Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Opinión |
Lunes, 16 de Marzo de 2015

Churras, merinas y sistemas de gestión

¿Cuántas veces ha tenido la sensación que el sistema de gestión que, con tanto cuidado y esfuerzo, ha implantado empieza a no transmitirle la clara y relevante información que necesita para tomar decisiones acerca de cómo desarrollar mejor su negocio?

 

¿Cuántas veces tras una interminable reunión con su director financiero en la que, tras revisar extensas y complicadas tablas de Excel o cuadros de mando, no ha sido capaz de saber dónde estaba realmente y cuál era el origen verdadero de sus ingresos, gastos y por ende de sus resultados?

 

Y viceversa, ¿cuántas veces, querido colega encargado de la administración y finanzas de un negocio, ha ido viendo como el sistema que un día le funcionó, que era sencillo de manejar, que le reportaba la información que [Img #33590]necesitaba y que además le hacía tremendamente fácil transmitirla al Director General o Gerente, comenzaba a desviarse de ese camino de la simplicidad y eficiencia, para convertirse en un engendro complicado de gestionar y de frutos más difíciles de entender?

 

Pues bien, llegado ese momento, debemos reflexionar y buscar referencias que nos sirvan de inspiración para encontrar soluciones a este mal, más generalizado de lo que sería deseable. En este punto, y sin saber muy bien por qué, como suele suceder en la mayoría de ocasiones, hoy me ha venido a la cabeza la imagen de un gran rebaño, dirigido y gestionado por un preocupado pastor (director general), apoyado y asistido por un esforzado perro (director financiero), que cuida de que cada oveja (recurso) esté en el sitio que le corresponde. Pido perdón a directores generales y financieros, y también a pastores y perros, por si está comparación les resulta algo ofensiva pero, sinceramente, creo puede sernos ejemplarizante, para dirigir nuestros esfuerzos a crear sistemas de gestión sencillos, pero realmente eficaces y eficientes, que nos sirvan para tomar mejores decisiones.

 

Volviendo con nuestro amigo, ¿en qué pensamos se basa el sufrido perro para distinguir y separar debidamente a churras y merinas?, permítanme pensar que este buen asistente se limita a centrar su atención en características y variables fáciles de percibir a primera vista y que destacan sobre cualesquiera otras, de mayor complejidad y seguramente enrevesada interpretación, las cuales distorsionarían el pretendido resultado de este trabajo clasificatorio, distanciándole del objetivo que persigue, que no debe ser otro que informar de lo que realmente tenemos, separada y ordenadamente.

 

Por tanto, siendo esto así y sabiendo que para ello no se ha incurrido en complicadas operaciones aritméticas, sujetas a indescifrables imputaciones y compensaciones entre las distintas unidades de negocio o centros de coste, ¿por qué no actuar con igual criterio simplista y de fácil aplicación, que el que afecta y diferencia a las churras y a las merinas? En fin, creo que hay mucho en juego, por tanto, confieso ser más partidario de actuar bajo métodos o sistemas que seamos capaces de entender, que emprender inescrutables caminos que pueden llevarnos a un posible desastre, sin siquiera saber el cómo o el por qué hemos llegado hasta él y por supuesto, no se engañe, no hay complicada situación que justifique la implantación de aún más complicados sistemas de gestión.

 

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.