Cara y cruz de las Fiestas de Primavera
Con la tradicional quema de la Sardina en lo alto del puente, como manda la tradición, la ciudad de Murcia cerraba el capítulo correspondiente al presente año de nuestras Fiestas de Primavera.
Unas fiestas que, sobre todo y es lo más llamativo, han estado marcadas por la afluencia de visitantes de otras regiones de España y latitudes más lejanas que han llenado calles y plazas de la ciudad siete veces coronada. Es, quizá, de lo más positivo que hemos podido apreciar en este periplo festivo, largo periplo que comienza para
Murcia el Viernes de Dolores, porque afortunadamente se ve recompensado el esfuerzo y trabajo de tantas personas que luchan por ‘situar’ a esta ciudad en el mapa de los grandes acontecimientos festivos de España. Así mismo, me ha gustado mucho ver y comprobar cómo en los Telediarios de TVE la presencia de Murcia y sus fiestas de primavera ha sido casi constante, haciendo incluso ‘directos’ el día del Entierro de la Sardina. Cosa que lógicamente se agradece pues ya era hora de ver en los informativos de mayor seguimiento de este país alusiones a nuestras fiestas. No solo de Fallas, Feria de Abril o San Fermín vive el hombre, por supuesto. Otra cosa fue el reportaje sobre el ‘Bando de la Huerta’ pero es que por desgracia la realidad es esa y no otra desde luego.
Lo más positivo, la cara, bajo mi punto de vista ha sido por un lado la creación del llamado ‘Espacio Sardinero’ en el viejo Cuartel de Artillería donde se han desarrollado todos los grandes eventos sardineros: entrega de la Sardina y Testamento, amen de tener en ese lugar el escenario apropiado para los inicios o finales de los festejos de calle. Aparte de ofrecer a la ciudad un lugar concreto donde se aglutinaban y concentraban todos los grupos del Olimpo e incluso la posibilidad de tomar una copa, comer e incluso cenar en las carpas instaladas al efecto. Para mí, desde luego, un gran acierto la creación de este espacio que, no me cabe duda, irá a más cada año.
La otra innovación que aplaudo sin condiciones fue la ampliación de la cabalgata ‘Murcia en Primavera’ que recorrió por primera vez desde su creación el centro histórico de la ciudad. Ver esas bellísimas carrozas
delicadamente adornadas de flor natural discurriendo por el entorno de Catedral, Glorieta, Plaza de Belluga o Apóstoles fue una postal desde luego inolvidable. Se lo dije en persona, y lo dejo aquí por escrito, mi felicitación por el cambio de itinerario a Rafael Gómez, concejal de Cultura y Festejos, que por cierto ha sido galardonado este año como ‘Cabezudo de Honor’ del Entierro de la Sardina. Este cambio junto al que ya hizo el año pasado de organizar desde el Ayuntamiento la ofrenda de flores a nuestra Patrona la tarde del lunes, ante la nula pasividad de la Federación de Peñas Huertanas que dejaban languidecer algo tan hermoso para Murcia, son dos grandes aciertos que esa concejalía tiene en su haber a lo que Fiestas de Primavera se refiere.
Otra parte positiva de este periodo festivo ha sido el desfile del Entierro de la Sardina. Una cabeza espectacular cuajada de atracciones para todos los públicos. Un ritmo muy bueno en su desarrollo y una quema de la Sardina que se producía a la una en punto de la madrugada lo que deja bien claro que este año se ha llevado el desfile con fluidez, sin parones ni cortes, homogéneo y con buen ritmo. Hay que felicitar a la Agrupación Sardinera, que preside el bueno de Gregorio González, por los aciertos e innovaciones que este emblemático festejo, internacional, de Murcia ha tenido este año. Solo le pongo un ‘pero’ a la cabeza del desfile. No me gustó lo de las ocas en el Entierro. Bajo mi modesta opinión no pintaban nada. Pero es, realmente, un mínimo borrón en el precioso “escrito” que nos han dejado en el presente año los sardineros murcianos.
La cruz, y menuda cruz, ha sido el Bando de la Huerta. No me refiero al día y su desmadre casi generalizado e institucionalizado, si se me permite la expresión. No, no voy a hablar del ‘día’, aunque podría hacerlo, y sí de un festejo por el que muchos trabajaron de manera callada y silenciosa para conseguir la declaración de ‘Interés Turístico Internacional’ y que hoy no es digno ni del pueblo más pequeño y atrasado de la geografía española. Murcia no se merece esto. Así de claro.
