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Opinión |
Lunes, 30 de Marzo de 2015

Asoma el riesgo geopolítico

En unas Bolsas absolutamente dominadas por los Bancos Centrales y sus mensajes, a las que ni siquiera inquieta la amenaza de una posible salida de Grecia de la zona euro, el conflicto bélico del Yemen ha sido capaz de provocar, el pasado jueves, recortes significativos en casi todas las Bolsas, que se han traducido finalmente en pérdidas semanales generalizadas.

 

Las caídas acumuladas en la semana han sido del 2,2% para el S&P y el Dow, del 2,7% para el Nasdaq y del 2% para el índice Russell de pequeñas compañías. El FT londinense también cayó un 2,4% en la semana y, en la zona euro, aunque las caídas han sido menores, solo han logrado esquivar las pérdidas semanales nuestro Ibex y las Bolsas portuguesa y griega, terminando el selectivo Eurostoxx con una caída del 1,2% en la semana. Igualmente el Nikkei ha bajado un 1,4% y los emergentes, con la excepción de Shanghai, han experimentado descensos.

 

Aunque las noticias del conflicto en Yemen fueron, como decíamos, el principal detonante de las caídas, lo cierto es que hay otras causas que han colaborado al pobre resultado semanal. El PMI chino publicado el martes estuvo por debajo de las estimaciones, en 49,2, y aunque fue compensado por la decisión del People´s Bank of China de volver a relajar las condiciones de concesión de crédito para los Bancos, lo cierto es que la sensación de que la economía china se desacelera y que puede encaminarse a crecimientos de su PIB inferiores al 7% es cada vez más evidente.

 

Los buenos PMI de la zona euro, algo peor el de Francia pero muy bueno el de Alemania, volvieron a impulsar a las Bolsas, sobre todo a las de la zona euro, pero en Japón los datos publicados esta semana indican que la inflación no despega pese a la creciente cantidad de dinero inyectada por su Banco Central, y que las familias japonesas no acaban de lanzarse a consumir, lo cual da la razón a quienes piensan que el problema de Japón es estructural (población decreciente y envejecida y economía rígida) y que no se va a resolver inundando el mercado de liquidez, ni interviniendo el mercado bursátil con compras del Banco Central.

 

En EE UU hemos sabido esta semana que la inflación se mantiene moderada, y que la revisión final del crecimiento del PIB del cuarto trimestre no ha dado lugar a cambios, manteniéndose un crecimiento del 2,2%. Hemos visto, también, un mal dato de pedidos de bienes duraderos en febrero, que cayeron de forma inesperada. Estos datos, en principio, alejarían en el tiempo el temor de subida de tipos, y tal vez por ello el dólar ha cedido frente al euro y los tipos del T bond se han relajado, cayendo de nuevo por debajo del 2%, pero a la vez denotan que la reactivación de la principal economía del mundo no acaba de estar consolidada.

 

En suma, vemos como asoma el riesgo geopolítico, esta vez en Yemen, y vemos como los datos económicos siguen siendo mixtos. Es normal, por tanto, que las Bolsas cedan tras varias semanas subiendo. La pregunta es si estamos o no ante el inicio de una corrección mayor, de una corrección sería como la que vimos en la primera mitad del pasado octubre. Es una pregunta complicada, ya que si nos atenemos a los antecedentes nuestra respuesta será negativa, porque cada vez que las Bolsas han recortado, aunque sea un poco, los Bancos Centrales han salido rápidamente al rescate haciendo rebotar las cotizaciones. Pero a la vez, si miramos algunas revalorizaciones que han tenido lugar en las últimas semanas, parece difícil que no haya un respiro. Desde el uno de enero, las Bolsas alemana e italiana han subido un 21%, el Eurostoxx un 17%, el Nikkei un 10% y nuestro Ibex un 11%. Son ritmos insostenibles ya que de mantenerse llevarían a subidas anuales disparatadas. Es verdad que los índices americanos están casi planos desde inicio de año, salvo el Nasdaq que sube un 2,3%, pero es que llevan seis años seguidos de subidas fuertes, que han llevado al S&P a triplicar desde sus mínimos de marzo de 2009, experimentando el segundo mayor rally de su historia.

 

La sesión de cierre del pasado viernes alimenta la expectativa de un posible rebote de fin de mes y de fin de trimestre, ya que casi todos los índices cerraron la jornada con suaves subidas, pero el que sea así o no va a depender mucho de los importantes datos que se publican esta semana, y de la evolución del tema de Grecia y de la situación del Yemen. En EE UU se publica el ISM de manufacturas, que seguramente será bueno porque el PMI de manufacturas preliminar de Markit dio una cifra de 55,3, mucho mejor de la esperada. El plato fuerte de la semana será el informe de empleo de marzo, que se mirará con lupa, ya que es de verdad lo que marcará la política de subida de tipos de la Fed.

 

En la zona euro las conversaciones con Grecia continuarán, bajo la impresión de que, propongan lo que propongan los nuevos dirigentes griegos, el esfuerzo para que Grecia no abandone la zona euro será máximo, y se hará, como diría Draghi, todo lo que sea necesario y además suficiente, para que no haya "Grexit". una mala solución a medio plazo, pero que calmará a los mercados a corto plazo.

 

Tenemos por delante una semana corta por ser semifestiva, pero intensa en datos. Al ser fin de trimestre, habrá mucho control para que los índices no se muevan demasiado. Pero las Bolsas europeas están muy sobrecompradas y cualquier detonante, como lo fue el jueves pasado el conflicto de Yemen, puede generar una corrección de cierta entidad.

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