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Opinión |
Lunes, 23 de Marzo de 2015

La FED renueva su vocabulario: de la 'paciencia' a la 'razonable confianza'

Como era de esperar, la reunión de la Fed ha centrado toda la atención de los mercados la pasada semana, y como también era de esperar, la Fed ha hecho un esfuerzo máximo para trasladar tranquilidad a unos mercados financieros totalmente adictos a los estímulos monetarios. Unos mercados auto convencidos de que los banqueros centrales tienen en su mano todas las claves para arreglar la economía y para salvar a los inversores de cualquier problema o accidente que pueda surgir.

 

Para ello, como había anticipado un analista tan perspicaz como Mohamed el Erian, antiguo gestor de Pimco, la Fed no ha dudado en utilizar a fondo los "juegos verbales". La Fed ha renovado su lenguaje, eliminando del comunicado la alusión a que la Fed será "paciente" a la hora de subir tipos, e introduciendo nuevas frases ingeniosas para quitar hierro a los temores que genera la "normalización" de la política monetaria, es decir, la subida de tipos.

 

El propio comunicado contenía ya estos nuevos hallazgos verbales, al decir que la Fed deberá estar "razonablemente confiada" ("reasonably confident") en la fortaleza de la reactivación económica antes de subir los tipos, y al recalcar que solo los subirá cuando haya progresos mayores (further progress) en la economía y la inflación. Pero fue la presidenta Yellen la que se encargó, en la rueda de prensa posterior al comunicado, de reafirmar, al estilo del príncipe de Lampedusa, que todo cambiaba para que todo siguiera igual.

 

Yellen afirmó que no ser paciente no significa ser impaciente, y que la Fed se guiará por los datos que vayan saliendo, sin ningún calendario prefijado de subida de tipos. Es normal que los inversores interpretasen estas palabras como una dilación en la subida de tipos, ya que a continuación Yellen dijo que la Fed había rebajado sus estimaciones de crecimiento del PIB americano para los tres próximos años situándola ahora en la banda 2,3%-2,7% para este año y el próximo, frente a la anterior banda del 2,6%-3% de crecimiento para este año. A lo que añadió que la Fed también había rebajado las expectativas de inflación al rango 0,6%-0,8% para este año y al rango 1,7%-1,9% para el año próximo. Si la Fed va a ser "datadependiente" y los datos esperados son esos, queda claro que no se ve en el horizonte la subida de tipos y eso fue justamente lo que interpretaron los inversores.

 

Las palabras de Yellen marcaron el punto de inflexión alcista de las Bolsas en la semana, pasando de unas Bolsas que habían empezado la semana con tranquilidad y recortes a unas Bolsas llenas de euforia el pasado viernes al cierre semanal. De forma automática tras las palabras de Yellen el dólar cayó frente al euro desde niveles de 1,05 dólares por euro hasta niveles de 1,10 y los tipos del bono del Tesoro americano a diez años, el T bond, cayeron de nuevo por debajo del 2% cerrando el pasado viernes al 1,93%. En las Bolsas las subidas semanales han sido generalizadas. Incluso el viernes vimos como las Bolsas europeas subían a la vez que subía el euro, algo que cambia la pauta de conducta dominante en lo que va de año, según la cual las Bolsas de la zona euro subían al calor de las caídas del euro frente al dólar, ya que se supone que un euro débil favorece a las empresas exportadoras europeas.

 

Hay varias reflexiones que nos suscitan la actuación de la Fed y la reacción de los inversores. La primera es que es enormemente difícil salir de las políticas de inyección monetaria. Se entra fácil en la QE pero la salida parece complicada. Si la economía va bien porque se tiene miedo a cortar demasiado pronto el estímulo y si va mal porque se piensa que el enfermo necesita más dosis. El pasado martes por la noche veíamos como el gobernador del Banco de Japón, Kuroda, tras reconocer que por el momento las inyecciones monetarias no han dado su fruto en la economía japonesa, anunciaba que iban a continuar, insinuando que si hacía falta volvería a subir el volumen de dinero inyectado, como ya lo hizo el pasado 30 de octubre.

 

Una segunda reflexión, a la vista de las débiles estimaciones para la economía norteamericana que dio Yellen, es la de cuánta cantidad de estímulo monetario hace falta para de verdad levantar la economía. Debe hacer falta muchísima, ya que Japón no despega y EE.UU sigue con dudas pese a los trillones de dólares inyectados.

