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Opinión |
Miércoles, 18 de Febrero de 2015

¿Están nuestros jóvenes preparados para los desafíos del siglo XXI?

Nos pasamos la vida hablando de que los jóvenes de este mundo de hoy en día, no están preparados para afrontar los cambios de este nuevo siglo.

 

Pero yo me pregunto ¿son responsables o víctimas?


Siempre he pensado y defenderé que nuestros jóvenes son víctimas, de la época que les ha tocado vivir. Ellos han venido a este mundo y se lo han encontrado así, ¿realmente pensáis que ellos tienen responsabilidad?

 

Les exigimos, les exige el mercado laboral, que tengan desarrolladas una serie de competencias personales que les darán el éxito para su inmersión en el mercado laboral.


Bien ¿y cómo pretenden que las tengan si nosotros los adultos, los padres, los educadores, la sociedad en general no se las hemos transmitido?

 

Criticamos, pues criticar es gratis, de lo mal que están estos jóvenes.

 

Pero ¿Qué estamos haciendo, nosotros los adultos, para que ellos tengan otro tipo de comportamientos y actitudes, y por tanto habilidades y capacidades?

 

Si te acercas a los centros educativos y hablas con los profesores, maestros, directores,  todos coinciden en lo mismo: el 90% de los padres no se interesan por cómo va su hijo en el centro, es más, a veces les llaman porque necesitan hablar con ellos y ni siquiera se acercan y si van, es para  justificar la actuación de su hijo, sin mediar compromiso alguno para remediar el comportamiento o afrontar la superación de un bajo rendimiento académico.

 

Ni que decir tiene si hablamos de las Asociaciones de padres y madres de centros educativos, donde de mil alumnos, solo asisten a las asambleas, 18-20 familias.

 

Estamos constantemente quejándonos, de nuestros hijos, de nuestros alumnos, de nuestros futuros trabajadores, de lo poco comprometidos, irresponsables y poco valor competencial que tienen.

 

Señores, señoras, no “tiremos la piedra y escondamos la mano”.

 

Si hablamos como padres, comprometámonos, con el proceso de desarrollo personal y competencial de nuestros hijos y sinó ¿para qué criticamos, nos quejamos y atizamos sobre nuestros hijos?

 

Dejémonos ya, de la queja en esos corrillos a la salida del colegio, en los cafés o en las cenas o encuentros con otros padres amigos.

 

¡Pasemos ya de la Queja a la Responsabilidad! ¡Pasemos de la queja a la acción, pues ya está bien, ya ha pasado bastante tiempo quejándonos, es tiempo de actuar!

 

Y ¿si hablamos como docentes? ¿Qué responsabilidad tienen los docentes en esta materia?

 

Pues mucha y poca.

 

Mucha, pues desde mi punto de vista, el docente de hoy en día, no está solo en el sistema educativo para enseñar conocimientos que a golpe de clip, el alumno tiene toda la información en internet. El docente del siglo XXI tiene la responsabilidad, en el ámbito que a él/ella le compete, de contribuir al desarrollo  de las competencias que el  alumno necesita para enfrentarse a estos desafíos que le pide el mercado laboral.

 

Pero ¡amigo, esto es harina de otro costal!

 

¿Está el docente preparado y quiere entrar en esta tarea? Pues he de decir que en algunas ocasiones sí, pues le viene de serie, en los genes, el enseñar al alumno a “ser competente en la vida laboral y personal”; pero también he de decir que en la mayoría de las ocasiones, no lo están; no lo están por muchas razones, algunas porque no saben enseñar y educar en competencias para el mundo laboral, en otras porque el sistema educativo no se los pone fácil, están enormemente encorsetados en un constreñido currículo que les ata de pies y manos, con poco margen de maniobra y en otras, por desgracia, porque no sienten la responsabilidad de lo que llevan entre manos, a esos niños, a esos jóvenes, que en muy pocos años, estarán liderando nuestras instituciones, nuestras empresas, no sintiendo la corresponsabilidad de junto a los padres (parte muy importante como ya he dicho), de contribuir a hacer una sociedad mejor a través de su labor educativa, durante las horas que ellos tienen a esas pequeñas y jóvenes generaciones en el aula.


¿Y tú qué opinas al respecto?

 

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