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Opinión |
Martes, 19 de Mayo de 2015

No hay tanto loco como creíamos

Un notorio ex concejal de Izquierda Unida en el ayuntamiento de Murcia me dijo hace pocos días que él iba a votar a Podemos. "Por supuesto, no estoy loco, yo no pondría a gestionar a Podemos ni en mi comunidad de vecinos; voy a votarles porque es necesario que existan aunque sin tomar el poder, para que esto cambie un poco". En esta elecciones se habla mucho entre la gente de ir a votar a unas siglas para que no gobiernen. Yo creo que sería más sencillo votar a unas siglas para que sí gobiernen, pero en fin. No se puede pedir un imposible: España no es un país desapasionado para que un izquierdista de libro vote jamás centroderecha, por mucho que el izquierdista de libro sugiera, poco disimuladamente, que el enemigo gestiona mejor.


El ex portavoz de Izquierda Unida en el ayuntamiento de Murcia añadió, para mi pasmo: "el domingo en Murcia debería ganar el PP, que es la opción menos mala, porque un pacto PSOE-Podemos sería un desastre". ¡Un desastre, dice, si gobernase el partido al que va a votar! Está claro que un hombre de profundas convicciones de izquierda en este país jamás votaría al PP, aunque quiera la estabilidad que proporciona el PP. Pero reconcilia con la condición humana (incluso con la condición asilvestrada de los españoles) que al menos ese hombre no crea en ensoñaciones de populismos izquierdistas. Si no creen en el populismo izquierdista ni los que vienen del populismo izquierdista, es que estamos mejor de lo que presumíamos. Conforme se acercan las elecciones del domingo, Venezuela cada día está más lejos, afortunadamente, y debe seguir alejándose hasta perderla para siempre de vista. Tontos sigue habiendo bastantes en el país, pero la buena noticia es que locos no había tantos como se presumía.


Esta es la explicación de por qué yo, siendo un liberal escarmentado, siempre me he podido entender perfectamente con algunos viejos izquierdistas no alejados de la realidad e incluso con stalinistas responsables (como mi querido ex secretario general del PCE en Murcia, Joaquín Dólera), y por contra no lo puedo hacer, por ejemplo, con residuales conservadores de la derecha pura y dura a los que dejaron sin cargo público como los de 'Vox' (mi madre viuda amenaza con votar a 'Vox' por una sobreexposición a cadenas televisivas pseudogolpistas de madrugada, que la sumen en una estéril melancolía otoñal). Porque el problema, en política, no son los demagogos radicales, sino los optimistas excesivos. El problema es que ya cualquiera cree que los suyos lo harían bien si mandaran. El problema es que ya cualquiera está convencido de que cualquiera vale para meterse en política. "Mejor que lo que hay es preferible cualquier cosa". ¿Está usted convencido de eso, caballero, que mejor que lo que hay, cualquier cosa?  Porque mi ex concejal de Izquierda Unida, próximo votante de Podemos, no está convencido de eso en absoluto, y hace bien. Mi ex concejal de IU va a votar con el corazón pero queriendo sin disimulo que gane su cartera, y de paso su cabeza.


Y su cabeza, muy izquierdista pero con 'fineza' desde luego poco carpetovetónica, cree que lo menos malo para la Región es que gane el PP por mayoría suficiente y, desde luego, no ganen los suyos. "Al suelo, que vienen los nuestros", se decía en la Transición, porque desde luego había 'nuestros' peligrosísimos. Le parece que el candidato Pedro Antonio Sánchez del PP es la regeneración del Sistema que nos podemos permitir, teniendo por fin a una oposición visible en Podemos tras los largos lustros de invisibilidad del PSRM-PSOE.


El pesimismo en política siempre es buen consejero, esto lo saben muy bien los siempre italianos, que son capaces de vivir sin Gobierno a cambio de vivir también sin ocurrencias, que como poco traen ruina asegurada (si es que no traen sangre). Al sistema que funciona razonablemente, aunque haya fallos serios a corregir, debe regenerarlo el propio sistema, no el primero que pase por la calle, aunque el primero que pase por la calle pueda tener aportaciones valiosas. ¿Que si es que no valoro el componente de la ilusión a la hora de votar? En Inglaterra acaba de ganar por mayoría absoluta el partido que menos ilusión despertaba, el de los 'tories' del estafermo de Cameron, que siempre será un estafermo. Ha bastado con llevar el país de una forma razonable, dentro de lo posible, y con sacar con bien aquello del referéndum escocés. Las ilusiones excesivas están bien para entretenerse, hasta que analizas qué pasó en España, por ejemplo, con la gestión de un zapaterismo que basó sus últimos ocho años de poder en resultar ilusionantes para la gente, ilusión por la cual casi quebramos como país.


En las elecciones de Inglaterra, como quiere mi ex concejal de Izquierda para las autonómicas y municipales en Murcia, ganó también la cabeza, pasando antes por la cartera. El corazón vamos a dejarlo para los trovadores provenzales, apartado convenientemente de la política. 

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