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Vivimos tiempos en los que mantenernos al día es una tarea que cada vez nos ocupa más tiempo. No solo por los avances tecnológicos, sino también por lo rápido que fluye la sociedad. Nuestros clientes cambian continuamente sus necesidades y sus demandas, lo que nos exigen y lo que perciben de nuestros productos o servicios, de nuestras marcas y de nuestra competencia. Los mercados en los que las empresas luchan por su supervivencia cambian y se influyen los unos de los otros. Hace ya muchos años que las fronteras desaparecieron y el mundo se globalizó y ahora tenemos que trabajar en este mundo voluble y rápidamente cambiante.
Y desde nuestras empresas, ¿qué tenemos que hacer para seguir este ritmo? Está claro que resulta muy difícil estar al tanto de todo. En épocas anteriores, aunque recientes, todos ahondamos en la externalización de tareas no estratégicas para la empresa, ya que resultaba más fácil gestionar resultados y no desempeños. La crisis, el cierre de muchas empresas y el movimiento de los trabajadores de una empresa a otra han demostrado que la externalización es un riesgo muy importante, ya que el know how de muchos aspectos de tu compañía queda ajeno a la misma.
La reacción natural ha sido enfocarnos a internalizar, es decir, integrar en la empresa tareas que hasta ahora era impensable gestionar con personal propio. La media retributiva así como la discontinuidad actual de proveedores de servicios tradicionalmente externalizados, ha permitido incorporar muchos talentos a las empresas, provenientes de consultoras y empresas de servicio de todo tipo.
El escenario ha cambiado, por tanto, de un contexto en el que un consultor externo nos ofrecía continuamente innovaciones y tendencias para incorporar a nuestra empresa, a una situación en la que son nuestros equipos propios quienes tienen que detectar nuevas posibilidades y plantear retos y acciones de mejora continua.
Sin embargo, no todas las empresas pueden y quieren asumir estos cambios, por lo que la mejor solución es la que une ambas tendencias, y que me he permitido denominar como “exintarizar”. Para ello, como propuesta, debemos gestionar como sigue: buscar los mejores talentos; dimensionar nuestro equipo interno; y contar con una empresa externa, cerrando acuerdos de tarifa, para que asuma picos de trabajo y proyectos concretos y aporte avances.
Esta estructura de simbiosis entre los dos sistemas es la que estructurará nuestras empresas en el medio plazo y será la forma de trabajo de la mayoría de consultoras, que en muchos ámbitos de la empresa, como la fiscalidad y la contabilidad, donde ya se estableció esta forma de operar, y en el resto, antes o después convergeremos a este tipo de estructuras.

