En su informe de coyuntura, los técnicos de la organización empresarial alertan de la ralentización de la agricultura
La patronal murciana Croem calcula que el PIB de la Región ha cerrado el año 2014 con un crecimiento en torno al 1%, aún alejado del crecimiento experimentado en España (el 1,4%). Aún así, se felicita de la recuperación del crecimiento después de la continua recesión desde el año 2008.
En su último Boletín de Coyuntura, Croem, valora que la economía murciana se ha ido afianzando a lo largo de 2014 un proceso de recuperación cuyos primeros síntomas comenzaron ya a advertirse a finales del año 2013 y que, en 2014, tras un primer semestre en el que se lograron importantes avances, se produjo una ralentización en el tercer trimestre, que ha estado seguida por un vigoroso crecimiento en el tramo final del año.
Según las primeras estimaciones disponibles, se indica en el Boletín, el Producto Interior Bruto de la Región de Murcia habría alcanzado un crecimiento económico cercano al 1%, o incluso ligeramente superior. En el lado positivo se destaca que se trata del primer registro no recesivo desde 2008. En el negativo, que resulta inferior a la media nacional y que se situaría entre los valores más modestos de las distintas autonomías.
En cualquier caso, se señala, la mejoría detectada en el año recién terminado se ha trasladado a la dinámica empresarial. En particular, en el conjunto del año se contabilizan 1.272 nuevas empresas en la Región y 3.046 autónomos más, mientras las distintas encuestas de opinión muestran un creciente optimismo. Así se refleja, por ejemplo, en el Índice de Confianza Empresarial elaborado por el Instituto Nacional de Estadística, en el que el 15,8% de los establecimientos encuestados realizaban una valoración favorable de la evolución del negocio en el cuarto trimestre, un porcentaje que aun siendo bajo, es el mejor desde que en 2013 comenzara a elaborarse la estadística.
De todos modos, desde Croem se advierte de que esta mejoría no ha sido homogénea ni sectorial ni comarcalmente. En el primer caso, los peores resultados han correspondido precisamente al sector que ha actuado como soporte de la economía regional en los años más duros de la crisis, en referencia a la Agricultura. “La desafortunada gestión de determinadas cuestiones nacionales –Plan Hidrológico Nacional y la lentitud en la tramitación del decreto de sequía- y europeas –insuficientes compensaciones por el veto ruso- han sido obstáculos insalvables para esta agricultura”.
En cambio, se subraya, la actividad turística mostró “una inusitada pujanza mientras que la reactivación de la obra pública ha dado algo de oxígeno a la Construcción, si bien es cierto que este esfuerzo inversor deberá mantenerse en el futuro”.
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