Claves de la Democracia Participativa
La democracia participativa es la base sobre la que se construye la administración participativa, la cual en palabras de Javier Lozano “es una nueva forma de gobernar caracterizada por una mayor transparencia y más participación en la gestión de los recursos públicos. Es un ‘contrato social’ entre el poder público municipal y la sociedad civil local, basado en la participación directa de los ciudadanos y cuya finalidad última es la toma de decisiones de acuerdo a criterios de justicia distributiva de los recursos públicos”.
Como principio socio-político, el proceso participativo tiene unas connotaciones singulares, unos ejes fundamentales y un desarrollo muy condicionado por el feed-back continuo que el mismo desarrollo proporciona sobre sí mismo.
Haciendo suyo el viejo axioma de “pensar globalmente, actuar localmente y viceversa”, Jordi Borja en su defensa del derecho a la ciudad, proclama que las estructuras estatales y supra estatales no nos resuelven los problemas y que por el contrario, es necesario explorar y potenciar lo cercano, lo local.
En su síntesis de lo que hemos aprendido de la última y devastadora crisis, socialmente hablando, señala: “Está contrastado que nos engañan con los números, sabemos que no se puede volver a lo mismo, pensamos que algo pasa cuando los políticos son ninguneados, intuimos que tendremos que pasar por un periodo de transición mientras implementamos el nuevo paradigma y finalmente, también tenemos la certeza de que esto se hará desde los ciudadanos”.
Que estamos en una época de cambios y que necesitamos nuevos derechos es algo que comparten politólogos, intelectuales y por supuesto toda la gente implicada en el paradigma de la democracia participativa: las políticas públicas han de servir a la inmensa mayoría de la población y para conseguirlo es necesario el establecimiento de mecanismos de participación en donde los ciudadanos influyan en las políticas públicas que tradicionalmente arrastran muchas complicidades con los poderes fácticos.
María Dolores Hernández habla de la democracia participativa como el verdadero eje de la evolución social y propone que para ello es preciso transformar la sociedad “desde la educación que es el centro de la vida”. La participación dice Hernández precisa de dos condiciones sine qua non: que sirva para algo, es decir que los ciudadanos perciban que su implicación tiene resultados palpables y que sea divertida o lo que es lo mismo que se haga con la suficiente imaginación como para que no sea percibida como una sucesión de reuniones, cifras, números y disputas entre los asistentes. Con todo, hace suyos dos requisitos imprescindibles, que son el escuchar todas las opiniones y la búsqueda de caminos solucionables es decir, vías de solución a largo plazo. Por último, la investigadora canaria nos lanza una pregunta: ¿Y si esto nos desborda? A la que ella misma responde: ¡Nos debemos acostumbrar a dejarnos desbordar!
Para el economista U. de Souza, la base de la democracia directa, voluntaria y universal en el que la población puede discutir y decidir sobre las políticas públicas es sin duda el Presupuesto Participativo. Una definición académica de lo que son los Presupuestos Participativos (PPs), nos la sirve el doctor en economía y sociólogo José Molina: “suponen una esfera pública activa de cogestión de fondo público municipal que combina formas de democracia directa (asambleas) con formas de democracia participativa semidirecta, consejo del presupuesto y foros de delegados así como Plenos municipales que son los responsables últimos de las decisiones de los PPs”.
Para Tomás Rodríguez Villasante, politólogo y profesor emérito de la Univ. Complutense de Madrid, las claves de los procesos participativos que confluyen en los PPs., se sintetizan en:
• La reglamentación. El Presupuesto Participativo ha de regirse por una Reglamentación que lo estructure, ordene cada una de las fases y evalúe. Esta normativización ha de gozar de un amplio respaldo social y político en su génesis y contendrá las bases para las sucesivas revisiones y adaptaciones que la retroalimentación del proceso aconsejen.
• El valor de las personas: no despilfarro de la energía e ideas de la gente, “convertir la inteligencia colectiva en grupos motores voluntarios”.
• Necesidad de concreción de los resultados, ejecutando las decisiones del movimiento popular, es decir “hacerlas palpables, visibles”.
• Como requisito sine quanon, Villasante establece el necesario pacto político, “la no utilización partidista de la participación social”. El objetivo, pues es la inclusión social y como tal ha de ser percibido.
José Molina señala como clave facilitadora de cualquier proceso participativo lo que denomina “músculo social”, es decir nivel de implantación y desarrollo en la sociedad donde se pretende construir el proceso participativo del tejido social formado por movimientos asociativos tanto de índole vecinal como sectorializados: mujer, cultura, discapacidad, mayores, jóvenes, deportistas, compromiso social, solidaridad, etc.
Finalmente, reseñar la mejora cualitativa que se ha constatado en aquellos procesos que han combinado los métodos participativos con los deliberativos, con el fin de fomentar una amplia participación de la población y al mismo tiempo mejorar la calidad deliberativa de la participación pública. Esta óptica permite: 1) La participación informada, que proporciona a los participantes una base común de información heterogénea sobre temas y herramientas. 2) La participación razonada, haciendo que las personas discutan en profundidad y comparar diferentes puntos de vista y opiniones. 3) La participación constructiva, produciendo a través de la información y argumentación buenos e innovadores proyectos que tengan en cuenta las diferentes necesidades e intereses.
La utilización de las TIC,s y el desarrollo de herramientas y aplicaciones para la participación no presencial están aportando no sólo la diversificación de las formas de participar, sino, algo muy importante y digno de destacar: el acercamiento de los jóvenes a la democracia participativa y su implicación en la elaboración de los PPs.





