 

La tercera reflexión, ahora que Draghi está empezando su programa, es que si en la zona euro pasa lo mismo, y no basta con el primer plan y hay que seguir inyectando, la frágil consistencia política de la zona a lo mejor no soporta la extensión sin límite en el tiempo y en la cuantía de los futuros programas de estímulo monetario. Es verdad que Grecia cada vez interesa menos a los mercados y que, pese a que las posibilidades de que ocurra el "accidente" de su salida del euro son hoy mayores que hace un mes, a nadie parece importarle. Pero eso es así porque al final todos confían en que el BCE hará lo necesario (whatever it takes) para solucionar cualquier problema, ya sea el de que Grecia siga dentro sin cumplir o el de que Grecia salga del euro.

 

Esto nos conecta con otra de las reflexiones sobre la actuación de la Fed, que se refiere a la confianza absoluta de los inversores en los banqueros centrales. Puede ser que la Fed no tenga "confianza" en que la economía americana vaya a ir bien, pero lo que es seguro es que los inversores americanos tienen sobrada confianza en que todo irá muy bien gracias a la Fed.

 

Por ello los movimientos en las divisas y en los bonos derivados de la acción de los Bancos Centrales son el motor de casi todos los movimientos que vemos en las Bolsas. ¿Puede funcionar esto a largo plazo? En nuestra opinión ni las políticas monetarias no convencionales ni la guerra de divisas van a lograr, por sí solos, los reequilibrios necesarios para impulsar el crecimiento de la economía de forma sostenida. Ni de la economía global ni de ninguna economía en particular, más allá de un repunte transitorio y engañoso.

 

Lo que se está diseñando es una segunda edición del modelo "dólar fuerte" de la segunda mitad de los años noventa, cuando EE.UU aceptó los pequeños inconvenientes de tener su moneda sobrevalorada, a cambio de financiarse barato y de comprar barato fuera de EE.UU, protegiendo a la vez al ecosistema global, permitiendo sobrevivir a los emergentes, Japón y Europa. En aquella ocasión, tras el fallido "crash" de verano de 1998, con el "default" de Rusia, hubo que esperar al pinchazo de la burbuja de las "punto com" para dar por finiquitado el modelo. Conviene recordarlo ahora que el Nasdaq ha vuelto a aquellos mismos niveles que se consideraron como de burbuja.

 

Sin embargo, todo parece indicar que esta vez queda todavía mucha cuerda hasta que pinchen las burbujas. Desde un punto de vista "chartista", las Bolsas europeas, incluido el Ibex, se han puesto, por enésima vez en los últimos años, en situación técnica de subida libre. Por tanto, los seguidores de este tipo de análisis comprarán para aprovechar las subidas que normalmente siguen a estas rupturas. Es verdad que, a la vez, hay una clara sobrecompra, y que desde un punto de vista de más largo plazo, algunos análisis indican una situación "técnica" similar a la de 1929, 2000 ó 2007. En este sentido se pronuncia recientemente el economista Ted Berg en un informe publicado por la Office of Financial Research del Tesoro americano (OFR).

 

Pero, mientras los banqueros centrales sigan, como Kuroda el pasado martes o la propia Yellen el pasado miércoles, constatando que la economía no acaba de funcionar y a la vez, curiosamente, garantizando más dosis de dinero, los inversores seguirán haciendo "front running", es decir, comprando activos que tarde o temprano, si cumplen sus promesas, y nadie duda de que las cumplirán, comprarán los Bancos Centrales a igual o mayor precio.

 

Esta semana es muy intensa en datos tanto en Europa como en Estados Unidos. En EE.UU tendremos los PMIs preliminares de febrero, la tercera revisión del PIB, el deflactor del consumo privado, que recordamos es la referencia preferida de la FED a la hora de tomar decisiones sobre su política monetaria. En Europa se publicarán también los PMIs preliminares de marzo de la Eurozona, Alemania y Francia. En Alemania conoceremos la encuesta adelantada de marzo IFO y en China la publicación del PMI manufacturero de marzo.

 

Con todos estos datos esperaríamos volatilidad para la semana de cierre de trimestre, con mayor probabilidad de corrección para las Bolsas europeas, afectadas por la mala evolución del tema de Grecia, que para las americanas, reafirmadas por la actuación de la Fed.

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