necesite. Es aquí donde el desarrollo de proyectos piloto en el ámbito de las Smart Cities con tecnologías como baterías, generación distribuida o sistemas de gestión del consumo energético en los hogares pueden ayudar a construir un nuevo modelo energético.
Si miramos una empresa de telecomunicaciones hace 50 años y la analizamos hoy, no tienen nada que ver. En cambio, si nos centramos en una eléctrica o una empresa gasista, mantienen estructuras similares. Eso debe cambiar. Internet y la interacción con el cliente doméstico debe llegar al mundo energético igual que llegó a las telecomunicaciones.
Al fin y al cabo, una Smart City es una ciudad donde se desarrollan continuamente proyectos que añaden valor a los ciudadanos (en términos de habitabilidad, comodidad y calidad de vida), a través del I+D+i. En definitiva, el desarrollo de programas de ciudades inteligentes debe aportar necesariamente al PIB de las regiones: el objetivo es conseguir una mejora en el nivel de vida del ciudadano al menor coste posible, usando la tecnología como medio.
En el plano de la energía es igual, si la utilización de recursos y la participación del ciudadano redundan en un beneficio para él a menor coste, estamos consiguiendo que el sistema funcione. Pero claro, esto no ocurre de un día para otro, debe vehicularse mediante una Planificación Integral con visión de largo plazo.
¿Qué suponen estos proyectos en cuanto a creación de empleo y riqueza?, ¿se puede medir cual puede ser la aportación de estos proyectos al crecimiento de las ciudades?
Por supuesto, necesariamente estos proyectos tienen que generar empleo y riqueza en las ciudades mediante la, promoción de oportunidades de negocio, nuevos mercados y productos y servicios y mejora de la competitividad empresarial.
Se trata de agrupar empresas que operen en distintos sectores (energía, medio ambiente, infraestructuras, sanidad, las tecnologías de la información, telecomunicaciones, movilidad urbana, administración ciudadana, etc.) de modo que entre todas puedan desarrollar proyectos que aporten valor a los ciudadanos y, al tiempo creen empleo, riqueza y obtengan beneficio económico sostenible con ello.
Respecto a cuantificar la aportación al PIB, por poner un ejemplo cercano, en Andalucía el ‘Clúster Andalucía Smart City’ (que aglutina a empresas e instituciones andaluzas que trabajan por el desarrollo de ciudades inteligentes) representa un 1,81% del total del PIB andaluz.
Lógicamente, la mayoría de proyectos de Smart City que están actualmente en desarrollo son proyectos piloto en un estado muy embrionario, con lo cual hay pocos datos fiables sobre costes y beneficios. El resultado va a depender el contexto y necesidades locales. Me explico, se pueden perseguir objetivos como descongestión de tráfico en horas punta, seguridad de suministro eléctrico, desarrollo de infraestructura de telecomunicaciones fiable, etc. Por ejemplo, si algo hemos aprendido es que la infraestructura relacionada con datos, conectividad y banda ancha son imprescindibles si una sociedad/ciudad se quiere desarrollar.
Cómo responsable de Smart Cities en Europa, ¿Qué proyectos están llevando a cabo para mejorar ese nivel de vida de los ciudadanos?
Aunque suene muy pretencioso, todos los proyectos que estamos desarrollando en el ámbito de Smart City son para mejorar el nivel de vida del ciudadano.
Presentamos hace diez meses en el Parlamento Británico un informe de viabilidad que Hitachi está llevando a cabo en estos momentos para Manchester, donde integramos la generación renovable con el consumo de agua caliente sanitaria en los hogares.
El problema de las energías renovables es su difícil gestión, las tecnologías de almacenamiento, donde somos líderes a nivel mundial, no son todavía viables económicamente a nivel hogar, lo que estamos testando es algo que hacemos en Murcia desde hace mucho tiempo acumular agua para momentos en los que sea necesaria.
Simplificando todo mucho, lo que hacemos es instalar grandes depósitos de agua bajo las casas de los ciudadanos que calientan agua cuando sobra energía y esa agua se consume cuando el sistema necesita energía o el coste de la electricidad es más alto. El propósito de este proyecto es proporcionar el servicio de calefacción y ACS a los ciudadanos de Manchester al menor coste posible, mejorando su confort.
En Málaga, Hitachi forma parte de un consorcio denominado ‘Zem2All’, una iniciativa pionera que pretende facilitar a los ciudadanos, tanto particulares como empresas, el acceso a la movilidad eléctrica. Desde hace dos años, ya ruedan por Málaga 203 vehículos eléctricos, lo que está permitiendo conocer en profundidad el impacto de su uso y está ofreciendo información y experiencias que indicarán las necesidades para la implantación a gran escala del vehículo eléctrico en la sociedad. Esta es una gran demostración de Smart City que nace desde un proyecto que ya es una realidad comercializable y que además está desarrollando otras áreas como es la de energía al incorporar una ‘microred’ que es capaz de integrar fuentes de generación, almacenamiento de energía y cargas gestionables que potencialmente pueden funcionar como pequeñas islas de energía, esto es, unidades energéticamente autosuficientes aunque conectadas a la red. Las ‘microredes’ van a convertirse en piezas clave para lograr un sistema eléctrico más eficaz, eficiente y robusto.
En Hawaii, lideramos un proyecto de desarrollo de infraestructura JUMPSmartMaui donde se persigue conseguir el uso de 40% de energía renovable para 2030. Estamos utilizando baterías de coches eléctricos y baterías en hogares para almacenar exceso de energía y controlar fluctuaciones de frecuencia que produce la generación distribuida. Nuestro objetivo final es crear lo que llamamos una Central de generación virtual (EV-Virtual Power Plant), agrupando coches eléctricos poder servir al sistema como lo hace una central de carbón o de gas natural, como las que tenemos en Escombreras.
