Management as a Service
‘Management as a Service’ o ‘Gestión como Servicio’ representa una de las últimas aplicaciones introducidas en materia de ‘Outsourcing’ o ‘Externalización de Servicios’, que trata de ir un paso más allá de lo que supone este tipo de soluciones, llegadas hace ya varios años a nuestro mercado y cuya positiva tendencia de implantación ha avanzado fuertemente, hasta llegar a consolidarse como una obligada alternativa, que dota a la empresa de las herramientas y recursos necesarios para su ordinario funcionamiento. Pero realmente, ¿qué es y qué supone el Management as a Service (MaaS)?
Para explicar esta nueva y algo novedosa disciplina, podemos partir del concepto ‘Outsourcing’ y de lo que hasta la fecha ha representado o pretendido. Este tipo de soluciones nacieron como una opción para evitar el
sobredimensionamiento de las estructuras, sobre todo en aquellas empresas cuya actividad conllevaba la necesidad de dotarse de recursos, en forma de subproductos o actividades accesorias, básicos para su producción de bienes o prestación de servicios finales. En un mercado cada vez más competitivo se hacía y hace necesario ganar en eficiencia, y ello obliga a introducir y alcanzar un elevado grado de especialización en todas las fases productivas, lo que se hace difícil cuando estos procesos son relativamente extensos y conllevan numerosas operaciones intermedias o de soporte, que no se consideran ‘core business’ y que además son poco valoradas por parte de los clientes. De este modo, encontrar quien satisfaga eficaz y eficientemente esas necesidades, supone una enorme descarga y permite centrar toda la atención a la función principal, que es la que interesa al cliente y da sentido a la existencia de la propia empresa.
Así pues, podría entenderse que el ‘Outsourcing’, en general, se ocupa de cuestiones intermedias, accesorias o de apoyo, se ubica fuera de la estructura de la empresa y mantiene un alto nivel de especialización e independencia, que le aísla del resto de condicionantes de la actividad o negocio principal, limitando su grado de implicación y eliminando su capacidad de aportar un mayor y global valor añadido.
Llegados a este punto, cabría preguntarse ¿cómo podríamos beneficiarnos de las ventajas que ofrece el ‘Outsourcing’, sin incurrir en los costes de oportunidad o limitaciones que impone su externalidad y conlleva esa relativa falta de implicación y capacidad global de aportación de valor añadido? La respuesta parece estar ahora en el ‘Management as a Service’. Esta disciplina, desarrollada por el Interim Manager, basa su filosofía precisamente en mantener unas visiones globales y transversales del negocio, de manera que actúa gestionando la totalidad de los recursos y operaciones que derivan en la actividad principal de la compañía, se orienta exclusivamente a resultados, buscando la mejora continua de la eficiencia, siempre en términos globales, para lo que contará tanto con el equipo propio de la empresa, como con el resto de colaboradores externos, y todo ello ocupando una posición integradora, abierta, comunicativa y respaldada por una amplia experiencia de gestión, que le aporta un elevado grado de fiabilidad y alta capacidad resolutiva, siempre con la flexibilidad y ahorro en costes subsidiarios, que aportan su naturaleza de recurso externo, pero con un espíritu de pertenencia, implicación y motivación que garantizan el éxito en su misión.





















