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Opinión | El arca
Martes, 24 de Marzo de 2015
ALBERTO CASTILLO

La Semana Santa no entra en campaña

El pasado sábado -21 de marzo-, como manda la tradición la Real, Ilustre y Muy Noble Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón de Murcia, llevó a cabo su traslado de pasos, desde los bajos de la entidad nazarena hasta la parroquial de San Antolín, donde permanecerán expuestos hasta la preciosa noche del Lunes Santo cuando recorran, en solemne estación de penitencia, las calles de Murcia.

 

Esto no hubiera tenido mayor trascendencia -se viene haciendo desde hace muchos años- si no hubiera aparecido en este acto José Ballesta Germán, como saben, recientemente elegido candidato a la Alcaldía de Murcia. La noticia corrió como la pólvora en las redes sociales y, desde ese momento, se pasó a atacarle, a él principalmente y a la Cofradía, por realizar un acto electoralista. Claro que, los que criticaban esto no distinguen un capirote nazareno de un cucurucho de fresa, por poner un ejemplo, y no han visto en su vida una procesión ni saben el trasfondo de una de las manifestaciones más hermosas que poseemos en España. Aquí tengamos a los de Podemos que amenazaron con quitar la Semana Santa si gobernaban, y se fueron a decirlo nada más y nada menos que en Sevilla. Como ya saben todos ustedes, a las pocas horas rectificaron, pidieron disculpas y “si te vi, ni me acuerdo”. Y es que hay que ser ignorante para decir semejante barbaridad.

 

Quien atacó a Ballesta por ir a ese acto nazareno del traslado no le conocen en absoluto. Para nada. Mi amistad con Pepe Ballesta viene del final del siglo pasado, 1998, cuando fue candidato a rector de la [Img #33755]centenaria Universidad de Murcia. Después, ya en el cargo, compartimos redacción y micrófono en la querida Radio Murcia. Tertulias con una cerveza o un café. Pasión por nuestro Real Madrid. Paseos por la Ribera en el Mar Menor. Cenas agradables, siendo rector, hablando siempre de esta ciudad y muchos, muchísimos ratos nazarenos hablando y leyendo sobre nuestra Semana Santa y sus Cofradías.

 

En el año 2002, Ballesta fue el pregonero de la Semana Santa de Murcia en la Iglesia de San Juan Bautista ante la divina imagen del Señor del Rescate. Aquel año era Hermano Mayor de los Esclavos Pedro Llamas Soubrier y yo secretario general de la Hermandad. Correspondía al Rescate organizar el pregón oficial de Murcia y recibimos del Cabildo Superior el encargo de elegir pregonero. Una noche se me ocurrió comentar con mi Hermano Mayor la posibilidad de que fuera Ballesta. Sabía y conocía cómo escribía. Su amor nazareno. Su pasión por la Semana Santa y, así mismo, comenté la vinculación de la Universidad con la Hermandad. El Rectorado que se encuentra en zona de nuestra parroquia y otros argumentos que hoy no recuerdo con exactitud.

 

Nadie hasta ese momento sabía que Ballesta tenía una devoción especial por la Semana Santa ni mucho menos que fuera un tema que interesara al rector  de la Universidad de Murcia. Pero me encargué de que se supiera y se conociera, pues tenía muy claro, que Ballesta escribía de maravilla y que, el pregón, lo haría él mismo. Dicho y hecho. Se propuso al Real Cabildo Superior, que presidía el llorado Juan Pedro Hernández, y se aceptó la propuesta. Días más tarde se le notificaba oficialmente al rector magnífico de la Universidad de Murcia que había sido elegido pregonero de la Semana Santa para el año dos mil dos.