En Rokkasho, en Japón, estamos desarrollando una red inteligente donde el cliente interactúa con el sistema, en oposición a las redes actuales donde se considera el cliente ‘tonto’, ya que consume sin tener en cuenta la situación o necesidades del sistema. Estamos testando zonas que puedan ser autosuficientes con instalaciones de energía eólica y baterías, mediante equipos de gestión de demanda donde desarrollamos modelos de conexión y telecontrol entre generación y consumo conectados por red. Probando las famosas casas inteligentes con vehículos eléctricos cargados con energía solar, casas que optimizan su consumo y baterías eléctricas que dan soporte al hogar y al sistema.
La apuesta de nuestra compañía en Europa está clara. Una muestra de ello ha sido nuestra gran apuesta en el desarrollo de Laboratorios de Big Data. El denominado Big Data (o incremento exponencial de los datos como se traduciría en español) es una realidad ya y un gran reto.
En la actualidad, la mayor parte de las empresas analizan los datos estructurados, que solo conforman un porcentaje mínimo, puede que menor al 20%. El porcentaje restante no se puede analizar con tecnología convencional de análisis. En ese resto es donde se encuentran datos muy interesantes de redes sociales, a través de las cuales puede extraerse información muy valiosa para empresas y sector público. A partir de ahí el objetivo para Hitachi es colaborar en el desarrollo de modelos que permitan mejorar la salud, el uso de la energía, el ahorro, etc. El año pasado, Hitachi eligió Copenhague como lugar del establecimiento del primer laboratorio de Big Data en Europa Continental (ya tenemos avanzado otro Laboratorio de Big Data en Manchester para aplicación en principio a sistema, sanitario). Yo creo que la aportación social está clara y es para nosotros muy importante.
Entiendo que esos proyectos no generan beneficios para su empresa desde el momento cero. ¿Quién financia esos proyectos?
Muchos de estos proyectos están en estado embrionario, pero se pueden predecir el gran impacto en la sociedad. Lo normal es que el proyecto pase por dos fases: análisis de viabilidad y prueba piloto, la cual que suelen durar hasta cinco años, hasta que el proyecto sea comercializable. Durante la fase de viabilidad se pretende no solo demostrar que una tecnología determinada es viable sino su aportación a la sociedad y el calendario para su comercialización.
Hitachi (al igual que otras compañías japonesas), para financiar tanto los informes de viabilidad como los pilotos, cuenta con el apoyo del Gobierno japonés mediante la colaboración con NEDO (organismo dependiente del gobierno japonés, dedicado fundamentalmente al apoyo de Nuevas Energías y Tecnología), que activamente propone y desarrolla proyectos junto a empresas japonesas no solo en Japón, sino cada vez más fuera de Japón.
Para mí es una suerte que Nedo haya promovido proyectos de primer nivel junto a Hitachi. Por poner un ejemplo, de los proyectos mencionados anteriormente: en Manchester Nedo ya ha aportado 27 millones de libras (unos 36,5 M€). En Málaga, donde Hitachi colabora en el proyecto Zem2All, NEDO ya lleva comprometidos más de 65 millones de euros, a lo que hay que añadir las inversiones de las empresas a través de sus presupuestos de Innovación.
También accedemos a fondos de la Unión Europea para el desarrollo de proyectos de Smart City, integradores de varios sectores: agua, energía, infraestructuras, telecomunicaciones, sanidad, residuos…
¿Tiene condiciones Murcia para el desarrollo de algún proyecto de Smart City?, ¿reúne las condiciones adecuadas?
Murcia reúne buenas condiciones para el desarrollo de un proyecto como los mencionados por tamaño, impacto en la región, infraestructuras de comunicación, buen sistema sanitario, mentalidad emprendedora, capacidad de sus ciudadanos y buen clima. Buenos ingredientes para desarrollos de programas en sectores como la energía, infraestructuras, telecomunicaciones y sanidad, entre otros.
El desarrollo de proyectos de Smart City en un una ciudad atrae a grandes empresas tecnológicas, como está sucediendo no sólo en Copenhague y Manchester, sino también en ciudades españolas como Barcelona (donde varias compañías tecnológicas están involucradas en el desarrollo de cada uno de los 22 programas, que cubren desde el Big Data hasta sectores como sanidad energía y agua lanzados por el Ayuntamiento). En mi opinión, en Murcia necesitamos atraer grandes empresas tecnológicas, no solo que financien proyectos piloto para el desarrollo de una Smart City, sino que nos puedan ver como un buen emplazamiento para sus empresas. Estos desarrollos generaran las condiciones necesarias para atraer más empresas y riqueza a nuestra región. Tenemos unas condiciones muy buenas para convertirnos en la ‘California’ de Europa un lugar donde la gente quiere vivir y si generamos las condiciones suficientes puede ser un sitio donde las empresas quieran situar sus centros de I+D (entre nosotros Oslo, Estocolmo o Helsinki son ciudades muy bonitas pero si yo tuviese que elegir donde tener a mi gente pensando los tendría aquí, serían más felices, producirían más y serían más creativos).
Para Murcia, el desarrollo de una Smart City no debe ser un fin en sí mismo, aunque por supuesto debe autofinanciarse, debemos verla como el desarrollo de las infraestructuras necesarias para mejorar la vida de los ciudadanos, ser sostenibles y atraer más inversión.