El Bando de la Huerta está muerto. No tiene innovaciones. No presenta novedades. Siempre lo mismo y con el mismo guión. Banderas que recuerdan al ir en filas, aquellas marchas con la OJE que yo hacía en mi época
infantil y adolescente. Los cabezudos perfectamente organizados en líneas paralelas ¿Dónde se ha visto eso? Los lecheros, la motos antiguas, las bicicletas…. Las mismas carrozas. Los mismos motivos de cartón. Todo exactamente igual. Visto uno, vistos todos. Mención aparte los carros donde cada uno viste como le da la real gana (hasta con camisetas de equipos de futbol) se llevan megafonía con sevillanas -menudo disparate-, o con música de discoteca. Bendito sea Dios. Infumable. ¿Cómo permite esto la decrépita Federación de Peñas ellos, precisamente, que van de puristas por la vida?
Es más, algo que no había pasado, tribunas y sillas vacías en el recorrido. Una cosa que nunca antes había ocurrido. Y que no me salga el listo de turno diciendo que “hacía mala tarde”, porque también hizo mala noche, y mal día, el sábado sardinero incluso lloviendo y no quedaba una sola silla libre en todo el recorrido. La cosa va por otro lado. Este desfile, cada año interesa a menos personas que por desgracia le han dado la espalda de manera contundente. El Bando de la Huerta ha pasado de languidecer a morir. Sus gestores tienen las ideas acabadas después de más de veinte años en el cargo.
Es imposible innovar porque no sale nada de esas cabezas pensantes. Aparte de las malas formas de la Federación de Peñas con el desagradable incidente que protagonizaron al no querer que salieran en el Bando los componentes de la Asociación Cultural la Hijuela de Patiño ya que, según estos listos de la avenida Primero de Mayor, los patiñeros no iban vestidos correctamente de huertanos. No se han enterado todavía de que esta Asociación Cultural, hoy por hoy, tiene como principal objetivo velar por la indumentaria tradicional y que visten y lucen trajes ‘copiados’ de grabados y fotografías antiguas. Si hay elementos autóctonos en el desfile en cuanto a trajes se refiere, ellos llevan los más puros. Pero claro son críticos con la gestión de Antonio Avilés y su corte de honor. Por tanto, este caballero amenazó incluso con llamar a la Policía local si persistían en su intento de salir en el Bando. ¿Acaso este desfile es del señor Avilés? No lo sabía desde luego. Al final todo se solucionó -en parte-, pues les dejaron salir pero con la condición que uno de sus rectores, Francisco Javier Nicolás ‘el Floristero’, persona muy crítica con Avilés, no lo hiciera y éste, claro, se sacrificó por el bien de su grupo cultural. Mayor cacicada, imposible.
Urge darle oxígeno a este festejo. Es más que necesario su cambio y que el año próximo no se repita esta imagen tan triste y penosa. La Federación de Peñas Huertanas, en cuya génesis tuve la suerte de trabajar y colaborar, no se merece esto en lo que se ha convertido hoy en día. Nada más lejos del objetivo para lo que fue creada. Las ideas se han agotado y lo peor es que no se quiere reconocer ni dejar paso a nuevas personas que, sin duda, trabajarían con desvelo e ilusión por devolver a Murcia uno de sus festejos más grandes y que, no olvidemos, tiene carácter Internacional, aunque bien mirado,hoy en día no lo merezca.
En fin, señores, la vida sigue y todo continúa. Murcia vuelve a la normalidad más absoluta. El año que viene, si Dios quiere y vivimos, volveremos a disfrutar de unas Fiestas que son orgullo de esta bendita ciudad y postal obligada para la España festiva. Habrá sin duda otros rectores políticos pues las elecciones se acercan. Otros nombres y otras gentes pero de una cosa si estoy seguro, hoy, que su amor y dedicación por Murcia les hará trabajar en beneficio de esta ciudad que seguirá siendo espejo en el que mirarnos todos. Por Murcia siempre.






