 

Aquel inolvidable pregón, uno de los más hermosos que hemos tenido en Murcia, fue para Pepe Ballesta su salto definitivo al mundo nazareno y como pregonero. A ese siguieron otros en varios municipios de la Región y pedanías de la huerta. Les cuento una curiosidad: llegamos a un punto que yo hacía un pregón en un sitio y Pepe al año siguiente en el mismo lugar. O bien a la inversa: un año Ballesta y al siguiente me llamaban a mí. Hasta tal punto llegó aquello que hicimos de eso motivo de nuestras bromas.  Se le ocurrió a él aquella idea jocosa de crear una Sociedad Anónima de pregones: ‘Ballesta-Castillo pregoneros’. Incluso hacernos nuestras tarjetas de visita. Todavía hoy, me río cuando recuerdo esos años y la anécdotas que surgieron cuando uno sustituía al otro en cualquier lugar ¡Qué tiempos aquellos!

 

Después vino su paso a la política y al Gobierno Regional y Pepe Ballesta siguió, como siempre, vinculado fuertemente a la Semana Santa de Murcia. Y hasta hoy.

 

Sería larga, interminable, la lista de consejeros, diputados, senadores, alcaldes, concejales y otros cargos públicos que han estado y están vinculados a la Semana Santa de sus respectivas localidades. De un signo político y de otro. Entrañables amigos socialistas son enormes impulsores de la Semana Santa de sus pueblos y ciudades o bien de sus respectivas Cofradías y Hermandades. Nombres además históricos en esta Región. Lo mismo que ocurre con miembros del Partido Popular. Incluso los hay en Izquierda Unida. Y es que la Semana Santa no entiende de colores políticos y solo distingue el que lleva la correspondiente túnica penitencial. Nada más. Lo demás, los colores de los partidos, no tienen cabida en esta manifestación única en el mundo y que en España es una de nuestras mayores señas de identidad.

 

Para aquellos que lo desconozcan les comentaré que incluso en los años convulsos de la República, cuando España ardía y se destruyó el patrimonio religioso, histórico y artístico de nuestros pueblos a manos de aquella furia iconoclasta y cerril, en Sevilla, la ‘Madrugá’ de Jueves a Viernes Santo tuvo en la calle a la Macarena. El alcalde de Híspalis, republicano, formó un fuerte cordón de seguridad en torno al palio de la Reina de Sevilla y la estación de penitencia discurrió, no exenta de incidentes, por las calles de la ciudad del Guadalquivir. Incluso fue tiroteada la Sagrada imagen de la Virgen en tres ocasiones, pero la respuesta de los Guardias de Asalto no se hizo esperar y los terroristas fueron detenidos, juzgados y condenados. Y el patrimonio religioso ardía en toda España, pero Sevilla, se mantuvo fiel a la Macarena sin importarles nada más que verla por las calles durante la ‘Madrugá’.

 

Anécdotas tristes al margen, dejen fuera de la Semana Santa y de nuestras Cofradías y Hermandades la crispación política. Déjense de partidismos y sandeces. Esto es mucho más importante y trasciende del sentimiento religioso de cada uno para convertirse en algo difícil de explicar en cuatro palabras pero que une, más que separa, a las gentes de toda raza y condición en torno a un ‘paso’ y vistiendo una determinada túnica penitencial. ¿Cultura, tradición, raíces, folklore, devoción, creencias? Que cada cual le llame como quiera pero, por favor, respeten y dejen fuera las campañas electorales de algo que va mucho más allá de una cita con las urnas.

 

Veremos, por supuesto, a Pepe Ballesta por nuestros templos, calles y plazas en estos días grandes que nos aguardan. No me cabe duda porque siempre ha sido así. La diferencia es que nadie se fijaba en él. Como veremos, también, a otros alcaldes y candidatos de distinto signo político que, fieles a la tradición, se acerquen a su Sagrado Titular para cerrar filas junto a Él y procesionar por las calles de esta vieja y eterna Murcia.  Todo lo demás son ganas de echar más leña al fuego y alimentar una crispación social que a nada conduce.

 

Dejen de insultar, amparados en el anonimato, en redes sociales y céntrense en cosas mucho más importantes que tenemos que solucionar en esta Región nuestra. Nadie, y cuando digo nadie es nadie, utilizó o utiliza la Semana Santa para hacer campaña electoral. Nadie. Y mucho menos el nazareno y pregonero José Ballesta Germán que, desde hace muchos años cuando ni siquiera pensaba en la política, ya la vivía con intensidad.

 

Tonterías las justas, caballeros.

 

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